Gran Valparaíso, 2011, Año 3 (2aF)

Las redes sociales dentro del análisis social

No es nada nuevo que se hable hoy por hoy sobre el impacto de las redes sociales o alguna nueva iniciativa en la Web 2.0. Nosotros no estamos ajenos a ello. No sólo las utilizamos, practicamos en ellas o pasamos largos momentos interactuando con ellas, también han pasado a formar parte del lenguaje por el cual nos comunicamos. Podríamos definirlas como herramientas de vida para los individuos del siglo XXI. Algunos las ocupan más que otros, como espectadores o como productores de contenidos. Contenidos de cualquier tipo y en cualquiera de los formatos digitales; letras, palabras, fotografías, sonidos e incluso videos, -elaborados o no-. De alguna forma las redes sociales nos permiten comunicar gustos, ideas, momentos, lugares, espacios y tiempos, opiniones y conversaciones. Cada vez más estas comunicaciones se pueden realizar en formas diversas y bajo restricciones distintas. Podemos comunicarnos hacia una persona en particular o una multiplicidad de personas o grupos de personas. También podemos hacerlo durante sólo un momento o como un registro hacia el futuro. De cualquier manera, tenemos un control muy especial de lo que comunicamos, de cómo lo comunicamos y de a quién lo comunicamos. Quizás por esta razón es que cada vez más, las redes sociales son utilizadas no sólo por personas individuales, sino que también por instituciones, empresas, grupos organizados, aparatos del Estado y medios de comunicación en general.

Es en este sentido, que las redes sociales como fenómeno de masas son interesantes para estudiar la constitución de un nuevo tipo de virtualidad en nuestro sistema de vida. La sociedad de masas como un hecho social ha sido ilustrado bajo distintas perspectivas desde hace más de un lustro. A veces visto como una ambiguación de la toma de consciencia colectiva y otras como fuente de provocación de un espíritu humano perverso. Desde el lado de la comunicación las masas representan no sólo un espacio a ser interpretado, sino que un espacio hacia el que dirigir flujos de comunicación objetivada. Es decir, formas y estilos de vida, representaciones que hablan sobre la experiencia sensual. O también formas organizadas de pensamientos, como estímulos de interpretación cognitiva. Es por esto que a partir de la masificación de la radio desde los años '20 con la llegada de RCA Victor y EMI-Odeón y con mayor fuerza en los '50 con Phillips (en el caso de Chile), es que la sociedad comenzó un largo proceso de cambio hasta nuestros días. Un cambio que tiene más que ver con la forma en que se organiza la experiencia en el mundo, que con las esperanzas, sueños y ambiciones de los seres humanos. En el comienzo, los medios funcionaban bajo la lógica de un interlocutor para una cantidad indeterminada de escuchas/lectores/televidentes/audiencia. Los contenidos que eran masificados, requerían de la intervención de al menos un sujeto en la cadena de distribución/masificación de éste. Un editor, un locutor, o al menos un intérprete. Pero el acceso masificado a Internet y cierto grado de escolarización digital, han permitido que este modelo vaya adaptándose a las necesidades individuales de comunicación. Entenderemos en este sentido, que el uso masivo del telégrafo y luego del teléfono instaló anticipadamente la posibilidad de conectarse en tiempo real entre personas y de esta manera transformó la virtualidad del espacio/tiempo hacia la inmediatez del sistema social.

En el campo de las ciencias sociales abundan los estudios sobre el campo de la comunicación y los medios masivos. Desde Frankfurt hasta los estudios culturales estadounidenses, ingleses y latinoamericanos en los ’70, el fenómeno de masas ha sido ampliamente abordado y discutido. Pero a partir de la incorporación de las redes virtuales el fenómeno ha sido trasladado a un campo de la investigación que tiende a explicar los fenómenos, ya no desde la transformación en la interpretación cognitiva -conductivista o no- ni del cambio en las experiencias sensoriales de los sujetos, sino más bien en los fenómenos asociados a estas redes y de qué manera son adaptables a un modelo de industria. Y el fenómeno de las redes sociales, más que ningún otro ha sido entendido como un espacio de conquista de ésta industria, al mismo tiempo que un espacio de resistencia. Pero el fenómeno de las redes sociales puede ser entendido desde la virtualidad que genera en un grupo importante de la sociedad, no por su relevancia demográfica, sino por el capital simbólico que manejan los actuales y más comunes usuarios de estas redes sociales. Músicos, periodistas, políticos y ahora las empresas, grandes o pequeñas, nacionales y transnacionales, han entendido la importancia de estas redes en la comunicación cotidiana de las personas.

El informe WIP-Chile (2008) que analiza a los internautas chilenos, indica que la valoración para informarse en Internet, en comparación con otros medios como la radio, la televisión y los diarios, es en Chile la más alta. Y comparándola con otros países (asociados a WIP), se encuentra en 4° lugar después de Colombia, EEUU y la China Urbana.

wip.jpg
 
(UC / CCS: Informe de resultados WIP Chile, 2008)


Dos redes sociales en específico, han marcado el ritmo de éstas innovaciones en la comunicación: Facebook y Twitter. Una encuesta de la UDP junto a Feedback, realizado en 2009 sobre la participación de los jóvenes, indica la importancia de las redes sociales en la actualidad. La encuesta, que fue realizada a 1.000 jóvenes cara a cara en las regiones Metropolitana, de Valparaíso (V) y del Biobío (VIII), arrojó algunos resultados sobre la utilización de estos medios.

udpfeedback.jpg

(Feedack, UDP, Participación de Jóvenes, 2009)


Si bien Twitter aún no logra el grado de penetración que otros sitios sociales han logrado como YouTube, parece importante analizarlo dada la centralidad que ha ocupado en fenómenos sociales del último tiempo como para el terremoto en Chile.

Facebook como una de las redes más usadas en nuestro país, funciona como un espacio de comunicación que de alguna manera simula una reunión de amigos. En ella se comparten opiniones, se organizan eventos, se debate y se toma posturas frente a temas políticos o de contingencia y se conversa de manera libre a través de su servicio de mensajería instantánea. Es posible generar grupos de apoyo a causas o de discusión de temas, o simplemente (y de manera más recurrente) compartir información u opiniones o simples gustos y disgustos. La industria ha entendido la simpleza en la que las masas se convocan, permitiéndose intervenir estos flujos de comunicación que combina con sus ideas de cultura y valores que estimulan como agente social. Cada vez es más común encontrar páginas que promueven un tipo de ideal, impulsado por alguna empresa u organización, logrando conquistar a los usuarios. Twitter por otro lado es una red que aunque puede ser utilizada de manera privada, es más común que se utilice como una conversación pública. A través de los “hashtag” o etiquetas sociales (#) permite unificar conversaciones dispersas en la red bajo conceptos socialmente concensuados. De esta manera, ordena una verborrea de gritos y opiniones en un salón o convención. Al contrario de Facebook, la red social del pajarito genera un espacio de comunicación menos ordenado, pero más instantáneo y directo. Es por eso, que dentro de los tópicos más populares es posible encontrar los comentarios de representantes del aparato estatal, columnistas de periódicos y especialistas, quienes registran más seguidores, haciendo posible imprimir su voz con más fuerza en los monitores y posicionarse como “líderes de opinión”. La constante e instantánea conversación global logran posicionar a Twitter como la plaza pública de las elites en la actualidad. Sus comentarios llegan a la radio, la televisión y los periódicos donde son masificados hacia el resto de la población sin acceso, no internauta o no alfabetizada digitalmente.

Es de esta forma, que las redes sociales son interesantes de estudiar desde las ciencias sociales; como una plataforma de circulación de mensajes globales. El principal cambio en las formas de comunicación respecto al siglo XX, radica en la innovación que plantean las herramientas de comunicación, permitiendo a los usuarios controlar la privacidad de los mensajes y el acceso a ellos. ¿De qué manera producen estas formas de control un tipo de segmentación social? ¿Cómo se articulan las nuevas fuentes de conocimiento y se manejan las percepciones cognitivas? Entendiendo estos cambios propios del siglo XXI, el estudio de las comunicaciones requiere de un análisis a estos espacios de comunicación actuales, entendiendo que forman parte de un sistema más complejo del desarrollo de las sociedades, origen del discurso y la ideología y fuente de racionalización del conflicto en la relación del ser colectivo en el mundo.


Felipe Espinosa Parra

Sociología, Universidad de Valparaíso

http://www.comacronico.cl

 

Recursos:

UC / CCS: Informe de resultados WIP Chile, 2008

Feedack, UDP, Participación de Jóvenes, 2009


¿Como citar este articulo?
Felipe Espinosa P. (jul2010) "Las redes sociales dentro del análisis social" Recuperado el [FECHA ACTUAL] del sitio web de Revista El Topo http://www.eltopo.cl/content/view/856157/Las-redes-sociales-dentro-del-analisis-social.html

Recuerda:

Si deseas citar, linkear o reproducir nuestros contenidos, sólo te pedimos que nos avises, para poder tener un registro. Muchas Gracias!

contacto@eltopo.cl

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios a este articulo
escribió el viernes, 02 julio, 2010 a las 8:54

Seria interesante hacer una ruta , una especie de mapa-red del funcionamiento tipico de twitter.

La relación sincrónica


Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS