Gran Valparaíso, 2011, Año 3 (2aF)

Terremoto en Chile : la crisis transparenta el mito

Lo lamentable de todas estas jornadas son las vidas sacrificadas. Varsovia, ciudad capital de Polonia, puede contarnos la historia de la destrucción y reconstrucción de una ciudad, como si su identidad destructiva fuera lo que permanece y la constructiva aquello que sólo puede ser conservada en la memoria.

Digo esto, porque definitivamente, aunque exista dolor, nuestra historia se ha tejido a partir de sacrificios y no de un dulce paraíso. En la antigüedad se sacrificaba como un símbolo de gratitud, lugar donde convergían las gracias, y donde se vencía para morir, o a la inversa, existía plena conciencia de que el vencer era sinónimo de perder la vida, o arriesgarla al máximo.

Idea un tanto paradojal para nuestro presente, cuando la lógica actúa totalmente a la inversa. Sacrificamos y maltratamos toda una vida nuestros cuerpos, sin tener conciencia que lo que hacemos, no es un sacrificio a la antigua sino un - no estar conciente - del proceso. Pero finalmente queremos y apreciamos nuestras vidas sin conciencia y comunicabilidad del todo.

Se han perdido vidas, han desaparecido pueblos casi sin merecerlo, al igual que hace algunos años atrás inmerecidamente la cuna del Jazz se veía inundada por huracanes sin contemplación previo aviso. Parece que lo extraordinario está teniendo lugar como algo frecuente, y es hacia donde debiéramos apuntar.

Lo extraordinario obedece a la desconexión originaria con el todo, que va en una lógica totalmente contraria a aquella del Estado-Nación.

La desconexión originaria ocurre cuando transferimos nuestra relación con el todo a un espacio abstracto del cual no participamos, pero creemos ciegamente. Un espacio vacío, abstracto, el mismo con el cual opera el Estado. Un espacio ontológico pero también cotidiano, que siglos tras siglos de haber sido fundado, y de haber colonizado las prácticas en occidente, aparece desmitificado sólo en momentos de crisis, cuando aquello que denominamos entorno, y que antes creíamos como desplazado de nuestros vínculos, se hace presente.

La crisis es por lo tanto una advertencia hacia algo ya no extraordinario, sino ordinario para el funcionamiento del micromundo y el macrouniverso. Así como en la América y África colonial los procesos de mistificación fueron interrumpidos, por aquellos del espacio vacío, en la Europa medieval, la alquimia y la transferencia mística del funcionamiento del todo también fue reemplazada por la construcción de un gran mito, seguido de múltiples divisiones de nuevos mitos, que coloca nuestra relación espacial (o de lugar) con el todo, a algo que sólo podemos acceder a través de una imagen con él, y no a través de su verdadero vínculo.

Es ahí, cuando los artefactos, las máquinas de advertencia, la profesionalización del conocimiento, las últimas tecnologías, y la cobertura del estado nacional se ven limitados, porque estamos habituados a movernos a través de la desconexión,  experimentando la comunicación profunda con el lugar y espacio fenomenológico, como algo lejano, extraordinario, cuando en realidad, sólo nos quiere comunicar.

Como adelanto a una siguiente descripción, podemos decir dos cosas. Una primera tiene que ver con la situación de crisis. Esta desencadena una bola de nieve de complejo comunicativo casi incomprensible de describir de buenas a primeras, donde están comprometidas vidas de personas que poco tuvieron que ver con el proceso de mistificación, pero que finalmente operan como un alter sacrificio. Luego, encontramos que la organización de la Nación, como está prevista y diseñada, no tiene sentido. Existe un problema comunicativo, de alcance y coordinación porque opera y siempre ha operado desde un abstracto capitalizado, valga la redundancia desde una capital, como punto isotrópico

Por consecuencia, se produce lo que se produjo, una crisis, que como proceso comunicativo del complejo del mundo, comunica la crisis de otro, que no logra conectar dicho proceso comunicativo, porque además de producirse bajo otro orden y lógica, opera a través de algo totalmente contradictorio para una  idea del Estado-Nación, la microterritorialidad, o los micropueblos que no se encuentran, ni se encontrarán nunca a ese alcance, que por ahora están, tristemente desaparecidos.

 


¿Como citar este articulo?
Gino Bailey Bergamin (mar2010) "Terremoto en Chile : la crisis transparenta el mito" Recuperado el [FECHA ACTUAL] del sitio web de Revista El Topo http://www.eltopo.cl/content/view/734673/Terremoto-en-Chile-la-crisis-transparenta-el-mito.html
Etiquetas: | Columnista | Temática | Sección

Recuerda:

Si deseas citar, linkear o reproducir nuestros contenidos, sólo te pedimos que nos avises, para poder tener un registro. Muchas Gracias!

contacto@eltopo.cl

Publicidad por Bligoo.com

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS