Gran Valparaíso, 2011, Año 3 (2aF)

Aproximación al origen clasificatorio de la naturaleza y el ambiente :

Aproximación al origen clasificatorio de la naturaleza y el medio ambiente:

¿Es el medio ambiente eso que es?

"Si pusiéramos un claro de luz sobre aquel punto de fuga que escapa a la simplificación nominal de las cosas, podríamos penetrar un poco más. Posiblemente el ambiente no sería aquello que está fuera de nosotros, y la naturaleza no sería un complejo que reside en lo no social, sino todo lo contrario. Del mismo modo sucedería con la geotermia, o con las ciudades"

En un ejercicio de autocrítica, hemos dejado en claro la responsabilidad de la sociología así como también en las paredes de hierro de las demás disciplinas, la manera en cómo cada campo del conocimiento ha sido cómplice de la simplificación de lo que conoce, o de lo que es objeto y relación  en el conocimiento, además de nuestra originaria relación con el mundo. Así,  resulta incómodo traer de vuelta lo que normalmente se entiende como “no social”, y que pertenece más bien a un entorno, fuera de un campo disciplinario, por ende incuestionable y autosuficiente

Como se prefiera, mientras ese entorno comunique,  o ejerza la comunicación, también es social. Simplemente por aquello que existe en movimiento, y no de acuerdo a un orden clasificatorio, que aparentemente es estático, o que hemos domesticado para creer que es estático.

Es por eso que en parte no todo es  responsabilidad de la sociología y las demás ciencias sociales. La simplificación de la botánica – como veremos- también contribuyó a que el esquema de disciplina significara un campo inmune para otros saberes. De paso insertó en nuestro código  ADN, la manera de entender el complejo del funcionamiento en la naturaleza, como lo natural y estático.

Linneo[1] (1707- 1778),  biólogo y botánico de origen sueco,  es el más fiel exponente a dos de los problemas mayúsculos que enfrenta el corpus científico hoy. Por una parte, ser el creador del orden clasificatorio de las ciencias en general agregando un sistema de nombres al ejercicio de clasificación, y por otra, ser uno de los responsables de que nosotros creamos en la naturaleza como la simplificación, traducida en lo Natural.

El primer problema tiene que ver  firmemente con el constructo científico de las ciencias sociales además de su desarrollo, y el segundo, tiene que ver con el espacio ontológico en crisis por la formación de si mismo. Aunque parezca increíble, sobre  el segundo problema seguimos operando, se sigue enseñando en base a lo natural, porque tiene relación con un modelo que no puede ajustarse aún con otra realidad que está más viva que nunca, y que comunica de un modo más intensivo que antes.

 

 

 (Fuente: http://www.fossiliveraci.org/images/stories/Dagostino2-Linneo/Linneo3.jpg)

Linneo, en su obra “Sistema Natural” (1758)[2], a partir de un arduo trabajo investigativo, pone en pié su proyecto clasificatorio de relacionarse con el complejo natural, es decir, asumir un entorno no comunicativo, fuera de si.  La clasificación se resumió en la organización de cada organismo vivo, de acuerdo a un sistema de dos nombres. El primero que era el genérico, apostaba por centralizar un nombre en común, y el segundo por insertarle un nombre científico, el que conocemos comúnmente en latino y que está escrito en cursiva minúscula.

Así tendríamos un nombre: Amapola, que en su variación científica de especie, podría variar en Amapola X, amapola Y, amapola YC.

Para entender la terrible consecuencia que traería esto, debemos apuntar al modo en que efectuó esta relación clasificatoria.

El proceso consistía en ir reuniendo millares de plantas y efectuar su manipulación cortándolas en pedazos hasta dar con su asignación sexual.[3] Este trabajo de simplificación tuvo la particularidad de efectuar dos ordenes simplificatorios de la naturaleza. Por una parte manipular reduciendo la especificidad del acontecimiento, y por otra efectuar a partir de esa simplificación, una segunda que tenía que ver más bien con la asignación de nombres, antes ya referenciados.

El problema no se encuentra simplemente en los nombres y en el modo en que operó. O bien si, genealógicamente parte del problema de las ciencias puede estar ahí, pero la consecuencia que se genero a partir de su trabajo, es lo realmente determinante. La asignación de nombres a través de éste método de homogeneización, generó una verdad  jerárquica de la naturaleza.  Esta verdad jerárquica, es tan fuerte, que ni siquiera dimensionamos a qué nos referimos.

En otros términos. Lo que vino después de Linneo, es nuestra naturaleza. Si. Finalmente lo natural como simplificación de la naturaleza, se convierte en nuestra naturaleza, y el complejo de la naturaleza,  es expulsada a la fuente de la vida, o al paraíso originario, pero con la audacia tal, que el mecanismo funcionase para que creyéramos estar hablando del complejo natural, y no del nombre naturaleza.

Este acontecimiento, significa también para la biología y botánica, la adaptación de cualquier hallazgo a esta tabla clasificatoria, al mapa o esquema de clasificación. Mientras que para las demás ciencias, sería un modelo a seguir para la fundación, para la generación de tipologías, y para discutir acerca de la diferencia entre el comportamiento humano y el animal. Pero la pregunta estaría más bien relacionada con que ¿es realmente eso animal distinto al humano?, o bien, ¿es eso animal o natural  el complejo natural y animal del mundo?

Existe un hecho específico al que también habría que mirar. Y es que el pensamiento de Linneo se prescribe sobre lo estático, sencillamente porque interactuar con lo dinámico sería contradecir los fundamentos de las ciencias modernas. Kant también entra en la polémica[4], cuestionando este sistema métrico de entender la naturaleza. Y en el fondo, de manera un poco complaciente, se cuestiona el orden clasificatorio sexual de las plantas hecho por Linneo.

 (Orden clasificatorio resultante en las flores, Fuente: http://www.nemus.it/immagine/news08_Linneo02.jpg)

Ese orden clasificatorio sexual, viene a ser parte de un meollo que penetra de manera profunda.

El primer acto de acercamiento con la naturaleza, se dio con la simplificación en trozos, es decir, en reunir millares de especies y de trozarlas para relacionarse, o dicho en términos científicos ,para progresar en el conocimiento. El segundo acto, previo al nombre, fue el punto de referencia, el sexual. El punto de referencia sexual, hizo del esquema un completo espacio ontológico, basado en lo estático, donde la diferencia de  los lugares fue anulada por la métrica y la homogeneidad sin distancia. Si una planta del mediterráneo tuviera la misma característica de la selvática latinoamericana, estas conformarían una familia, independientemente de la distancia espacio temporal, y de la singularidad del lugar. Y el tercer acto, es aquel de situar todo sobre una tabla de muestra, como si nuestra mente funcionara bidimensiomalmente, o como si la imagen de clasificación que hemos puesto aquí, fuera el reflejo de nuestra mente. He aquí lo tenebroso.

El proceder del conocimiento, se basa entonces en la lógica espacio temporal de la modernidad. En ese sentido, no existe ninguna diferencia entre el proceder de las ciencias sociales, y en éste proceder. Ninguna diferencia en los fundamentos, y aunque parezca paradojal, las ciencias duras son a su vez las más débiles si se explora con profundidad.

Si Linneo hubiera obrado sobre otro fundamento, nada de lo que somos ahora sería igual. Esto porque, centrarse sobre los órganos sexuales, es lo menos móvil, por ende entra en el esquema, en vez de ver los grupos por lugar. Situarse en el lugar, sería asumir familias que varían, imposibles de clasificar, menos de otorgarle un nombre fijo. En otras palabras, no es que su proceder científico haya sido una representación de la naturaleza, sino que es producto de la naturaleza en si, o para ser más precisos, de lo natural. Todo lo que viene después es una mentira verdadera, o una verdad ajustada a la fuerza de la métrica.

Todo lo que conocemos como naturaleza, en realidad no es la naturaleza, sino lo natural, un nombre o una ficción del complejo naturaleza. Pero para entender la envergadura de esto, tenemos que pensar lo siguiente. Nuestra relación con la naturaleza, no es en realidad nuestra relación con lo que creemos de la naturaleza, sino es una relación con la simplificación de otra cosa, que no es la naturaleza, pero es milimétricamente igual a ella. El espacio milimétrico es la mentira, el engaño o la falsificación de la exactitud de las ciencias. Ese espacio milimétrico se reconoce pero no se habla. No puede ser parte de las ciencias, porque es peligroso. Es el punto de fuga que muestra la imposibilidad. Para seguir la lógica, son las especies sin catalogación, los seres reducidos a la fantasía, el orden mitológico que es a su vez reducido en la modernidad como la verborrea poética.

Pero esto que cuesta dimensionar, ha sido establecido hace más de seis siglos. Ha sido la estabilidad de las ciencias, y nuestra fe ciega de que esa homogeneidad existe y corresponde a la realidad.

El programa anteriormente aludido, tiene sus consecuencias hasta nuestros días. Por un lado afecta nuestra propia relación con la naturaleza, y por el otro, hace cuestionar severamente, qué es la naturaleza, y que sería el ambiente. Si pusiéramos un claro de luz sobre aquel punto de fuga que escapa a la simplificación nominal de las cosas, podríamos penetrar un poco más. Posiblemente el ambiente no sería aquello que está fuera de nosotros, y la naturaleza no sería un complejo que reside en lo no social, sino todo lo contrario. Del mismo modo sucedería con la geotermia, o con las ciudades.

El lenguaje del Arraigo, como diría el sociólogo Enrique del Acebo, es una dimensión no explorada, porque se vincula con aquellos que entendimos como fuera. Algo que insertamos como incuestionable, bajo la nomenclatura de lo natural, pero que en el fondo es fundamento cotidiano de todas las transformaciones sociales, y de la mal explorada identidad en las ciudades.

Es todavía un misterio, darse cuenta que gran parte de lo que somos, tiene su razón constitutiva en lo que no vemos, y  que por ahora no podemos ver. mientras la hormiga se llame hormiga, el puente sea una cosa-puente, y el muro una cosa-muro Para ver ahí, una de las cosas que podrían ayudar es enfrentarse con los límites, preguntarse porqué se cree en esa forma de lo natural. Porqué está afuera y no adentro.

 

 



[1] http://it.wikipedia.org/wiki/Linneo

[2] http://images.google.com/imgres?imgurl=http://giardinaggio.efiori.com/media/image/Nomenclatura/Systema_Naturae_cover.jpg&imgrefurl=http://giardinaggio.efiori.com/Conoscere-le-Piante-Ct18/La-classificazione-S61Pg1/Classificazione-e-nomenclatura-delle-piante-A118.html&usg=__Qz3zHZQVs-2wm0LyyF6kdlzOLpo=&h=600&w=364&sz=43&hl=it&start=19&tbnid=JxzQ_XqpOwC3SM:&tbnh=135&tbnw=82&prev=/images%3Fq%3DLinneo%2Bclassificazione%26hl%3Dit%26sa%3DN

 

[3] http://math.unife.it/letterefilosofia/filosofia/allegati/allegati_annali/zucchi1_2001.pdf

[4] http://www.ugis.it/a240407-linneo.html

 


¿Como citar este articulo?
Gino Bailey Bergamin (nov2009) "Aproximación al origen clasificatorio de la naturaleza y el ambiente :" Recuperado el [FECHA ACTUAL] del sitio web de Revista El Topo http://www.eltopo.cl/content/view/664937/Aproximacion-al-origen-clasificatorio-de-la-naturaleza-y-el-ambiente.html

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