Áreas metropolitanas en Italia y en el mundo; El cuadro teórico y reflejos territoriales
Fabrizio Bartaletti, Bollati Boringhieri., 2009

Las modificaciones existentes en las dimensiones y tamaños de las ciudades, corresponden sólo al ápice visible de las transformaciones sociales aceleradas que experimentan las ciudades en el mundo. Sucede que, estos cambios acelerados nos resultan poco visibles como un problema social, ya que su expresión más clara aunque es perceptible a todos, no afecta en el corto plazo la organización y el comportamiento del habitar en una ciudad, sino que se experimenta de acuerdo a un cambio progresivo y disimulado combinado entre, la importancia de la contingencia, y la proyección de un futuro poco certero.
Esta obra, sirve para actualizar la discusión que pone en tela de juicio la organización política y gubernamental sobre las ciudades, como a su vez entender de que manera el modelo de desarrollo urbano en las ciudades de mayor envergadura lleva a relativizar la delimitación real de la metrópolis con aquella ficticia, forzando así o a la delimitación organizativa en el gobierno de las ciudades, o a la expansión y conexión con otras para formar otras áreas simultaneas.
Este problema, que no es para nada nuevo, fue teorizado en su origen bajo el nombre de la conurbanización, ante la expansión urbana de las ciudades. Lo particular está en que en la actualidad, esto no se experimenta de un modo focalizado, analizable y evaluable. Es decir, no nos basta observar las ciudades más importantes de Europa, ni de Estados Unidos, ni las que fueron un modelo en el Asia. Hoy este proceso de difusión y transformación del área metropolitana, no ocurre por efecto del crecimiento acelerado de las grandes ciudades, sino por el crecimiento sucesivo de las ciudades medias, que ponen en tela de juicio la lógica y orgánica de las mismas metrópolis. Además, este cambio sociodemográfico, ocurre de manera simultanea en casi todos los rincones del mundo, por lo que no basta observar solo algunas ciudades pilares.
Así, teniendo en cuenta que este mundo ha pasado a ser de urbano-rural, a uno urbano-difuso, el modelo de desarrollo también se pone en cuestión, apareciendo así la dinámica social como la más relevante de observar.
Por ejemplo, si el crecimiento o expansión de una metrópolis significa la inclusión de otras ciudades que se comunican en dirección a un centro, eso puede significar oportunidades, pero también una serie de obstáculos. Si la metrópolis es una con un claro modelo de desarrollo, con tasas de desempleo por debajo del 10%, y con un plan de expansión inteligente, la inclusión de otras ciudades puede acoplarse al modelo, o bien desarrollar polos productivos en pos del mismo modelo teórico que existe en la metrópolis. En cambio, si la metrópolis tiene un centro sin un claro modelo de desarrollo o delimitado, y que además experimenta en sus distintos niveles de organización política una vulnerabilidad de carácter social, el crecimiento de las ciudades satélites que componen esta metrópolis, significaría más que una oportunidad, una lógica de competencia entre los polos y el centro por puestos de trabajo y consumo en bienes y servicios, un darwinismo al interior de una misma metrópolis.
Imaginemos que esto ocurra en ciudades como Dhaka, una ciudad que desde ya parió empobrecida, y que a esta expansión, se vayan sumando el acoplamiento de otras ciudades, que han pasado además de ser rurales a experimentar la lógica de urbanización, es porque el panorama de vuelve complejo.
Esta complejidad resalta la ciudad real de la ciudad imperceptible. La real puede estar en los estatutos gubernamentales, en la composición de esa misma metrópolis, y en los indicadores estáticos para medir la evolución de esta delimitación territorial y sociodemográfica. En cambio, la ciudad imperceptible, es aquella entendida como un órgano dinámico social, que no deja de tener una vinculación material, pero que experimenta los cambios de un modo invisible, que de buenas a primeras resulta ser imperceptible. Vale decir, las oportunidades de empleo, la sinergia ciudadana, la identidad regional, la cobertura educacional, y el acceso a la calidad de vida y cultura entre otros, vienen a ser el motor y meollo de las principales transformaciones vinculada a la misma materialidad del territorio. Es decir, como todas aquellas fuerzas que exigen tomarse en cuenta, ya que los modelos tradicionales para interactuar, gobernar y entender al territorio, han quedado obsoletos ante los mismos cambios.
Así, con un trabajo sistemático de datos actualizados por las principales metrópolis del mundo y de Italia, Fabrizio Bartaletti, nos presenta el complejo panorama actual, que tiene por un lado un desafío político organizativo de las ciudades metropolitanas, y por otro una exigencia a renovar los instrumentos y la relación con el territorio, en un mundo que se vuelve cada vez más complejo en los limites de lo que se ha entendido tradicionalmente como social, no-social, y material.







