El quiebre de la Barcelonización para Valparaíso.

Valparaíso en estos momentos está experimentando una reestructuración que podría entenderse como la segunda parte, en el modo de regenerarse como ciudad de cara a la globalización.
Entre las más reconocidas formas para organizar su modelo de desarrollo, ha sido la urbanística - patrimonial asignada por la UNESCO. Entidad que a través del BID (Banco Interamericano del Desarrollo) y por medio de la organización del Ejecutivo, ha sumergido a la ciudad en una nueva dinámica de entenderse, y de llevar adelante en algún modo junto a su valor humano, el sendero para la mejora del bienestar y calidad de vida en general de los porteños.
Ciertamente, el ejercicio crítico más practicado hasta la fecha de parte de intelectuales y activistas ha sido aquel de cuestionar severamente el modelo del patrimonio, debido principalmente a que las garantías en su gestión y su reactivación no han sido las esperadas para revitalizar de un modo adecuado la ciudad de Valparaíso.
Cabe señalar que el modelo patrimonial, trabaja por conciliar una nueva imagen de ciudad bastante compleja, debido a su relación con el pasado, y la forma de interpretarlo en el presente. El potencial que tiene este modelo es justamente la capacidad de identificación que puede llegar a lograr dentro del territorio, debido a la síntesis de elementos significativos en la representación social colectiva, o en el imaginario colectivo de un territorio. Un ejemplo es el “Porteño”, o el “Puerto”, del cual el modelo de regeneración patrimonial proyecta (material como inmaterialmente) produciendo una identificación con su ciudadanía.
Claro está que, el patrimonio nunca conciliará las fuerzas o condicionantes que generaron dicha ciudad puerto o dicho actor “Porteño”, porque esa no es su finalidad, menos su objetivo. Dejando a un lado los juicios y prenociones criticas, el modelo patrimonial al tener por objeto la creación de una ciudad nueva, no puede renunciar al hecho regenerador, de “re - zurcir” la ciudad. Desde ahí muestra su otra cara, ya que el “Porteño” es útil solamente como recurso discursivo para generar eficiencia, eficacia y venta en la ciudad. Ahora, si estos criterios tienen un equilibrio cultural, más sostenibles o más cercanos a la economía creativa y cultural, la discusión es otra.
En la ciudad de Valparaíso, el Patrimonio ha venido de la mano con la idea mediterránea de regenerar una ciudad. Eso es fundacional, como bien señala Félix González en la obra conjunta “Valparaíso en tránsito”[1], la “Barcelonización de Valparaíso”. Este proceso no debiera sorprendernos, porque desde un inicio, la idea regeneradora de ciudad es biunívoca a la propuesta patrimonial de calificación de un territorio.
Lo que ocurre en Barcelona, es un cambio de paradigma en la planificación de las ciudades. Se pasa del arquitecto- urbanista hacedor del espacio, quien comprometía los destinos del territorio según la invasión o “Sucesión” política de las ciudades[2], a uno cuya centralidad más que basarse en la precisión de la escala, la distancia, y las necesidades de una ciudad, se concentra en el “Proyecto urbanístico”[3] la forma comunicativa de la cual hacer de su imaginario de ciudad, el deseo concreto de una obra de arte para que los usuarios o “city user” puedan vivir. De ahí la nomenclatura “Arqui-stars”, y las propuestas creativas en las exposiciones que de 1987 en adelante, es decir, después de Berlín[4], se perfila de este modo.
No solamente el reino del “Proyecto” se consolida con Barcelona 1992, sino también la idea de regeneración urbana, propia de la lógica patrimonial. Recuperar la ciudad con su pasado, para proyectarla hacia un futuro. Valorizar los recursos culturales, materiales e inmateriales, para generar economía y desarrollar el capital humano dentro del territorio. En Barcelona se lleva a la práctica todo esto, además con la noción participativa de sus activos ciudadanos.
El patrimonio en Valparaíso ha seguido en parte esta lógica de Barcelona, por lo que no se puede ser excluyente a la idea. De igual modo, el “re- zurcir” Valparaíso, tiene implicancias más grandes. Basta ver que adjunto a la asignación por la UNESCO, la apertura a los espacios públicos (Plan Valparaíso 2001) y sobre todo la apertura del borde costero al paseo ciudadano, consagran la perspectiva de una ciudad que además de ser patrimonial, se comprometía directamente con la idea “Mediterránea” y por cierto, una vez más con el modo de reinserción global que apuesta Barcelona.
Tanto el patrimonio como el Plan Valparaíso son dirigidos del ejecutivo hacia el gobierno local, ambos con una lógica similar, parte de la gestión intelectual en un nivel ejecutivo, la operación y control en el gobierno local, y de nuevo la gestión intelectual pero en privados.
La segunda coordenada o eje de reestructuración que puede estar suscitando Valparaíso hoy, es en realidad la radicalización en todos sus términos que comporta la ciudad nueva, y que se ve potenciada por la definición de su puerto. El puerto de Valparaíso.
Mientras se sentaban las bases principales de la activación en pos del patrimonio, el puerto de Valparaíso iniciaba de modo paralelo su propia especialización, también mirando hacia el sistema marítimo portuario global. Además de cambiar la organización en la propiedad y gestión del territorio marítimo portuario, se modifica la definición de las zonas entonces portuarias, para ser incluidas como áreas para uso comercial- turística en el plan regulador de la ciudad.
El paisaje urbano con el cual nos encontramos hoy en parte de Valparaíso, aquel más cercano al eje de la costa, promueve justamente este modelo paralelo, el turismo comercial a escala gigantesca, que más allá de rendir espectacular a una ciudad, genera un enroque de piezas en la coherencia de un territorio, que mal o bien llevado, había elegido un modo de proseguir en referencia a la economía de la cultura y los activos ciudadanos.
La definición del waterfront conocido en la opinión pública como “Mall Barón”, en realidad es la entidad, la creación urbanística y económica, que promueve este modelo contradictorio al que habíamos estado acostumbrados a criticar. ¿Es bueno o malo el Waterfront Puerto Barón? En realidad esa pregunta no tiene real importancia ni envergadura. Habría que preguntarse ¿Por qué se está renunciando al modelo Barcelona de regeneración urbana?, o ¿Por qué se está trabajando para el re- posicionamiento de otro modelo distinto y en contradicción al de la Unesco?
El Puerto y la ciudad portuaria en la globalización se especializa, depende de la forma en que el gobierno local decida de que modo ciudad portuaria puede ser o no coherente con la forma y definición de ciudad. Siendo taxativos, a la ciudad puerto de hoy poco le importa el impacto que pueda provocar en el tejido urbano, económico, y en el capital social, si logra especializarse, desarrollar una logística, y reactivar territorios marítimos bajo otros conceptos que dinamicen su propia economía. Es más, el waterfront es la nueva forma de mirar a la globalización que tienen los puertos hoy, y no su origen marítimo.
En ese sentido, las autoridades de Puerto Valparaíso, han actuado en consecuencia a esta reactivación.
Lo que es paradojal, es que a nadie se le hubiera ocurrido que el propio puerto haría entrar en contradicción la objetualización simbólica de éste. Es decir una ciudad-patrimonio que en vez de ser aliada de un puerto, termina enfrentándose a si misma con la nueva ciudad-portuaria de Valparaíso.
Bibliografía:
Calabi, D. 2008 Storia dell’urbanistica europea, Milano, Bruno Mondadori pp. 313 – 321.
González, F 2011 La disputa por la gestión de ciudades: la reconstrucción socia-urbana del campo de luchas en Valparaíso. VV,AA 2011 Valparaíso en tránsito, perspectivas desde una nueva sociología de la ciudad, Valparaíso, Puntàngeles, pp 67- 83
Filippi F, Di Robilant M, (a cura di), 1970-2000 Episodi e Temi di Storia dell’Architettura, Torino, Celid-Politecnico, 2006, p.115-124.
McKenzie, R 1999 (1938) L’approccio ecologico allo studio della comunità umana in Park, R, W. Burguess, E, McKenzie, R, D La città, Torino, Edizioni di Comunità, pp 59- 72
[1] González, F 2011 La disputa por la gestión de ciudades: la reconstrucción socia-urbana del campo de luchas en Valparaíso. VV,AA 2011 Valparaíso en tránsito, perspectivas desde una nueva sociología de la ciudad, Valparaíso, Puntàngeles, pp 67- 83
[2] McKenzie, R 1999 (1938) L’approccio ecologico allo studio della comunità umana in Park, R, W. Burguess, E, McKenzie, R, D La città, Torino, Edizioni di Comunità, pp 59- 72
[3] Cf. Filippi F, Di Robilant M, (a cura di), 1970-2000 Episodi e Temi di Storia dell’Architettura, Torino, Celid-Politecnico, 2006, p.115-124.
[4] Calabi, D. 2008 Storia dell’urbanistica europea, Milano, Bruno Mondadori pp. 313 – 321.






