Gran Valparaíso, 2011, Año 3 (2aF)

La imagen imaginaria de una crisis de sentido

Porque la imagen pasa a tener un significado real en nuestra sociedad occidentalizada y moderna, cual es la respuesta aquella pregunta. Obviamente tiene que haber una viga mayor que sostenga este tipo de interés que tienen los hombres. Por que este gusto por la imagen y la distinción siempre ha existido, ¿pero por qué ahora la imagen tiende a tener mayor importancia? Claramente no es cualquier imagen la que se busca o la que se tiene de modelo, la imagen que se quiere esta relacionada con el éxito, con la habilidad de mantenerse exitoso y bello. Porque la preocupación del individuo se volvió cada vez más individual, esto se puede representar en el consumo y la manía egocéntrica de cada persona por generar un estilo de imagen representativa, que esté acorde con el estilo de vida que se quiere tener (pero que esté dentro de los rangos del éxito).

 

El fetiche por la imagen y más específicamente por esta imagen occidental, tiene que tener un sustento dentro de la sociedad, no nace porque sí, no es una combustión instantánea y que apareció de la nada. Tiene una lógica, propuesta por el propio sistema, la cual los individuos aceptaron y reprodujeron. 

 

Existe un cambio en la manera de concebir la funcionalidad y los roles de la vida, que apunta hacia ese estado, hacia ese modelo final que es el éxito, que se ve traducido en la imagen de las personas. Y en las acciones de los propios sujetos se pueden apreciar la consecuencia de esta lógica que estamos hablando y ¿en que acción particular el sistema concentra esto?, lo centraliza en el acto de consumo de los individuos. Pero de alguna forma se llega a este raciocinio, en que la persecución hacia el éxito es un estilo de vida adoptado por casi todos y su legitimidad puede llegar a tener algún murmullo que cuestione, pero no es suficiente para desacreditar la legalidad de esta persecución.  

 

Cuando las funcionalidades de la sociedad tienen estructurada la vida cotidiana de las personas, las cuales los mantienen ordenados, cumpliendo con todas las jornadas y consecución a seguir, se genera inevitablemente ciertos cuestionamientos existenciales por parte del hombre, y con eso surgen preguntas, las cuales son difícilmente contestables. Era aquí donde la religión constituía un gran soporte, era y es el bastón de la sociedad, es donde el sujeto puede acudir cuando todo parece perder sentido. Pero que sucede cuando la respuesta entregada por la religión ya no es satisfactoria, y no responde a las necesidades morales del individuo. Qué pasa cuando la estructura religiosa se ve tambaleante, sobretodo en las sociedades desarrolladas o modernas, los individuos entran o entrarían en una crisis de sentido; con la funcionalidad del sistema y el sistema mismo, debido a que -“las instituciones religiosas han estado íntimamente legadas al aparato de dominación, pudiendo abocarse con relativo éxito tanto a la producción como a la distribución de una jerarquía relativamente consistente de sentido.”[1]-. Pero aquello no sucede, no se ve, debido a que el individuo sigue estando de pie. Pero que es lo que lo mantiene en la vertical al hombre, sí la religión no da sentido a sus acciones, entonces que es lo que genera sentido a la acción. La respuesta a esa pregunta puede ser, el éxito, la imagen del éxito, el estilo del exitoso y correr esa carrera hasta terminarla, por una concepción de tener, adquirir, mantener y reflejar.

 

Pero esta respuesta rápidamente entrega dudas, porque que es lo que sucede con los individuos que se levantan y cuestionan estas concepciones. Obstáculo difícil es el sistema, y su funcionalidad, porque los atrapa y no le es fácil deshacerse de él. Existen varios puntos estructurales en donde el sistema lo tiene acorralado. Esto se puede deber a que el tiempo de ocio como tal, no es mucho, en realidad es bastante poco, lo que si entrega el sistema es tiempo libre, pero que se hace con ese tiempo libre; ven una película, se mira la televisión, se navega por Internet, en realidad se hacen planes para mantenerse ocupado, ocupando las herramientas que el mismo sistema da para que se entretenga. Pero el tiempo libre, no da paso para un real cuestionamiento por parte del individuo, debido a que al momento que comienza a sentir una crisis de sentido, la respuesta que le entregan para evitar la llegada de aquella crisis, es mantenerse ocupado. Porque no le da tiempo el sistema, hay muchas preocupaciones que tiene que cumplir y que debe efectuar su función dentro del esquema y sino la cumple queda marcado con el rotulo contrario al éxito.

 

Esa es la diferencia, por que el rótulo que antes nos entregaba la religión, no tiene efecto en el individuo moderno, por lo menos no tiene consecuencia en su vida cotidiana, porque existe una –“pérdida de influencia de las instituciones religiosas en la sociedad y como la pérdida de credibilidad de las interpretaciones religiosas en la conciencia de la gente.”- esto trae como consecuencia que,-“la persona moderna, que cree que puede manejarse en su vida personal y en la existencia social prescindiendo de la religión.”[2]-. Es por eso que el irse al cielo o al infierno deja de ser una preocupación de primer orden en el razonamiento del individuo moderno. Claro que existe y le nace la duda sobre que pasa luego de la muerte, pero no es un tema que lo atormente a él. Y por supuesto que busca algún alivio espiritual o ayuda de ese tipo, pero rápidamente el sistema lo apura y nuevamente cae en una preocupación, en donde tiene que hacer algo y deja para después la inquietud moral, debido a que siempre esta atosigado haciendo cosas, esa es la forma de mantenértelo a raya. Y por que esta atareado, por que buscas el éxito, éxito que no siempre tiene que ver con la marca del auto o la cantidad de dinero que gana, esto también se advierte y esta reflejado, en el deseo cumplido de trabajar en algo que es apreciado por él o que siempre quiso. Además porque tiene responsabilidades con los demás que debe cumplir, con su familia, con sus hijos, con su pareja, con su entorno y obviamente con su trabajo. 

 

Es por esto que el éxito, al que hacemos referencia, no cae solamente a esa imagen convencional, sino que también hace referencia, al cumplimiento de metas trazadas por las diferentes personas. El éxito, tiene varias caras, pero siempre es el punto final de sus “carreras”, es el que les quita el sueño, y es el que lo obliga a levantarse temprano e ir a trabajar. Esto se puede comparar con la misma congruencia de un niño obediente que tiene que ir al colegio, y no se cuestiona por que tiene que ir, simplemente va, por que esa es su tarea. A muchos le pasa lo mismo, se levantan a trabajar, porque tienen que trabajar, para producir y ganar dinero, no solo “para parar la olla”, también se levantan porque tiene deudas que pagar, y de esta ultima frase caemos nuevamente en la pregunta porque el individuo actual tiene deudas, porque se endeuda, y la respuesta puede ser repetitiva, pero es parte la representatividad de la imagen y el gusto por mantenerla. Obviamente que la imagen, esta detrás de la construcción de la identidad del individuo, no es la variable más substancial dentro de aquella construcción, o no debería ser, pero sí en la actualidad cobra importancia. Los gustos de cada persona no son iniciados, mayormente, por la imagen que uno quiere mostrar a sus pares, pero a veces esto si sucede, es por esto que la imagen tiene influencia en los gustos de las personas. Es decir, igualmente la imagen influye dentro de la decisiones de las personas, cuanto influye, eso es debatible.

 

Pero que sucede cuando el niño no quiere ir a la escuela y se cuestiona el porque ir al colegio, simplemente los padres lo obligan, lo castigan, lo retan y lo enderezan para que entienda que su función es ir al colegio. Es lo mismo que pasa con los individuos que sé cuestionan este modelo de vida, y que sé dan cuenta que el sentido de esta vida es un auto engaño, porque cual es el fin de perseguir el éxito, que es lo que gana finalmente, que es lo que le queda, a parte de un cansancio notable por correr una carrera de largo aliento. Algunos responden a esta pregunta, que el sustento por realizar esta carrera se debe esencialmente y necesariamente para dejar alguna huella de su existencia. Pero nosotros nos preguntamos, realmente la búsqueda del éxito deja alguna sustancia real.

A estos individuos que cuestionan este camino, al igual como al chico que no quiere ir a la escuela, se les castiga, y se les corrige ese comportamiento. Para que siga con la funcionalidad y la persecución constante. Debido a que no importa que el individuo se de cuenta del autoengaño en que vive, lo que importa es que siga con su carrera y que no genere huidas en su comportamiento.

 

Antes de continuar, queremos hacer un alcance sobre la construcción del individuo, y la construcción de su sentido, en la conciencia del sujeto moderno. Y para comprender que el proceso de la interacción social, es parte fundamental para la construcción de la identidad de las personas, para esto presentamos una cita de Peter Berger y Thomas Luckmann, del libro “Pluralidad, Modernidad y Crisis de sentido”, en donde ilustran la concepción del sentido, acción social e identidad del individuo moderno;

 

“Al referirnos a la manera en que se constituye el sentido en la conciencia del individuo quedó claro desde ya que esto no podía aludir al sujeto aislado, a la mónada incomunicada. La vida diaria está llena de secuencias de acción social y la identidad del individuo se forma tan sólo en dicha acción. Las aprehensiones puramente subjetivas son constitución de sentido: los estratos más simples del sentido pueden crearse en la experiencia subjetiva de una persona. Los estratos superiores y una estructura más compleja del mismo dependen de la objetivación del sentido subjetivo en la acción social. El individuo puede hacer complicadas conexiones lógicas e iniciar y controlar secuencias diferenciadas de acción, sólo si él o ella es capaz de hacer uso del acervo de experiencia disponible en el contexto social. De hecho, elementos del sentido modelados por antiguas vertientes de la acción social (las “tradiciones”) fluyen incluso en los niveles más bajos del sentido de la experiencia individual. La tipificación, la clasificación, los patrones experienciales y los esquemas de acción son elementos de las reservas subjetivas de conocimiento, tomados en buena medida de las reservas sociales de conocimiento.”[3] (Peter L. Berger y Thomas Luckmann, 1996, p.5 y 6)

 

El sentido cultural de la acciones, se ve forjado e influido por medio de la estructura social que lo antecede, por eso cuando las instituciones son puesta en debate, y aquel debate, sigue estando vigente en las generaciones venideras, trae consigo un  cuestionamiento que puede acarrear como resultado, una nueva forma de entender las dinámicas y funcionalidades de la institución. Por lo tanto, se construye un nuevo modelo de entendimiento y comportamiento sobre esta institución cuestionada. Es por eso que en la construcción del individuo, hay que tomar en cuenta el contexto social en donde emerge el sujeto, debido a que el individuo no se fabrica solo, en esto influye el entorno en el cual se mueva el individuo. Por eso las acciones, el sentido, la identidad y la imagen tienen relación con la estructura cultural en la cual provenga el individuo.

 

Retomando el tema anterior, que tiene relación con la crisis de sentido que tiene el hombre moderno frente a la religión y el remplazo que toma la sociedad modernas con respecto al éxito y su variable el consumo. Esto se debe a que en sociedades pre - modernas, había una clara funcionalidad en el sentido de las vidas de las personas, tenían que trabajar, seguir las reglas que la religión implantaba y de esa forma lograban la salvación, o sea su boleto al cielo. Pero que sucede cuando el individuo comienza a cuestionar esa llegada al cielo, y al cielo en si mismo. Que sucede cuando los hombres empiezan a deslumbrar grietas en la estructura del sistema religioso, sobre todo en la religión católica. La consecuencia de estos cuestionamientos es el debilitamiento del poder, debido a que -“las instituciones derivan su poder de la mantención de una validez incuestionada.”[4]-, es por eso que la integridad de las instituciones religiosas –“peligra desde el momento en que las personas que viven en su interior o próximas a ella comienzan a considerar roles institucionales, esquemas de interpretaciones, valores y visiones del mundo”[5]-, y cuestionar la legitimidad del régimen católico, trae como consecuencia la pérdida del miedo, debido a que el mantenimiento del sistema era a través de éste, porque sino seguías las reglas no ibas a conseguir la salvación y el infierno es el lugar en donde los pecadores llegan cuando no son salvados. Cuando el miedo fue cuestionado, y los hilos que sostenían a la organización católica fueron discutidos por sus integrantes, esto derivo a que la lógica de la salvación, dejó de tener una lógica, en la funcionalidad de la libertad del individuo.

 

Las sensaciones de libertad que entregaba el sistema católico a los sujetos, no era muy amplio, a diferencia con la sensación de libertad que entrega el sistema neoliberal. Aunque para nosotros, el hombre siempre ha sido libre, es más, esta condenado a esa libertad, tomando este concepto de Jean Paul Sastre. Por que señalamos esto, por que el hombre tenía la libertad de creer en la fe, más específicamente en la fe católica, y creer que, si uno no seguía los mandamientos de la religión ibas a terminar en el infierno y si las seguías te ganabas el camino al cielo. Pero el hombre tiene y tenía la elección de elegir en creer en este sistema y creer que el hombre puede ir efectivamente al infierno o al cielo, y también pensar que simplemente no existe tal cosa como es el infierno o el cielo, o profesar en otra idea, que tiene otro tipo de estructura. El punto es que la elección de creer o no creer, depende de él, la libertad de decisión la tiene él. Sin dejar de lado, que cada decisión libre que toma el individuo, y que trae como derivación una acción, por lo tanto tiene una responsabilidad que asumir, vale decir, que cada acción tiene una consecuencia que tiene que responsabilizarse el hombre. Pero eso no significa, que la elección deja de ser libre, debido a que la decisión final la toma el hombre y nadie más.

 

En la actualidad, el concepto de posibilidades es aplicado a todo modelo que se encuentra hoy en día en la sociedad. Es debido a que el individuo no sólo tiene la posibilidad de elegir que zapatilla desear, además tiene la opción de seleccionar que fe religiosa le conviene o le convence más, esto dependiendo del esquema cultural de cada persona. Es por esto, que el concepto de posibilidades es aplicable a todo producto, y la religión no escapa a esto, puesto que puede ser intercambiable, por  que –“el pluralismo sugiere constantemente alternativas”[6]-. Por consiguiente la religión pasa a estar dentro de las posibilidades deseables o no deseables de una persona. Es cierto que la religión era un apoyo, una ayuda para sostener momentos complejos que cada ser humano atraviesa a lo largo de la vida, pero ese papel ha sido remplazado, en realidad no es que ha sido remplazado, porque sigue estando la figura eclesiástica como tal, en realidad lo que ha sucedido es que le ha salido competencia, ya no es la única voz autorizada que la sociedad escucha y acude de manera inmediata. La otra voz que las personas acuden está en los medios de comunicación masiva, en los terapeutas, en los psicólogos y en el mismo estado. Que queremos decir con esto, que hay una variada oferta en donde el individuo puede acudir cuando está teniendo problemas en los cuales se ve superado. Problemas que inevitablemente llegan, de alguna manera, ser parte de una crisis de sentido, y como hemos visto, la estructura entrega variadas alternativa en donde las personas puede concurrir cuando algún problema que atañe con este asunto y en el cual puede ser encarrilado. Si el propio estado entrega ayuda psicológica a los presos, para resolver estos problemas y con esto intentar hacerlos volver por el camino funcional del sistema. 

 

Es por esto que la crisis de sentido es retenida por varios canales autorizados y potentes, con las cuales quieren conseguir mantener los problemas en un nivel anterior a una crisis. Es cosa de ver hoy en día en la televisión o en la radio, como emergen ciertos gurús en los cuales la gente se apoya. En el ámbito más técnico profesional, también se puede observar profesiones que apuntan hacia ese sentido, pero con un nivel mucho más científico social, pero igualmente ayudan de alguna u otra manera a mantener este esquema social.

 

La elección de creencias se ha vuelto una opción real, para el individuo moderno. Que creer y que no creer, está dentro de su abanico de posibilidades, ya no existe más ese compromiso religioso hereditario cultural, el individuo tiene la opción de elegir, cuestionar y de abanderizarse por alguna posibilidad que él estime conveniente, debido a que-“la religión también se evapora hacia arriba, pierde su condición de algo que se da por sentado. Este cambio crea para la fe la condición de posibilidad sobre la base del aforismo: no tengo que creer lo que sé”[7]-. Este concepto democrático de elección de credo, tiene correspondencia directa con la sociedad actual. En donde la democracia y la pluralidad son parte esencial de este esquema organizativo social moderno. El seleccionar es parte de la vida diaria de las personas y la elección de credo por parte del individuo, no pasa a ser un caso particular en esta sociedad, se rige bajo la misma estructura democrática de elección, y bajo esta misma línea argumentativa se sustenta la posibilidad de cada persona de escoger la doctrina que quiere acatar.  

 

La pregunta que nosotros nos hacemos, es si realmente el sistema actual genera crisis de sentido, la verdad es que siempre se manifiesta la duda existencial en el hombre, pero para ir un poco más allá nos preguntamos sí, el sistema actual, deja realmente espacio para que se genere una crisis de sentido, y la respuesta a esta pregunta es que si deja espacio, entonces que es lo que deja sobrevivir al sistema sin un colapso de sentido. Antes de continuar hay que justificar por que decimos existen el espacio para que el hombre pueda tener una crisis de sentido, y esto se debe a que el sistema entrega una aparente sensación de libertad, a que nos referimos con esto, nos referimos a la forma en que el individuo forja la imagen de su identidad, les hace entender que las decisiones de su vida pasan directamente por él, que él tiene la autonomía de hacer lo que él quiera, claramente asumiendo las consecuencias de sus acciones, pero en conclusión, que su vida y como la viva depende de él. Es por eso que mencionamos que el sistema entrega una gran sensación de libertad, esto se deriva, a que la estructura organizativa del esquema de la sociedad moderna, nos señala, desde la más tierna edad, que todo lo que queremos ser lo podemos ser, y esto se ve aplicado en la decisión de deseo de compra del individuo. Pero mayormente respondemos que si, porque el hombre siempre tiene tiempo para generar una crisis de sentido, es cosa que no le encuentre significado a sus acciones, para que entre en una crisis. Pero, la inquietud resaltada, cuando no se mantiene esa idea de crisis, y pasa hacer desviada hacia otra sensación que puede ser la conformidad.

 

Y el segundo punto que se toca, tiene relación con la sobrevivencia del sistema, que quiere decir esto, que pasa cuando los individuos entran en contradicción con el sentido de sus vidas. Ya explicamos en el párrafo anterior que el hombre siempre puede entrar en una crisis de sentido con su vida y con la funcionalidad esquemática del sistema. Pero porque esto no sucede con esta estructura neoliberal. Quizás los arranque de crisis no son realmente crisis, sino más bien un murmullo en el odio del individuo, por lo tanto no llega a ser plenamente una crisis de sentido en el individuo. Y es mayormente un cuestionamiento de unos pocos, y eso no va crear un estallido de crisis de sentido, por lo tanto el significado de vida que entrega este sistema esta funcionando, por algo está, y sigue con vida, sin grandes crisis que logren tambalearlo. Pero esto no quiere decir que no tenga sacudones, ni que tampoco que sea el paraíso, es más, deja mucho que desear este sistema, pero eso es otro punto que no vine al caso ahora. Pero la inquietud planteada en estos párrafos, pensamos que no ha sido contestada en su totalidad, porque casi todos los individuos posiblemente han cuestionado el sentido de su vidas, y la propia funcionalidad del régimen, y sino lo han hecho, porque no lo han hecho. El punto es que si lo hicieron, porque no pudo ser visto ese cuestionamiento y si no ha sido cuestionado, porque no se ha producido ese interés por debatir el sentido de sus vidas, si el sistema no es un olimpo, ni nada parecido a eso.

 

Puede ser, que a los individuos que la estructura propia de la vida y el sentido practico del funcionamiento del sistema, no los convenza del todo, y se quedan con ese malestar e intenten buscarle alguna solución práctica a su problema, es por eso que la crisis solamente se queda en eso, en su propia individualidad y en su propio cuestionamiento y que es eventualmente derivado hacia un sitio en donde la crisis, es vista, solamente como un punto de inmadurez, y la solución para aquel problema es mantenerse ocupado, para así satisfacer las necesidades con otros elementos y que esos elementos le den sentido a la vida. Es por esto que la crisis es vista como un periodo que se tiene quemar, para luego seguir con las responsabilidades que cada etapa contiene. Solamente las respuestas para aquella crisis de sentido, es adaptarse como individuo a esta sociedad y vivirla de la mejor manera posible, y esperar que eventualmente algo pase.

 

Y a los sujetos, que la cotidianidad de la vida no les parece sospechosa, se debe simplemente, a que entienden de manera lógica, la dinámica de la funcionalidad de la estructura sugerida. Esto se debe a que se aferraron a un poder superior que los conduce y le da sentido a sus vidas, agregándole que aceptan como tal y sin complejos el sentido de la organización neoliberal. Es más, se sienten cómodos, debido a que no se tienen que autoengañar, como les sucede a los individuos que sí les produce un malestar el esquema existente, se entregan con complacencia a la funcionalidad propia del sistema. Esta característica, también es parte en algún momento de todos los individuos, es por eso que cuando la figura genera sospechas, el individuo se inventa un sentido, el cual llamamos autoengaño, para de esa forma volver a sentir, de alguna manera, esa comodidad y complacencia de antaño.

 

Las personas que vuelven al agrado y complacencia a sus vidas, muy probablemente, no tuvieron una gran encontrón con la funcionalidad del sistema, debido a que la crisis no era tan profunda, solamente tocaba o rozaba por encima el problema, y un simple cambio de actitud – acción del individuo logra mermar el asunto, por lo tanto no alcanza a desarrollarse, ni tener un acabo total el porque esencial del problema, debido a que la crisis de sentido se manifiesta en primer orden, en pérdida de significado de la acción, pero aquello puede ser resuelto, dándole al individuo una nueva meta y otra tarea, y por este medio, la significación inmediata que lo aquejada es solucionada y se vuelva nuevamente satisfactoria. Pero este tipo de crisis puede ser resuelta, de esta manera, cuando la complejidad del problema no es tan honda, es por esto que puede volver, a veces, sin grandes sobresaltos a la arena cotidiana.

 

Pero cuando la crisis de sentido es más profunda, el problema no puede ser solucionado de esta manera, esto se debe a que el cambio de actitud – acción que se le propone al individuo, tiene un tiempo límite de vencimiento, por lo tanto en un primer período, este proceso puede llegar a ser satisfactorio, pero luego de un tiempo nuevamente caen en el precipicio de la crisis, y de manera reiterada la acción comienza a perder significado, por lo tanto comienza a cambiar de manera más frecuente la actitud – acción del individuo. Hasta un punto en que todo comienza a perder sentido y no hay ningún autoengaño que lo engañe, debido a que siempre se está dando cuenta que se esta engañando y ese es el fin de la crisis de sentido, cuando todo pierde sentido y nada importa mucho. Generalmente no se llega a ese límite, casi siempre la vida se va antes que se alcance ese punto sin retorno. Por que persistentemente estamos cambiando y acomodando nuestras acciones, para buscar la funcionalidad a estas nuevas prácticas, e invariablemente hay cosas y tareas, que generalmente, nos mantienen a raya y que le entregamos significado y a su vez eso le otorga sentido a nuestras vidas.

 

Finalmente la estructura del individuo encuentra sentido, a este esquema y la funcionalidad del sistema actual, es por esta razón que él se siente cómodo con este tipo de sociedad, porque asume las dudas, tristezas, desconformidad, injusticia y la desigualdad como parte de la organización de la sociedad, y lo entiende de esa manera. Y la consigna de que “tú puede ser quien quieras ser”, es una representación real de la creencia social y cultural del hombre, y es esta libertad, o pseuda libertad, la cual el individuo cree y le sienta conveniente para su desarrollo como persona y como individuo. Es por esto que el sistema se adapta para que el individuo no se entregue a una crisis de sentido, porque decimos esto, lo decimos porque esta estructura lo mantiene constantemente ocupado, por lo tanto el sujeto siempre tiene algo que hacer, y esto evita y aleja a las personas de una crisis de sentido y además le entrega la insatisfacción de que siempre se puede estar mejor, el cual es el ingrediente principal para que la persecución se mantenga de manera invariable.



[1] Peter L. Berger y Thomas Luckmann, 1996, p.9.

[2] Peter L. Berger y Thomas Luckmann, 1996, p.25.

[3] Peter L. Berger y Thomas Luckmann, 1996, p.5 y 6.

[4] Ídem, p.31.

[5] Ídem, p.31.

[6] Peter L. Berger y Thomas Luckmann, 1996, p.32.

[7] Peter L. Berger y Thomas Luckmann, 1996, p.25.


¿Como citar este articulo?
Rolando Tiemann.H (jun2010) "La imagen imaginaria de una crisis de sentido" Recuperado el [FECHA ACTUAL] del sitio web de Revista El Topo http://www.eltopo.cl/content/view/831297/La-imagen-imaginaria-de-una-crisis-de-sentido.html

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Angeles escribió el domingo, 20 junio, 2010 a las 19:09

Muy buen análisis; la verdad es que lo he leído en un momento de reflexión personal ad-hoc. Me queda dando vueltas el tema del autoengaño que fabricamos constantemente...las soluciones parche, pero el asunto es que hay que continuar viviendo, ya que si esperamos encontrar esos "sentidos", debemos probar su funcionalidad también, claro que debemos tener cuidado con la clase de sentido escogida...e ahí el dilema, encontrar un sentido realmente valioso y que sea efectivo.


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Luni escribió el jueves, 09 febrero, 2012 a las 22:36
Juan Carlos,Excelentes reeofxilnes. Algo que siempre me gustó de la palabra saber es que se asemeja mucho a sabor, ergo, no hay sabiduría sin experiencia vivida, sin el emprender hacia el asombro y la sorpresa. La ciencia, tan útil, nos da algo de conocimiento, sólo eso. Pero, a no equivocarse, hacer ciencia, investigar, indagar, inquirir, es ciertamente un sendero a la sabiduría, porque en definitiva la meta en pos de la sabiduría no es alcanzarla sino realizar el camino: la verdadera meta es el camino como decía Trungpa, y para realizarlo hay que emprender comenzando con un primer paso.un abrazoAndres

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