
La creación del Streaming Museum en enero del 2008, es parte de las distintas transformaciones que se han venido generando en el arte y la cultura desde principio de siglo. Tanto en los cuestionamientos de Adorno y Horkheimer, acerca de la banalización del arte y su modelización como una forma de expansión del capitalismo totalizante en las vidas cotidianas de los trabajadores, como en las críticas latinoamericanas más duras sobre las industrias culturales y su principio imperialista en expansión, se dejan ver ciertas tendencias acerca de lo que está en juego cuando se transforma la cultura y su forma material metafórica como en el arte. ¿Qué es el arte en el siglo XXI? Las críticas frankfurteanas sobre el arte en la industria de la cultura, tienen una especial relación con la forma en que las sociedades y los seres humanos se relacionan entre ellos. Más en Adorno y menos en Benjamin, la unidad del sistema, la degradación de la cultura en industria de la diversión y la desublimación del arte, plantean un escenario nefasto para el desarrollo de las sociedades. ¿Es tan necesario plantearlo hoy -2009,- en estos términos? Algunas pistas las entrega Jesús Martín Barbero en su ensayo “Industria Cultural: Capitalismo y Legitimación”. El intelectual observa que, en la crítica de Adorno, sobre la degeneración del arte, lo que en verdad está detrás, es el ocaso de un arte culto. Observa que, “a diferencia de lo que pasa en la cultura culta, cuya clave está en la obra, para aquella otra, la clave se halla en la percepción y en el uso”. Esta transformación de las obras culturales, es fundamental, no sólo en su sentido de transformación estética, sino en la transformación de la experiencia sensible, es decir, en la experiencia del individuo y la obra, y sobretodo en la experiencia en masa con la obra. “La nueva forma de la recepción es por el contrario colectiva y su sujeto es la masa que sumerge en sí misma la obra artística”. Estas transformaciones en la experiencia de la obra artística, es también un cambio en los contenidos de la creación, y es lo que de alguna manera se ha venido tejiendo desde mitad del siglo XX hasta ahora. Los cambios tecnológicos, los largos procesos de migración urbana y las transformaciones que estas dos condiciones generan en la experiencia de los individuos, cambian totalmente las formas de percepción y su relación social con la naturaleza. A ello apunta el Streaming Museum, de quien su directora expresa: “El Streaming Museum presenta exhibiciones en el ciberespacio y también en espacios públicos en siete continentes. Para la apertura en enero todos los locales en los siete continentes tocaron en sincronización la pieza “Good Morning Mister Orwell” de Nam June Paik. Después en el sitio web estos eventos quedan archivados para que los veas en tu i-phone, donde quieras” (En Revista Ñ, 1 de noviembre 2008).
¿Podemos decir que el arte a su entrada en el siglo XXI ha perdido su aura? Las ciudades plantean sus desafíos y la cultura se ve transformada por una cantidad de procesos y luchas por la representación. Claramente las nuevas tecnologías han generado un entorno distinto para expresarse. Es necesario dejar de confundir contextos con textos, aunque mucho de ello esté en el otro.
http://www.streamingmuseum.org/






