De una ciudad con universidades a una Ciudad - Universitaria:
Primera Parte; El concepto de Biblioteca-Ciudad para Valparaíso

Probablemente nos resulta natural hacer la asociación de un Valparaíso histórico en cuanto a su tradición universitaria, respecto de dependencias que en un hecho fractual aparecen como fundacionales de la profesionalización del saber. Tal vez no en su coherencia espacial, donde destacan grandes campus pensados para una ciudad o amplias aldeas de distintas facultades que convergieran en un mismo lugar de proximidad- como si podría ser para el caso de ciudades como Concepción. Sin embargo, si observamos qué de aquel Valparaíso decimonónico todavía permanece como un punto de referencia reconocible, que además en la actualidad trata de reinventarse como unos de los pilares o lineamientos de desarrollo en esta ciudad, es justamente la condición de universitaria, inclusive en muchos paràmetros superiores a la proyecciòn que Santiago tiene, lo que le asigna el sello de un
Por lo tanto la colocación y destino del saber-conocimiento, bajo un criterio hipotético de valoración y envergadura, no fue, ni es, ni será por su importancia la de un curso casual, o un elemento de añadidura forzoso por el cual habría que generar respuestas. [2][3]
Pareciera ser que, a diez años desde que la ciudad acometió - casi fortuitamente- como el nuevo centro de entidades educacionales privadas (sumadas a las ya estatales) interesadas en invertir por la educación superior, es el elemento forzoso o de añadidura lo que ha primado como política de ciudad en relación al saber, a la concentración y difusión del conocimiento. Es decir, que fue puesto de un modo periférico, en todo lo que concierne a las decisiones puestas sobre el Valparaíso metropolitano. No obstante, el libre acceso y el crecimiento ostentoso de la infraestructura económica-urbana en las nuevas universidades se ha mantenido de manera clara, sin siquiera obtener un beneficio al mediano plazo, fuerte y evidente en sus resultados para y con la misma ciudad de la cual obtienen divisa, y en lo que le atañe fundamentalmente como una retribución en cuanto al conocimiento.
Las bibliotecas en ese sentido, son unos de los pocos modelos de difusión, concentración, y circulación, que manteniendo una idea fundacional u originaria, pueden acoplarse a nuevas demandas de la contingencia, brindando nuevas formas de producir y enlazar las redes del saber. No es fructífero tener bibliotecas en las universidades- dotadas o no- si éstas no se ajustan a un programa o a un proyecto matriz que flexibilice su uso, pero que al mismo tiempo sostenga una organización planificada ajustada al provecho que de las nuevas herramientas tecnológicas se pueda obtener. Ahora bien, la pobre dotación en los contenidos y en la versatilidad (registro audiovisual, documental, de objetos, etcétera), junto con la actualización de sus recursos, hipotéticamente debiera ser una situación desde ya resuelta a priori, porque en pocas palabras es algo básico para el funcionamiento de cualquier biblioteca de envergadura regional o metropolitana, por ejemplo.
Ambos criterios, el de dotación o que también podemos llamar de infraestructura, y el de matriz de origen, son dos aspectos que con seguridad podemos afirmar no están cubiertos en Valparaíso, tal vez el segundo con un mayor grado porcentual de probabilidad. La carencia de dotación en lo más básico, como resulta ser la infraestructura necesaria, sólida y expedita de material "biblio" y filmogràfico para el contingente preferentemente universitario, tiene por consecuencia lógica un defecto formativo y de impedimento en el desarrollo autónomo intelectual de los estudiantes en general.
El criterio de Matriz de origen, o idea vector que guíe el contenido, la organización y la flexibilización de los recursos, es algo que depende del criterio básico- mencionado anteriormente-, pero que en su sentido profundo, resulta ser aún más vital, porque sin él, la cantidad de elementos sólo serian la suma de una totalidad sin forma, sin idea y sin proyección. Dicho de otra forma, si los recursos bibliográficos, entendidos como infraestructura básica existen, y se acotan a la política de cada universidad, de poco sirve si la proyección de esos recursos, se delimita al campo del conocimiento programático y formativo. Esta idea se liga con la alegoría del programa de un curso en la universidad, en donde la
Así, le ocurre lo mismo a una ciudad sin una idea integradora del conocimiento, pero que al mismo tiempo está en la paradoja de autodenominarse como ciudad universitaria. Una ciudad sin criterios de Matriz de origen, es una ciudad de cosas repartidas sin consolidar. Para nuestro caso en particular, es una ciudad con universidades y sus bibliotecas pertinentes, que sin juzgar de su dotación en cuanto a infraestructura básica, siguen siendo eso, bibliotecas programáticas, que para mayor atenuante aún, no guardan relación alguna con la ciudad - en su amplio sentido -de la que se dice formar el sello de Ciudad Universitaria
Volvamos a la alegoría de la
¿Dónde está el problema? Al parecer en la acotación. ¿Cuál o cuáles son las ideas que existen detrás de una ciudad universitaria si no es la de dinamizar el conocimiento en distintas instancias y niveles[5], donde el territorio pasa a ser un complejo de vinculación y expresión singular de ser la ciudad Universitaria de XYZ o para nuestro caso, la ciudad universitaria de Valparaíso?
La acotación, por el contrario, se pantetiza y se produce a todo nivel, de los cuales podemos señalar algunos como:
- Þ La acotación sobre la creación y desarrollo científico-artístico dentro de las universidades,
- Þ La acotación sobre la asociación fuera y dentro de las entidades educacionales,
- Þ El déficit sobre el incentivo o sustrato emocional con el conocimiento,
- Þ El poder ciudadano o la persona X frente al conocimiento, etcétera.
Tal cual como ocurre con la acotación a una
Es entonces cuando la ciudad se nos pone en frente. Una ciudad no es universitaria por ser de universidades, y más específicamente para lo que nos confiere: universidades con bibliotecas no son un sinónimo de contribución del conocimiento para una ciudad universitaria como se suele creer. Siguiendo la inversa del problema, revisaremos superficialmente la Biblioteca por excelencia de Valparaíso: La biblioteca Santiago Severin.
La biblioteca de Valparaíso, Santiago Severin, es una Biblioteca que ha tratado de acomodarse a los recursos que ha tenido a su mano para poder desarrollarse, sobre todo desde el año 2000 en adelante. Desde entonces, pasa a ser parte de la DIBAM (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos)[1], que como ente público depende para este caso del Ministerio de Educación Lo paradójico y al mismo tiempo sustancial de su situación, es que ve acotada su visión de biblioteca, a una red de conocimiento, que de base se encuentra desterritorializada del lugar donde ésta ejerce. Si observamos, por ejemplo, sólo su panel de búsqueda como: "Biblioteca del Bicentenario" "Biblioredes" "Memoria histórica" "Biblioteca nacional", entre otros, son en su mayoría recursos organizados para una ciudad como Santiago y desde Santiago. No existe ningún recurso visible asociado a la ciudad, siquiera a la dimensión regional de búsqueda Por otro lado, y en lo medular, por más que ahora dependa de un órgano estatal, no puede eso significar una homogeneidad de las bibliotecas en todas las regiones con diversa amplitud y dinámica territorial, así como tampoco puede la política DIBAM ser un impedimento para la propuesta y el ajuste hacia un vector que unifique el sentido de las bibliotecas para una ciudad universitaria como Valparaíso, o al menos para comenzar a desarrollar el concepto de manera evidente entre Ciudad Universitaria y bibliotecas como un nivel o aspecto de este concepto.
La idea de extensión de los recursos, considerando la red de la Biblioteca Nacional -por ejemplo - no pareciera que fuera algo para excluir, pero cuando la extensión de los recursos pasa a ser parte central de la organización de una biblioteca, que a su vez representa el punto central de Valparaíso, es decir otra ciudad, sin ostentar ni organizar los recursos desde Valparaíso: ¿Entonces cómo podríamos evidenciar los esfuerzos para consolidar a la ciudad con una dotación de bibliotecas si no existe una visión o misión previa que la articule? ¿Cómo podríamos estar hablando de una ciudad universitaria si bajo este concepto de biblioteca-ciudad no se ven materializados intentos ni desde las universidades para y con la ciudad, ni de la ciudad y su gobierno para y con las universidades, ni, en un último caso, de la misma organización estatal?

Se vuelve a evidenciar entonces la paradoja de una ciudad universitaria, que en el papel del conocimiento, y más específicamente en uno de esos niveles, como bien pudiera ser el bibliotecario, no encuentra horizonte material por donde sustentarse. Por lo general el sistema interbibliotecario de las universidades es un sistema caduco que inserta la burocracia administrativa a los estamentos de las nuevas tecnologías formando un híbrido particular, el que no piensa ni en la flexibilidad de la información, ni en la interconectividad metropolitana, ni en la importancia de la difusión de los contenidos, sino todo lo contrario. Por otro lado, el ejercicio de mirar hacia el plano local bibliotecario local representativo, nos indica el meollo en donde se puede ver reflejado lo agudo de la paradoja, con un sistema empobrecido de búsqueda a partir de la lógica territorial, pero que se enriquece guiado por la base sustentada de registros totalmente distanciados de lo que ocurre en la misma biblioteca, y en la misma ciudad.
El concepto de ciudad universitaria, se hace trizas al solo mirar unos de sus niveles asociados al conocimiento y sinergia, como son las bibliotecas, pero más aún, cuando éstas no son bibliotecas dotadas, donde la prioridad no mira más allá de la referencia en una bibliografía básica, no siendo además expresivas del concepto de ciudad universitaria, que no es cualquier sufijo al azar, como tener universidades con un sistema interbibliotecario que lisa y llanamente: funcione.
[1] http://www.scielo.cl/pdf/rmc/v132n12/art14.pdf Si observamos en detalle la tabla 7 de dicho documento, podremos distinguir que luego del proceso de descentralizaciòn y auge de la privatizaciòn de las universidades chilenas, el numero de concentracion en nuestra regiòn crece ostensiblemente, en relaciòn al pais. Y se observamos el crecimiento comparado con Santiago, Valparaiso sufre una transformaciòn mucho màs acelerada que la ciudad Capital
[2] Con un mayor detalle en la contingencia podemos ver còmo en un panorama general de las universidades chilenas frente al conocimiento, entre las pùblicas, sòlo aparecen dos en los rankings internacionales: La Universidad Pontificia Universidad Catòlica de Santiago y la Universidad de Chile, siendo sòlo la Universidad de Chile, la que figura en el ranking de Taiwan. Para mayor detalle, ver los resultados en:: RAU, Jaime R. Indice-h de Universidades chilenas líderes en investigación y su relación con rankings basados en la percepción de su prestigio. Inf. Cult. Soc. [online]. ene./jun. 2008, no.18 [citado 08 Octubre 2009], p.77-84. Disponible en la World Wide Web:
[4] Hay que señalar los intentos periféricos como la nueva Biblioteca de la Universidad de Playa Ancha, que intenta abrirse a un concepto de ciudadanía-universitaria. Encontramos un antecedente claro puesto en el diseño del proyecto para el año 2007, y para el presente año la consolidación gracias al Centro de Recursos para el Aprendizaje, CREA, de la Universidad de Playa Ancha. http://www.mercuriovalpo.cl/prontus4_noticias/antialone.html?page=http://www.mercuriovalpo.cl/prontus4_noticias/site/artic/20070306/pags/20070306225833.html
http://www.mercuriovalpo.cl/prontus4_noticias/site/artic/20090421/pags/20090421000420.html
[5] Uno de esos niveles bien pudiera ser el de varios sistemas bibliotecarios y otras tantas propuestas periféricas en relación a lo mismo, pero no por ello menos importantes mientras sean capaces de proponer diferenciaciones contributivas pero al mismo tiempo asociativas al concepto y sello que tenga la ciudad.







Para mayor profundización al respecto te invito a visitar verdaderas ciudades bibliotecas en Latinoamérica con sistemas de bibliotecas públicas integrados en Red a nivel territorial local.
Red de Bibliotecas Públicas de Medellín
http://www.reddebibliotecas.org.co/sites/Bibliotecas/Paginas/Default.aspx
Red de Bibliotecas Públicas de Bógota
http://www.biblored.org.co/
En Chile el único caso digno de destacar es la Municipalidad de Puente Alto
http://www.centrobibliotecario.cl/
Atte.