Gran Valparaíso, 2011, Año 3 (2aF)

Fundación y control mitológico del paraíso prohibido: Fuga y descontrol de la unidad del lugar-red

 

Fundación y control mitológico del paraíso prohibido: Fuga y descontrol de la unidad del lugar-red

“…Al décimo día llegamos a la tierra de los comedores de loto, que tomaban por comida la flor del fruto…” (Calzecchi, 1989, canto 85)

 

Los sueños de Levi-Strauss constituían la dimensión más paciente y tranquilizadora para éste inquietante personaje. Ahí, nuestro navegante, tenía la posibilidad de liberarse, de encontrarse con sus compañeros de viajes, sus hermanos, sus maestros, todos juntos, concientes del sacrificio del mundo, y por ello, del dolor sublimado.

Anaximandro, Herodoto, De las Casas, Tolomeo, Ulises,  Bonifacio VIII,  Homero, todos,  se confunden entre la obra y la autoría, entre la inexistencia y existencia, al igual que la última mirada desconsolada de Levi-Strauss.

De un modo sigiloso hemos seguido la extraña desaparición de éste autor y el conjunto de circunstancias que acompañan el eventual hecho. A una edad poco creíble para la existencia sin inteligencia artificial, no nos queda más que renunciar a la construcción de la realidad como realidad, para romper las diferencias y diferenciaciones temibles, acompañando el dolor descifrado sólo en los sueños. ¿No era suficiente tanta agonía? ¿en qué dimensión o desde qué lugar escribían tu historia y tus propios relatos?

Porque si, del mismo modo en que el fundante Rousseau declaraba con sus Confesiones, Levi-Strauss previó su muerte a partir de la agonía y la renuncia al secreto.

Que en realidad todo era una farsa,  siendo parte del proyecto político de la expulsión del paraíso de la tierra, desalojados y desalojado fuera del mundo, visto solamente en el cambio del modelo ontológico y de vida,  a uno regido por la abstracción del espacio. La complejidad celada en la realidad, y la realidad como una narración ineludible, cuando el creador de Levi-Strauss, es el mismo que creó Ulises bajo la mistificación de la imagen de Homero. Lo inquietante, retomando el inicio del relato, está en que la construcción de la mejor novela es aquella que logra disfrazar la misma ciencia.

Aquí no hablamos de ciencia ficción ni de género literario, sino de realidad y constitución de modelos del mundo. Sabemos mucho de Levi-Strauss, pero poco de la mano originaria que diseña el diseño de Levi-Strauss, el autor de autores, o la camaradería u orden performativa de la existencia del mundo como lo entendemos, ya pre-existente, aunque creamos lo contrario.

Todo el orden paisajístico, toda la descripción de Guinea, los diferentes rincones de Brasil y la esquiva África, son parte de la orden creadora del Navegante que además enseñaba en la Universidad. El arte de la ciencia de Strauss consiste en dotar de lenguaje verdadero aquello que se está ficcionando, y se constituye como un arte, porque a diferencia de las ciencias mal llamadas “duras”, lo que realiza el escritor de la escritura estructuralista, es versar sobre ciencia y la verdad sin renunciar o uniéndole a ésta la tradición épica y mitológica que la reafirma.

Pero reiteramos, no es Levi-Strauss el escritor, él es el pintor de una tradición reconocible bajo la pintura que pinta, pero no bajo quién lo ha puesto a diseñar, o a emprender el viaje. Lo cierto es que en sus últimas confesiones de un Rousseau que reflejaba ante el proyecto iluminista, podemos observar el autoflagelo que le queda a Strauss, la única declaración imposible de canalizar en sus sueños, pero que se deja entrever, solamente en la misma tradición épica de su compañero Ulises, la tradición que aquí no tiene escapatoria, aunque nos estén observando…

“… … … ¿Estarían aún del otro lado, para recibirnos, todos esos prodigios que divisaron los navegantes antiguos? Recorriendo espacios vírgenes, no se ocupaban tanto de descubrir un Nuevo Mundo como de verificar el pasado del Viejo. Adán, Ulises, resultaban confirmados. Cuando Colón tocó la costa de las Antillas en su primer viaje, creyó que acaso había alcanzado el Japón, pero, más aún, el Paraíso Terrenal… … … “(Strauss, 1985, cit. p.76)

… … … Todo iba a replantearse por este segundo pecado: Dios, la moral, las leyes. De manera simultánea y a la vez contradictoria, todo sería de hecho verificado, de derecho revocado. Verificados: el Edén de la Biblia, la Edad de Oro de los antiguos, la Fuente de Juvencia, la Atlántida, las Hespérides, las Arcadias y las islas Afortunadas… “(Strauss, 1985, cit. p.76)

No todo puede ser tan libertino, una explicitud le valdría el fin de toda una historia al personaje creado como antropólogo. Aquí no puede hacer más que llorar sobre todo lo elaborado, reconocer a sus amigos de infancia, citar aquello que la escritura de su escritura no puede dar cita porque sería negar una lógica, un lenguaje del espacio, la verdad de la construcción mitológica vertida como mitología en lenguaje científico. Una necesidad que sólo la modernidad tendría como urgencia de establecer.

“…¡Desde hoy te rehusamos, oh anémica diosa, maestra de una civilización emparedada! Por encima de esos héroes —navegantes, exploradores y conquistadores del Nuevo Mundo— que (hasta tanto llegue el viaje a la Luna) corrieron la única aventura total que se haya propuesto la humanidad, mi pensamiento se dirige hacia vosotros, sobrevivientes de una rezaga que tan cruelmente pagó el honor de mantener las puertas abiertas: ¡oh indios, cuyo ejemplo enriqueció la sustancia de que se alimentara la escuela, a través de Montaigne, Rousseau, Voltaire, Diderot! ¡Oh hurones, iroqueses, caribes, tupíes: heme aquí!” ( Strauss, 1985 cit. p.79)

Luego la muerte…y una muerte que cobra sentido como límite del propio saber político que es el mismo artefacto científico. Foucault nos dio las primeras letras, nosotros vemos sobre el abecedario, y en realidad esta cruda y fuerte historia, no es la ciencia como saber-poder, sino el poder como cristalización del poder en lenguaje científico, o dicho de otro modo, cristalización de la producción del mundo reducido como lo entendemos. De consecuencia, relaciones ya reducidas, esperanzas ya reducidas, conocimientos basados en la certeza creyendo que se alcanza la verdad con pesadillas diluentes.

La muerte de Levi-Strauss, y la manera que confiesa haber vivido de la manera que vivió, en estos pasajes aquí expuestos, nos hacen rememorar, remontarnos a un artefacto originario y endémico de occidente, como es la Odisea de Ulises o de Homero, que es Levi-Strauss, o Colon diseñado por el diseño de Toscanelli – el traductor del espacio tolemaico- , un mapa, el espacio del mundo ya producido en el hilo del lenguaje.

Ulises y el mito constitutivo: La negación del fruto o la expulsión del lugar-paraíso

La centralidad de Ulises no tiene límites, tampoco entra en cuestionamiento. El problema está en cómo entendemos dicha centralidad. Redundando en el pasaje que da inicio a nuestro trabajo, nos remitiremos a aquel relato estremecedor de la Odisea, que tiene que ver con una de las islas donde arriba Ulises y sus compañeros de viaje. Isla, que al igual que los pasajes de muerte en la Odisea, evocan aquella idea del olvido, un olvido armado de estrategia y lleno de pragmatismo para la formación del mundo en occidente, sobre todo para una era pensada en términos espaciales.

“…Al décimo día llegamos a la tierra de los comedores de loto, que tomaban por comida la flor del fruto…” (Calzecchi, 1989, canto 85)

Ulises, cuando llega a la isla de los Lotófagos, o que en muchas traducciones se les conoce como  comedores de loto, ya prevé lo que podría suceder y  envía a parte de sus navegantes a averiguar lo que sucedía en dicha isla… 

“…scelsi due uomini, e terzo aggiunsi l’arado ” (Calzecchi, 1989, canto 85) 

Este canto es reflejo de aquella previsión que establece el razonable Ulises. Una exploración, una mirada ya pre-establecida, como el abrir de ojos de un primer  Levi-Strauss en sus primeras exploraciones. Junto con esto, la descripción de lo que sucedía con estos personajes un tanto pre-lógicos enfrentados por Ulises.

 

“… e i mangiatori di loto non meditarono la morte ai compagni nostri, anzi, diedero loro del loto a mangiare” (Calzecchi, 1989, canto 90) 

La primera reflexión da cuenta de esto. Si el enfrentamiento directo resuelve el conflicto épico ¿por qué los lotófagos no enfrentaron a los compañeros de Ulises? No existe enfrentamiento precisamente porque no se enfrentan dos lógicas opuestas, sino dos lógicas que no obedecen al enfrentamiento, sino a la distinción de lo irreducible. Vale decir, que una no puede ser la otra bajo ninguna circunstancia, porque ser la otra, ya implicaría una renuncia de algo. Ser lotófagos es ser lotófago, no existe un no ser lotófagos, porque ya no se llevaría ese nombre.

Y esto que pareciera solamente retórico, es algo más profundo de lo que creemos. Porque el ser lotófago implica una relación existencial. Comer del loto, es una identidad a la cual no se puede escapar, porque implica con ello una praxis ante todo existencial.

Pero si continuamos la lectura, los lotófagos le enseñan su modo de vida, invitándolos a comer del fruto, de la flor del loto. 

“…ma chi di loro mangio del loto il dolcissimo frutto, non voleva portar notiie indiestro e tornare, ma volevano lá, tra i mangiatori di loto, a pascer loto restare e scordare il retorno” (Calzecchi, 1989, canto 95) 

¿Qué significa comer del loto? Quienes comen del loto permanecen en el lugar, junto a los lotófagos, son y se convierten en lotófagos. Los compañeros de Ulises no se muestran temerosos, no se muestran infelices, no se muestran combatientes, todo lo contrario, se quedan desconociendo el propósito del viaje, desconociendo lo que los trajo ahí, perdiendo la memoria, y perdiendo a su vez el universo razonable por aquel de la existencia.

Pero Ulises no comió del fruto…

 “…E io sulla nave li trascinai per forza, piangenti, e nelle concave navi sotto i banchi dovetti cacciarli e legarli” (Calzecchi, 1989, canto 100) 

“… Allora agli altri fidi compagni ordinavo di salire in gran fretta sulle concave navi, perché nessuno, mangiando il loto, scordasse il ritorno, … subito salivano quellie sui banchi sedevano, e in fila seduti battevano il mare schiumoso coi remi….”(Calzecchi, 1989, canto 100) 

Y Finalmente, Ulises es quién vence, aunque casi fuera de control, logra volver al propósito originario de su viaje, cuan proyección que siglos más adelante portaría el mismo Levi- Strauss

Muchas explicaciones existen a partir de este estremecedor pasaje. Vinculando como principal idea aquella del olvido. 

… … El otro motivo presente en las distintas aventuras de Odiseo y sus compañeros rumbo a Itaca es el del olvido Pueden olvidarse de su destino, de su deseo de volver a casa, de las esposas e hijos que les aguardan después de tantos años  Pero el tiempo transcurre...Y el olvido puede ser peligroso. O incluso fatal. El primer episodio en el que aparece este tema es el de los Lotófagos… Allí, el olvido es producido artificialmente por comer esa extraña flor de loto que sólo prueban algunos de los compañeros de Odiseo sufriendo sus efectos…”[1]

…La flor de loto despierta en ellos un deseo, es decir, un acto voluntario, de quedarse allí disfrutando de ese olvido… … … Pero Odiseo, que se libra del pernicioso efecto de la planta pues no llega a probarla, les hace volver a las naves a la fuerza procurando que no coman más. … … … Y de nuevo se insiste en los efectos de la planta… … … Aparentemente no es un olvido peligroso… … … El entorno de la gruta donde habita Calipso tiene un carácter en cierto modo «mágico»: es un jardín paradisíaco que contribuye a esa sensación de estar fuera del mundo real… … …”[2]

El enfrentamiento que tiene Ulises con los lotófagos es un enfrentamiento fundacional del modelo de mundo y espacio del mundo ontológico de occidente. En parte la cita anterior acerta cuando se refiere al olvido como característica central, pero no es del todo convincente. El olvido no es el centro, ni tampoco la peligrosidad. El olvido es la disposición de mundo que lleva Ulises, la misma que sin querer queriendo el personaje Levi-Strauss llevaba en su bitácora y en su abultada etnografía.

La centralidad se encuentra en el fruto, la flor de loto. Esta flor es el centro de una relación porque encarna algo más profundo que el olvido. No es una droga, tampoco una delicia que ofrece el descanso después de tantos combates, menos la fatiga. La flor de loto encarna un modelo del mundo hecho a partir del vinculo con el lugar, que contiene en si mismo la misma temporalidad, no en el abstracto.

Ser lotófagos, es ser en el territorio-lugar, vitalizado por aquella participación con el mismo lugar. Dicha participación ontológica con el lugar es comer precisamente del fruto. Comer de la flor, significa por lo tanto participar de otro modelo del mundo, otro modelo del espacio hecho a partir de la contingencia, y de ser con el mundo, no fuera de él, menos en un espacio donde reine lo objetivo y subjetivo.

¿Pero qué sucede? Es Ulises quien interviene, y es el interventor pensado desde un espacio al cual no podemos penetrar. Ulises lleva consigo la razón estratégica de occidente, el dominio de las reglas y fines weberianos, y la tradición del historicismo alemán. Ulises, los trae de vuelta, contra la voluntad de los suyos, los sube a la nave, y emprende la misión.

Ulises encarna otro modelo del mundo, aquel del cual aún no cambiamos, aunque pareciera que el mundo ya se mueve por otras lógicas. Es Levi-Strauss que lamenta la herencia de Ulises y de Homero, y de aquel que está detrás de Homero.

Ulises, es el proyecto del Estado-Nación, el lenguaje por acomodación. Aquellos que participan de otro modelo del mundo, y que han comido del fruto, están condenados a la risa eterna, a participar del retorno del barco, a ser exiliados de la isla, aunque así no fuera su destino.

Los exiliados son Latinoamérica y sus rincones, el África colonial, y las islas extraviadas por otros colonos. Los exiliados corresponden a la forma de las urbes latinoamericanas, que no se encuentran en la forma sino en su contrario.

Al igual que con Adán, existe un control más allá del mismo Adán respecto al fruto.

El paraíso entonces, es todo el universo  que singularmente, de modo bien limitado, sea como pequeño patio en una casa de campo, o vasto bosque frondoso en el paisaje, es vivido, teniendo su propia virtualidad. La prohibición pasa por esto, porque la mínima aceptación sería negar de un modo absoluto el proyecto moderno. La mínima aceptación de comer del fruto, es convertirse desde luego en un lotófago donde no importa ya la historia, ni el retorno, ni el pasado, ni el proyecto, solo el lugar.

Algunos reportes nos entregan informaciones de lotófagos, verdaderos lotófagos que  habitarían y habrían habitado en la Etiopía occidental (Millan, 1999, p. 210)

Fuera de lugar el ciclo en vez de cerrarse de modo recursivo, es interrumpido Los lotófagos de hoy son abiertos para comunicar, y es cuando Leibniz  en cada monada parece encontrar cada vínculo de un lotófago entre lugares tan distantes, pero contingentes por la comunicación; aquella del lugar-red.

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía:

 

Aguirre, M (1999) `Los peligros del mar: muerte y olvido en la Odisea p.14 (Versión electrónica) http://revistas.ucm.es/fll/11319070/articulos/CFCG9999110009A.PDF

 

Levi-Strauss, C (1985) Los tristes trópicos, Buenos Aires, Paidos

 

Millan, J (1999)  La antigüedad Gadir y el descubrimiento de América, Sevilla, (versión electrónica) Revista Habis 30, pp. 205-215, www.dialnet.unirioja.es

 

Omero (1989): Odissea, Versione di Rosa Calzecchi Onesti, Torino, Einaudi editore testo originale a fronte

 



[1] Aguirre, M (1999)`Los peligros del mar: muerte y olvido en la Odisea p.14 (Versión electrónica) http://revistas.ucm.es/fll/11319070/articulos/CFCG9999110009A.PDF

[2] Ibíd., cit. p.14


¿Como citar este articulo?
Gino Bailey Bergamin (feb2010) "Fundación y control mitológico del paraíso prohibido: Fuga y descontrol de la unidad del lugar-red" Recuperado el [FECHA ACTUAL] del sitio web de Revista El Topo http://www.eltopo.cl/content/view/727499/Fundacion-y-control-mitologico-del-paraiso-prohibido-Fuga-y-descontrol-de-la-unidad-del-lugar-red.html

Recuerda:

Si deseas citar, linkear o reproducir nuestros contenidos, sólo te pedimos que nos avises, para poder tener un registro. Muchas Gracias!

contacto@eltopo.cl

Publicidad por Bligoo.com

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS