Tercera parte: Una biblioteca de Ciudad y una Ciudad con Matriz locus-universitario

Enviado por Gino Bailey Bergamin el viernes, 05 febrero, 2010 a las 8:40

De una ciudad con universidades a una Ciudad – Universitaria

Tercera parte: Una biblioteca de Ciudad y una Ciudad con Matriz locus-universitario

 

(Descripción del hall central o entrada a la biblioteca donde observamos en el fondo salas de lectura abiertas a revistas y periodicos, y en la parte inferior las últimas novedades actualizadas semana a semana con pequeños asientos para su revisión)

(Descripción del segundo nivel, sala de lectura y visualización filmica)

Una Matriz de origen

Si pudiéramos hacer un desglose sintético de los componentes básicos de una matriz de origen, tendríamos un punto de encuentro entre la formulación de una política de conocimiento en la ciudad, la participación activa de  Instituciones académicas implicadas territorialmente, y algunas entidades del gobierno cultural, además de la característica sociocultural del grueso de la población que se encuentra en la ciudad, todo en la misma dinámica que nos convoca, el problema informacional bibliotecario.

Esto, hace pensar la dinámica originaria de una biblioteca de acuerdo a las proyecciones y demandas de una ciudad. Por lo tanto, es esa biblioteca, siempre en singular, que no puede ser ya entendida como un átomo, sin origen, sin articulación, sin sinergia. El funcionamiento en red, amerita pensar los contenidos informacionales, que no es la red en si, sino los flujos que logran dar vida.

La política de conocimiento, aunque de sentido mucho más amplio, constituye la base política o del mundo de las decisiones para hacer fluir el conocimiento en una ciudad. La o las bibliotecas en relación a esto se encontrarían compactadas bajo un propósito, ligado con la búsqueda de una consolidación material para la ciudad; aquella del conocimiento con carácter universitario. A juzgar sin los fundamentos necesarios, en una ciudad como la de Valparaíso, aún la política no reacciona bajo ningún aspecto similar a éste. No encontramos ninguna diferencia en la comercialización del libro, no vemos consolidarse ninguna editorial, no existe una política clara educativa en función al conocimiento regional, y no observamos políticas que logren articular a un todo territorial bajo éste propósito. Los esfuerzos sólo logran establecerse en un nivel subsidiario de cobertura, que además es promocionado por las capacidades que puedan emprender el gobierno cultural y sus distintas variantes administrativas.[1] Capacidades, que más allá de las buenas intenciones y logros, no serían pertinentes al órgano ni al aparato administrativo por excelencia -apto- del cual se debiera esperar todo. Las propuestas atomizadas están destinadas a desaparecer por su alcance.

Lo mismo ocurre con las instituciones académicas. Sabemos de una ciudad universitaria sólo por un valor cuantitativo  - de incremento- sin discriminar en su articulación con la misma ciudad. Es decir, vemos un sinnúmero de universidades que no logran dar propuesta, sea porque no existe una propuesta profunda en Valparaíso donde éstas se integren, o bien porque en el fondo lo universitario radica solamente en la instauración económica de las universidades y su propio desarrollo a modo de empresa. Si aceptáramos la condición de empresa, ni siquiera ese sería el problema, sino más bien la misión de una entidad académica, que no puede ser la de cualquier empresa. Ese “cualquier” pareciera ser el factor común con el que nos encontramos al levantar cada piedra y encontrar hoy una nueva universidad.

En cuanto a las bibliotecas, las exigencias no pueden ser tan soberbias a un nivel microsocial, cuando son las mismas universidades – en otro nivel-  las incapaces de generar un sistema bibliotecario que facilite el encuentro y las conexiones del conocimiento, colegado además, a las distintas políticas que tiene la ciudad en relación a eso: ambas inexistentes. Sólo basta moverse por un sistema interbibliotecario integrado en las universidades públicas de la región, para darse cuenta que el sistema funciona en la medida del no encuentro. Es decir, ficcionando una posible conexión que en realidad no existe, ya que cada entidad universitaria hace ver la integración interbibliotecaria reducida a una parcelización del conocimiento, que en la mayoría de los casos se destaca por su burocracia administrativa. Algo parecido sucede con la “habilitación” integrada que ofrece la biblioteca del congreso nacional con sede en Valparaíso[2].

Con toda esta confusión, surgen pequeñas islas desoladas, como son las propuestas de carácter cultural, como la biblioteca habilitada del Consejo de la cultura en Valparaíso o la misma propuesta que tiene el CNCA[3] entre sus objetivos por el libro. El epicentro del problema para una matriz de origen, lo observamos en la desconexión y en los esfuerzos aislados, que nacen más bien de una idea de país en cuanto a cultura, que por suerte logran desplazarse a un ámbito regional, cuando la idea o la lógica pudiera ser al contrario, por la sencilla razón de que hoy “culturalmente” el Estado-Nación, no tiene la aptitud ni la competencia sana como para hacer valer un alcance tan amplio y extensivo como siempre se ha pensado.

Los modos y maneras de llegar o generar una matriz de origen, pueden ser diversos. No existe una solución, ni un orden programático, hoy la realidad no funciona así. No existe un manual, porque la lógica de la “planificación” en todo orden de cosas, es la que está en crisis.

Sistema Salaborsa, Bologna. Algunas premisas de matriz


(Descripción de la sala de búsqueda central al interior del propio hall o patio de entrada de la bibliotecas. Ordenamiento de recursos literarios,  filosóficos, políticos , históricos, científicos y universitarios)

Con objeto de tener una mayor apreciación empírica de todos los puntos que hemos puesto en su lugar, nos referiremos al lugar que ocupa la Biblioteca Salaborsa, ubicada en el centro histórico de la ciudad de Bologna (Italia) Este ejercicio de ejemplificación no busca bajo ningún punto contrastar, menos comparar ni homologar modelos. Sólo reflejar que el sentido de matriz está presente, bajo una lógica que podría ser totalmente diversa a la que se pudiera constituir en Valparaíso, pero que al fin y al cabo, logra articularse priorizando algunos puntos fundamentales de aquella matriz, sinérgica de la propia ciudad.

Uno de los primeros puntos primordiales para la consolidación de la Biblioteca Salaborsa, es mediar sobre el tipo de población que se mueve en una ciudad como Bologna. Tradicionalmente una ciudad universitaria[4], existe ya una cultura arraigada históricamente de la población residente que luego de la planificación urbanística napoleónica, ve en la extensión de todo su centro histórico distintas dependencias de propiedad inmobiliaria de la universidad.  Sin entrar en el detalle de una tipificación de ciudad europea que trae consigo esto, podemos llegar a la idea de que lo que es denominador permanente, es pensado de acuerdo al sentido contemporáneo

 
”…Alcuni aspetti caratteristici della comunità bolognese oggi sono particolarmente rilevanti per definire le linee di attività della Biblioteca Salaborsa: il pluralismo etnico e culturale, la larga presenza di giovani e studenti, la tradizione di sperimentalismo e avanguardia indotta dall'attività di alcuni settori della ricerca e della didattica universitaria con forti impatti di carattere sociale e culturale, la presenza di importanti fiere dedicate a fenomeni centrali della economia, della cultura e del costume contemporanei (Salone internazionale dell'edilizia-Saie, Salone dell'alimentazione naturale-Sana, Motorshow, Artefiera, Fiera del libro per ragazzi, Cosmoprof...)” [5].

 

Si agregamos a esto la importante población universitaria, de un número alrededor  de 97.500 estudiantes, entre los residentes, no residentes, y extranjeros (2.300), tenemos también algún índice favorable en cuanto a consumo e infraestructura de libros. Existen 12 librerías cada 100 mil habitantes, un gasto en cine per cápita de 18 euros, que en música y teatro sería de 10.43, casi duplicando el promedio nacional (5,6 euros)[6]

Todo indica que existe una población que posibilita una matriz originaria, la pregunta sin pretensión de contrastar modelos, fuera de los indicadores de consumo: ¿es Valparaíso una ciudad sin población universitaria? O ¿un bajo consumo en libros y cultura es un problema que se resuelve desoladamente, y que se debiera adoptar como un impedimento?

(Descripción del nivel intermedio, o segundo nivel, donde se encuentran lso registros fílmicos en tecnología vhs y dvd)

 

Como la matriz originaria, no toma en cuenta un aspecto, ni da funcionamiento conector pensando en un solo aspecto, tiene la ventaja ante los problemas, no porque los resuelva, sino porque comienza a comunicar potenciales superaciones de los mismos. Si existe una deficiencia en los índices de consumo y lectura en la región de Valparaíso (43%)[7], ¿es realmente una emergencia educativa nacional?, claro, si todos los dardos apuntan ahí, pero ¿es una resolución idónea o concerniente a este carácter nacional?

Es ahí donde se encuentra el impedimento, en los alcances comunicativos y culturales del territorio.

Salaborsa se consolida, teniendo en cuenta confines políticos claros en su organización sistémica. Se ve en su misión que la dotación de material es algo asumido, pero también la adecuada infraestructura de espacio y reuniones transversalmente para toda la población, residente y no residente que interactúe con la información y el conocimiento. Por ello considera, materiales audiovisuales de préstamos, así como también aquellos de características de documento lector. Todo esto, basado en la contingencia de la constante actualización de los recursos, para lo cual los profesionales en relación a esto, se hacen necesario.

También, se encuentra la finalidad de potenciar el funcionamiento de las instituciones documentarias de la ciudad, para lo cual inserta un sistema de museo, además del catálogo integrado. El polo bolognese, de servicio bibliotecario, es más que una herramienta de búsqueda, ya que logra conectar en un primer nivel, aquellas redes comunales, luego provinciales, para dejar en una instancia superior aquella de carácter “nacional”. La particularidad a modo de usuario, es que el sistema integra, ya que a partir de la acreditación única, la movilidad de búsqueda y acceso, coloca en una misma plataforma de ciudad a las bibliotecas o centros culturales que producen información, junto con los de carácter más académico como serían las distintas bibliotecas distribuidas por la ciudad de Bologna, sea la biblioteca de las ciencias, o la misma dotación que tiene la universidad.

Es decir, no existe un rol ni un responsable, así como tampoco el hecho de una ciudad universitaria es la traducción exacta de una ciudad donde la responsabilidad de esto recaiga en las universidades. Ante todo, el conocimiento es entendido como flujo de locus, y la organización, está basada en una matriz que tiene en consideración esta dinámica. Algo que va más allá del carácter universitario aunque sigue siendo culturalmente acorde al mismo.

Hacia una ciudad-universitaria a partir de la ciudad-biblioteca: La idea vector desde la biblioteca


(Una descripción al nivel subterraneo de catálogo y búsqueda fílmica y audiovisual, de obras locales, extranjeras y de carácter nacional, abierto al público)

Pensar y revisar la matriz de origen tomándonos del ejemplo de la Biblioteca Salaborsa, como un ampliado conector y dinamizador, es algo más que pensar una biblioteca. Para Valparaíso significa ir armando el puzzle que a partir del advenimiento conceptual universitario y cultural, parece más bien una armadura que está estructurada en el vacío. No porque la ciudad sea una vaciado, al contrario, porque el concepto está articulado en el vacío al no considerar un punto originario de fuerzas.

Es por ello que la planificación está en crisis cuando versa de grandes estructuras de pensamientos que redundan en el abstracto.

La connotación de una ciudad universitaria, no parte ni se encuentra solamente en lo que conceptualmente o posiblemente recaiga en el sistema universitario. Así como tampoco la idea de una ciudad-biblioteca tiene parámetros que colinda sólo con los contenidos que productivamente pueden entenderse como cultural. El elemento cultural – ejemplifcador como el libro –  es un medio comunicativo, que comunica pero que también es potencialmente un generador de economía urbana, si existe una matriz o matrices.

Si todo estuviera compactado, la misma organización verdaderamente integrada a partir de una ciudad como la de Valparaíso, tendría la necesidad interminable de ir creciendo en función a su potencial universitario-cultural, a título de clases creativas. Nadie tiene muy claro si toda la población circulante estudiantil, que participa activamente en diversión, puede participar activamente con el conocimiento, de qué manera lo hace o podría hacerlo.

Nadie lo tiene muy claro sencillamente porque no existe una claridad originaria. Si todo ese conjunto humano fuera compactado, todo indicaría que la noción cultural sería noción económica – habría necesidad de incrementar puestos de trabajos en relación a esto- pero también sería noción cultural-universitaria, entendida en el vasto afuera, o en el output no fundamentado por el sistema universitario. Ese output totalmente gravitante, cuando los niveles de conocimiento, no pueden exhibirse ni el reconocimiento de excelencia interna de cada universidad, que aún se quedan en los parámetros subsidiarios de lo que una universidad por si sola podría brindar.



[1] CNCA (2006): Política nacional del libro y la lectura {Publicación electrónica}, disponible en: http://www.cerlalc.org/redplanes/Documentos/Politica_Libro_Lectura_Chile.pdf cf. p.15

[2] http://catalogo.bcn.cl/ El acceso es ficticio ya que no existe una red de préstamos organizados para su difusión y facilitación, donde una vez más, la población de Valparaíso, no es prioridad sino circunstancialmente casual.

[3] http://www.cnca.cl/portalcnca/index.php?page=seccion&seccion=1059

[4] Acoge a una de las universidades, sino la más antigua universidad de occidente (1088): http://www.unibo.it/Portale/Ateneo/La+nostra+storia/default.htm

 

[5] http://www.bibliotecasalaborsa.it/home.php

 

[6] Ibíd..

[7] CNCA (2007) Encuesta de consumo cultural 2004-2005, ISBN 978-956-8327-27-9, Departamento de Planificación y Estudios, Unidad de Estudios y Documentación, Valparaíso.

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