Gran Valparaíso, 2012, Año 4 (2aF)

De la cultura y la práctica sociológica

Al analizar las ciudades, es difícil dejar de preguntarse de qué manera se suceden fenómenos culturales, en apariencia disímiles, que van generando espacios muchas veces desconectados unos de los otros, social y espacialmente, que terminan formando una cartografía social dislocada, fragmentada o interrumpida.

Si nos situamos en la cotidianeidad del espacio, en la situación misma en que ocurre el fenómeno de lo cultural, pareciera que estuviéramos viviendo en un mundo de ajenos y comunes, de pasados y presentes, de pobres, medios y ricos. No discutiré en este articulo aquello sobre lo cultural, aquella definición que siempre va a estar intermediada por una crítica academicista sobre lo cultural de lo social. No hace falta, porque no es la intención y habrá otro momento en el que puedan ser reflexionados aquellos elementos que integran o no “lo cultural”. En mi perspectiva o al menos sobre lo que trata de construir este relato, tomo el concepto cultural en su sentido más amplio y sobretodo desde la práctica sociológica. Algunos de estos conceptos pueden estar relacionados con las condiciones sociales y materiales del arte y la producción cultural, así como pueden estar dedicados a las consecuencias de una representación cultural desde las costumbres y usos sociales de los símbolos, costumbres y formas de expresar el presente desde lo cotidiano.

No es mi intención hacer esta diferencia, desde la academia, que observa la cultura desde distintas intencionalidades. Más bien mi intención es descubrir aquellos procesos que constituyen una cultura más allá de cualquier definición política e ideológica, que finalmente podría reducir el fenómeno a un campo de luchas a veces reducido y sumamente arbitrario. Tampoco digo que sea simple este ejercicio. No existe escritura que no deje de lado una palabra por nombrar. De hecho, cualquier ejercicio de escritura, va a ser por sí mismo, un ejercicio de técnica y práctica cultural. Sin dejar de lado lo importante, el contenido de lo escrito, que a su paso es también un ejercicio cultural, no existiría nada, ni el tiempo, ni el espacio, ni la relación, ni la crítica, ni siquiera el lápiz bic a cuya buena fabricación le atribuyo la rapidez con la que se persiguen estas palabras que pretendo expresar.

Sería imposible por lo mismo, eliminar de lo cultural, la técnica, la producción como objeto, el contenido de lo expresado, el contexto de lo autoral (creacional), así como las condiciones sociales en las que se escribe. Ni siquiera eso mismo, que es la forma por la cual se expresa una idea (que puede ser la escritura, la fotografía, el arte visual, la música, la performance o los nuevos medios, etc.), va a determinar en parte este complejo texto y contexto sobre lo que lo social en la cultura aparece como modelo de ser, hacer, crear y recrear en el ser, que está ahí, en la vida. No puede ser válido, expresar o manifestarse sobre lo cultural, sin tratar de situar ahí un contexto, que de todas maneras va a cambiar en la ciudad, en el campo territorial sobre el cual se esté expresando aquella interpretación sobre lo cultural. Ese entendimiento es fundamental, no sólo porque explica un contexto sobre lo que se quiere evidenciar desde lo social o lo sociológico sobre el comportamiento más interno y menos estudiado del ser humano, así como la forma que van adoptando estos comportamientos que tienen una influencia más amplia dentro del estudio e investigación de lo social.

No hace falta hacer un recuento de cuánto proyecto fallido, cuánto programa gubernamental o estatal ha desaparecido, o cuánta política pública ha fracasado debido a una nefasta comprensión e interpretación de los fenómenos culturales que se suceden. Esa tarea se puede entregar a cualquier sociólogo, evaluador de impactos sociales de programas gubernamentales, que con las técnicas de investigación social, podría determinar si una política fue efectiva o no. Desde sus consecuencias, porque ninguna técnica de lo social -y los presupuestos para estas evaluaciones tampoco lo permitirían- podría dar a conocer cuáles fueron las causas para que un determinado programa o proyecto social no funcione.

La explicación a esto, que puede parecer de “perogrullo” (palaba que odio), se encuentra en dos elementos fundamentales. A saber: las condiciones sociales de la cultura y el territorio. Para cualquier sociólogo, al menos para aquellos que de verdad están interesados en una comprensión de los fenómenos sociales, esto sería una cuestión evidente. No para otros, que parecen más involucrados en la respuesta simple y el trabajo psicosocial-asistencialista en comunidades, que no es más que otra forma de adaptar los seres a los sistemas, sin ningún valor ético, ni perspectiva crítica, ni consciencia profesional acerca de la tarea del sociólogo. Esta tarea, la cual NO ES la adaptación del ser al sistema, sino que de generar sistemas favorables a la articulación plena del SER, estaría siendo dejada de lado.

Sin duda, ese circuito parasitario que pulula en consultorías y estudios de marketing sin ninguna rigurosidad científica, son los mismos que contaminan la profesión y han contaminado el oficio del sociólogo (¡Cómo te irritarías Max!). Pero no es la intención de este artículo referirse a este fenómeno dentro de la práctica sociológica. Probablemente alienados y discapacitados de la actividad crítica por el contexto, se han asumido como asalariados y fragmentos de un esquema neoliberal que atenta contra la práctica profesional.

Es justamente en este punto en el que una visión social (y política) de la cultura podría tener sentido. Aquel contexto, que es a veces fragmentario, forma parte de una complejidad del entorno de cualquier práctica social. Es ahí justamente donde quiero referirme, en el sentido que tanto industria cultural, como práctica cultural, no están vacías de contenido. Tanto el baile urbano (desde los bailes de San Pedro hasta el breakdance), como en lo visual (desde la pintura hasta el stencil), responden a formas sociales de interpretación del espacio. No son distintos la música folklórica, el reggaetón o cumbia urbana, ni el guitarrero en un mercado central. Todos estos fenómenos forman parte de un contexto cultural desideologizado, más práctico que político, más consciente de lo inmediato que de lo estructural. Por ello, me parece insólito que mucho/as sociólogo/as estén más involucrados a la práctica ideológico-política, asistencialista-comunitaria, marketing-institucionalista, que al real conocimiento científico de la experiencia situacinosista y vivencial de la sociedad actual. ¿Existirá acaso en una sociedad hiperconectada de las elites intelectuales una perspectiva que busque la realidad de los fenómenos sociales más allá de una práctica política o marketing relacional? Pareciera que no sólo en los contextos de una sociedad post-industrializada el fenómeno sociológico se presente complejo. Otras evidencias de autores argumentan la misma cuestión. Pero pareciera ser que en nuestro contexto, la práctica sociológica sobre lo cultural, tendiera a ser un proceso fragmentario, que no identifica lo que sucede de lo que se anhela.

Por ello me parece fundamental concluir (sin terminar), este texto con una reflexion acerca de la cultura y la práctica cultural. Ésta, no está sometida a los mismos mecanismos por los cuales la academia se valida. No es una institucionalidad sobre la cual se aplican los dispositivos de racionalidad instrumental o relatividad argumentativa. Una interpretación sociológica no va a estar supeditada, como se ha supuesto, a las funciones argumentales que emanen de la práctica sociológica, sino que constituyen movimientos continuos e interrumpidos  de larga duración. Una fragmentación puede aparecer como elemento constitutivo de una práctica, pero como movimiento continuo de una crítica. Es por eso, que el argumento sociológico sobre lo social, no puede estar aislado de su práctica cultural contingente a la que responde, sino que como elemento fundamental y genético de su propia expresión.


¿Como citar este articulo?
Felipe Espinosa P. (dic2011) "De la cultura y la práctica sociológica" Recuperado el [FECHA ACTUAL] del sitio web de Revista El Topo http://www.eltopo.cl/de-la-cultura-y-la-practica-sociologica

Recuerda:

Si deseas citar, linkear o reproducir nuestros contenidos, sólo te pedimos que nos avises, para poder tener un registro. Muchas Gracias!

contacto@eltopo.cl

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios a este articulo
Vincky escribió el viernes, 10 febrero, 2012 a las 16:35
O PODER AMERICANOE OS NOVOS MANDARINSNão peoirda ser mais providencial a publicação no Brasil, em 2006, pela Record, do livro O PODER AMERICANO E OS NOVOS MANDARINS, de Noam Chomsky. Apesar de ter sido escrita na década de 1960, a obra do lingüista americano continua surpreendentemente atual e ajudam-nos a compreender os conflitos atuais externos americanos sob uma perspectiva histórica. Para nós, encurralados na guerra entre as polícias e as facções criminosas que espalham o terror no Rio de Janeiro e São Paulo, a leitura do ensaio A RESPONSABILIDADE DOS INTELECTUAIS pode ser bastante ilustrativa. Em razão disto, farei uma resenha bastante detalhada do mesmo procurando extrair algumas conseqüências práticas para nosso dia-a-dia. Afirma Chomsky que os intelectuais â??…estão em condições de denunciar as mentiras dos governos, de analisar os atos de acordo com suas causas, seus motivos e não raro suas intenções ocultas.â?? E mais, que esta minoria privilegiada estaria em condições de â??…buscar a verdade oculta por trás do véu de distorções e deformações, da ideologia e dos interesses de classes através do qual nos são apresentados os acontecimentos da história em cursoâ??. No Estado de São Paulo o PCC desencadeou uma onda de violência e atentados. A reação da polícia acarretou uma centena de mortos. Novos atentados foram praticados, um jornalista raptado e libertado em troca da publicação de uma nota oficial da facção criminosa em que o Estado é acusado de cometer abusos contra os presos. E todos nós sabemos que os abusos carcerários ocorrem todos os dias nas cadeias paulistas. Tudo isto ocorreu durante um ano eleitoral em que a sociedade discute abertamente a privatização total ou parcial do sistema prisional. Estes são os fatos da história recente paulista, mas ninguém ainda teve a coragem de investigar as possíveis e inusitadas relações entre as rebeliões nas cadeias, o terror nas ruas e a privatização dos presídios. O debate tem se restringido à publicação de textos que apóiam ou rejeitam a privatização dos presídios. Isto é muito pouco. A sociedade custeia um sistema prisional com vistas ao cumprimento das penas dentro da Lei. Custeia uma polícia carcerária para conter os presidiários também dentro dos limites da Lei. Custeia um Poder Judiciário que fiscaliza ou deveria fiscalizar o adequado cumprimento das penas. Entretanto, muitos abusos cometidos não são punidos (como, por exemplo, o massacre do Carandiru), alguns membros do Judiciário permitem o uso excessivo da violência e nada sofrem. O resultado não peoirda ser mais funesto: os presos se rebelam porque também são seres humanos dotados de direitos e sabem disto. Os contribuintes, que já pagam tributos da ordem de 36% do PIB, acabam aterrorizados porque o Estado é ineficiente e a solução que pretendem empurrar goela abaixo da sociedade é a privatização dos presídios. O que nos garante que o sistema vai funcionar melhor depois de privatizado? Porque ele já não funciona se custa tão caro? A propósito da guerra do Vietnam, Noam Chomsky afirma no ensaio que os â??…fatos são conhecidos de quem quer que se disponha a conhecê-los. A imprensa, tanto estrangeira quanto nacional tem apresentado provas para refutar cada invenção no momento em que é divulgada, Mas o poder do aparato de propaganda do governo é tamanho que o cidadão que não empreende por conta própria uma pesquisa sobre a questão dificilmente poderá contestar pronunciamentos governamentais com fatos.â?? Estamos em meio a uma guerra, uma guerra que foi enunciada publicamente pelo ex-governador de São Paulo, o mesmo que agora disputa a presidência da república. Quanto de verdade há de verdade e de propaganda governamental nesta guerra? Ã? uma guerra ou um problema criminal perfeitamente controlável que está sendo usado para reforçar ou abalar a liderança deste ou daquele candidato a presidente? A questão da criminalidade tem alguma ligação com a disputa política? As quadrilhas que atuam nos presídios e nas ruas são desdobramentos das que atuam no Congresso? Cabe aos intelectuais pesquisar e responder estas questões, bem como fazer outras perguntas mais impertinentes ainda. Sobre a política externa americana, o autor afirma que ninguém â??… se sentiria perturbado por uma análise do comportamento político dos russos, franceses ou tanzanianos, questionando suas motivações e interpretando seus atos do ponto de vista dos interesses de longo prazo, possivelmente oculto por trás da retórica oficial. Mas a pureza das motivações americanas e o fato de que não estão sujeitas a análise constitui um artigo de fé.â?? O que era verdade na década de 1960 continua sendo verdade neste princípio de século XXI, em que os EUA tocam duas campanhas sangrentas no Oriente Médio (além de apoiar as recaídas do militarismo israelense, é claro). Contudo, será que nós brasileiros também não estamos seguindo este padrão ao manter tropas no Haiti? Os especialistas em segurança dizem que não é função do Exército policiar favelas. Mas não é exatamente isto que fazemos no Haiti? Que objetivos políticos eram pretendidos e quais foram alcançados e, principalmente, qual está sendo o custo desta aventura que não resultou numa cadeira permanente no Conselho de Segurança da ONU, nem amenizou as desconfianças americanas em relação ao nosso programa nuclear? Ainda sobre a agressão ao Vietnam, Chomsky critica os formuladores da tese de que a intervenção no sudoeste da Ã?sia era necessário com argumentos do tipo â??…somos abertamente desafiados e nos sentimos ameaçados pela China comunistaâ??. Sempre irônico arremata â??… nem é necessário demonstrar que sofremos uma ameaça, e a questão passa em branco; basta que nos sintamos ameaçados.â?? Este ensaio é particularmente importante, porque demonstra que os elementos da guerra preventiva da era Bush já estavam delineados há mais de 40 anos, que a própria guerra do Vietnam foi em certa medida preventiva. E a nossa guerra contra o crime, peoirda ser preventiva? O que devemos fazer, matar os suspeitos antes que cometam crimes (como já andou fazendo a polícia paulista) ou recuperar à criminalidade os espaços urbanos e grupos sociais que os criminosos controlam? Quais políticas municipais, estaduais e federais podem ser desenvolvidas para recuperar as comunidades que caíram nas garras dos bandidos e que certamente gostariam de se ver livre de suas brutalidades? Ã? evidente que Chomsky não aborda estes temas. Mas nada impede que tratemos deste assunto, pois seu texto procura infundir nos intelectuais sua responsabilidade. E mais do que ele nós somos responsáveis pela situação calamitosa em que se encontram nossas cidades. Ã? interessante notar como já na década de 1960 o autor havia percebido que por â??…mais que seja mascarada por uma retórica piedosa, a agressividade americana é uma força dominante nas relações internacionais e precisa ser analisada do ponto de vista de suas causas e motivações. Não existe um corpo teórico ou qualquer conjunto significativo de informações relevantes que, estando além do entendimento do homem comum, torne as políticas do Estado imunes a críticas. Sempre que â??conhecimentos especializadosâ?? forem aplicados às relações internacionais, certamente caberá – e será necessário, para qualquer pessoa de mínima integridade – questionar sua qualidade e os objetivos a que serve.â?? Ã? evidente que Chomsky critica neste fragmento o chamado â??discurso de autoridadeâ??. Estamos familiarizados com ele. Todos os dias ligamos nossas TVs e vemos especialistas falando isto ou aquilo sobre economia, política externa, questões de segurança, administração da justiça, sistema carcerário, etc… Entendemos pouco de economia e menos ainda de política externa, nem temos razões para nos preocupar muito com estes assuntos. Mas a segurança é um assunto que nos interessa. Somos mais vulneráveis do que as celebridades da TV (que moram em condomínios seguros e andam em carros à prova de balas). Você já se perguntou se algum daqueles especialistas conheceu sua periferia violenta, já entrou num presídio ou realmente estudou profundamente o abismo que existe entre o sistema carcerário concebido pelo legislador e aquele que existe na realidade? Muito embora as redes de TV não queiram nos enganar, seus especialistas nos desviam de um problema que também é nosso. Nada garante que eles estejam realmente em condições de interpretar nossas necessidades melhor que nós mesmos. Se nós mesmos nos interessássemos mais pelo assunto poderíamos arrumar soluções melhores e mais duradouras. Ainda sobre o papel do intelectual o autor afirma que â??…nossa principal preocupação deve ser o seu papel na criação e na análise da ideologia.â?? Todos os dias a TV cria uma ideologia sobre a criminalidade, o PCC e as facções criminosas no Rio de Janeiro. Poucos são os jornalistas que tem se preocupado em analisar detidamente esta ideologia, mas infelizmente o grande público não tem acesso à produção deles. Um pouco mais adiante, Chomsky afiram que se â??…é responsabilidade do intelectual insistir na verdade, também é seu dever enxergar os acontecimentos em sua perspectiva história.â?? Como tem em mira a política externa americana naquela década de 1960 afirma que â??…devemos portanto aplaudir a insistência do secretário de Estado na importância das analogias históricas, por exemplo, a analogia de Munique. Como Munique deixou claro, um país poderoso e agressivo, com uma convicção fanática de seu destino manifesto, encarará cada vitória, cada ampliação de seu poder e autoridade, como prelúdio para o passo seguinte. A questão foi muito bem colocada por Adlai Stevenson quando falou do â??antigo, muito antigo caminho no qual as potências expansivas vão empurrando cada vez mais portas, acreditando que haverão de abrir-se, até que, na última de todas, a resistência é inevitável e irrompe uma grande guerra.â??â?? As palavras de Chomsky e as que cita soam proféticas. Os americanos estavam empurrando uma porta atrás da outra até que o atentado às Torres Gêmeas demonstrou sua fragilidade interna. Ao invés de repensar sua política externa, o governo Bush resolveu empurrar novas portas no Oriente Médio. Enterrou os EUA em dívidas e controla precariamente dois paises. Mas nem os fracassos no Afeganistão e no Iraque foram capazes de arranhar o ímpeto imperialista americano. Neste exato momento os americanos se preparam para uma campanha no Irã, ameaçam a Coréia e cutucam a China a propósito da ilha que os chineses querem reaver. Os ocupantes da Casa Branca parecem desejar consciente ou inconscientemente um confronto final (e podem acabar engolidos pelos cogumelos nucleares). A racionalidade dos formuladores da política externa americana é muito similar à dos gestores de segurança pública brasileira: quanto pior melhor. Melhor para quem, porra? O ensaio A RESPONSABILIDADE DOS INTELECTUAIS é um clássico. Somente ele já vale o investimento no livro. Mas o livro tem mais, muito mais. O PODER AMERICANO E OS NOVOS MANDARINS é um Chomsky legítimo. Como o vinho a obra ficou melhor com o passar do tempo. Muitas de suas análises e abordagens continuam atuais ou, no mínimo, nos ajudam a compreender melhor o nosso mundo (por menor que ele seja). Fábio de Oliveira Ribeiro

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS