Gran Valparaíso, 2011, Año 3 (2aF)

Día Nacional [Mundial] del Libro y del Derecho de Autor. ¿Qué celebramos?

"Vamos celebrar os preconceitos
O voto dos analfabetos
Comemorar a água podre
E todos os impostos

Afiche_Dia_del_Libro2009.jpg

Queimadas, mentiras e sequestros
Nosso castelo de cartas marcadas
O trabalho escravo
Nosso pequeno universo
Toda a hipocrisia e toda a afetação
Todo roubo e toda a indiferença
Vamos celebrar epidemias:
É a festa da torcida campeã" (Legiao urbana, perfección)

 

Una nueva conmemoración, celebración u homenaje al libro y derecho de autor tiene cabida este 2009, siendo las palabras del presidente de la Cámara Chilena del Libro bastante elocuentes: "Rendir un homenaje al libro y sus autores, es estimular, especialmente a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura. Autores, libreros, educadores, entidades publicas y privadas, medios de comunicación y la sociedad en general, se unen en esta fecha a favor de la lectura y de los libros."[1]

La propuesta o idea expuesta por el presidente de la Cámara Chilena del Libro,  es un claro ejemplo donde resumir o sintetizar la redundancia artística existente en la cultura, y en este caso para una nueva conmemoración del día del libro.

Casi todas las actividades recaen en la celebridad del autor, lo que no está mal, pero no es todo, en la medida que dicho autor se convierte en su homólogo de libro, anulando finalmente al libro como tal, con su amplitud y dinámica espacial singular, así como también respecto a las múltiples relaciones que éste suscita.

Si analizamos los cronogramas de actividades por los años sucesivos en relación a esta fecha, encontramos un gran conglomerado, sino la mayoría, de actividades asociados al autor, dejando como hechos aislados aquellos que se vinculan con el "Impuesto al Libro o del Programa de Gobierno "Maletines Literarios", por ejemplo- que se han llevado a cabo en Valparaíso, que además sólo logran alcanzar una dinámica de exhibición, sin dar lugar a críticas que puedan contribuir el camino que recorre el libro en la región.

En otras palabras, todo se simplifica conmemorando la producción artística, el homenaje significativo del elemento autor-libro, y en parte la participación ciudadana asociada de manera parcial. De la dinámica económica-política y territorial del libro: nada, o muy poco.

El fondo de esto tiene un argumento vigente en " la Política Nacional del Libro y la Lectura", emitida desde el CNCA (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes), en el año 2006. Esta,  en casi todos sus puntos y objetivos, traza una prioridad puesta en la política educacional del acceso y difusión, convirtiendo así lo económico en un entorno lo suficientemente aislado como para incluirlo en el debate ceremonial.

En esto, el propio director de la UNESCO (United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization) se hace parte enfatizando el problema educacional asociado: "Es evidente que en la cuestión del libro y de su difusión lo que está en juego es a la vez nuestra comprensión de una auténtica educación de calidad para todos y el respeto a la universalidad de los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos"[2]

Por lo mismo, la crítica no puede apuntar al día como tal, ni a las actividades que se realizan, siendo que éstas emprenden un camino lógico del cual muy pocos están en desacuerdo- basta remitirse al cronograma de actividades, y a las declaraciones de los principales actores en la materia. El problema se hace evidente cuando consultamos, ¿Qué del libro celebramos?,...al autor, ¿Qué del autor?

Si sólo revisáramos la problemática de la institucionalización del libro en el Valparaíso metropolitano, vislumbraremos que desde el 2003, no existe una señal evidente, que pueda mostrarnos un atisbo de singularidad política en la producción del libro, así como tampoco en el desarrollo económico-territorial de éste.

Si la celebración se remite a conmemorar un día de celebridad, entonces es sugerente encender las velas, y esperar a que algo azaroso ocurra. La alegoría de los carnavales culturales opera bien para este caso: nadie sabe muy bien que sucederá después, pero sucederá; nadie sabe muy bien la dirección  de esto y el porqué, pero tiene que ocurrir.

Un enfoque territorial de la cultura, no se proyecta solamente bajo el alero de la superación de la pobreza. La perspectiva territorial, es asumir para este caso, a un libro contextual, espacializado, producido y con ingerencia local. Sea Valparaíso, Viña del Mar, o todas las comunas de la región. Sea el cerro Polanco, Playa Ancha, la Población Prat, o la región por completa, en sus distintos niveles.

La celebración reseña fantasmas sin una industria, ni una producción del libro que vincule al autor productivamente con su trabajo, pero además, - y donde está lo más importante- donde tenga una implicancia económica de empleabilidad, de circulación comercial, y de referencia a un entorno contingente y contextual, retroalimentador.

Arremetiendo contra la especulación y los fantasmas, apagando las velas mejor cabe preguntar, ¿Qué del libro celebramos a nivel regional?, o ¿Por qué un Juan Luis Martines, así como tantos otros, sólo logran consolidarse póstumamente? , ¿Un problema de difusión o de enfoque social del libro?


[1] http://www.camlibro.cl/noticias.asp?id=1869


[2] http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001819/181900s.pdf






¿Como citar este articulo?
Gino Bailey Bergamin (abr2009) "Día Nacional [Mundial] del Libro y del Derecho de Autor. ¿Qué celebramos?" Recuperado el [FECHA ACTUAL] del sitio web de Revista El Topo http://www.eltopo.cl/content/view/495334/Dia-Nacional-Mundial-del-Libro-y-del-Derecho-de-Autor-Que-celebramos.html

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