
La autenticidad del territorio Valparaíso y su amplitud discursiva da para todo tipo de interpretaciones. En este espacio de virtualidad comunicativa hemos ensayado varios de ellos: ciudad universitaria, ciudad creativa, ciudad cultural, ciudad portuaria, etc.
Aun así se presentan las preguntas acerca de la racionalidad de las concepciones e interpretaciones cognitivas sobre la ciudad. ¿Podemos hablar de Valparaíso como una ciudad constituida? ¿Podemos hablar de un paradigma porteño para la planificación urbana y relato social? No sólo en la historia social y política de Valparaíso se esconden las premisas y claves para la conceptualización de un territorio que está saturado de interpretaciones. No sólo en las significaciones globales de ciudad patrimonial ni en las clasificaciones arbitrarias nacionales de ciudad cultural, ciudad universitaria, se producen las sinergias.
La necesidad de un relato porteño coherente, que implique las complejidades conceptuales e históricas de un territorio extendido en la región, debe emerger desde la profundidad de la percepción cotidiana. La concreción de un discurso sobre Valparaíso es un proceso inminente de las múltiples reflexividades que se realizan actualmente en la ciudad. Pero no solamente desde la convergencia simbólica e histórica del puerto de finales del siglo XIX. Sino, en la concreción de procesos de interpretación actuales y articulaciones significativas desde la actualidad.
La conquista del territorio porteño, desde la interpretación y ocupación simbólica santiaguina, ¿es un logro o un fracaso? Hemos dado las instancias de conceptualización para que el "capital capitalino" se apropie nuevamente de este territorio ¿o es el triunfo de la demanda porteña?
La construcción de una ciudad, en sus dinámicas metropolitanas que no pueden dejar de lado las influencias del capital social quilpueíno, villalemanino, viñamarino y conconino, ¿han dado paso y han trabajado en la cementación de una carretera favorable para que el capital santiaguino se apropie de esta construcción discursiva? Es importante hacerse la pregunta de cuánto capital ha invertido la sociedad porteña en su extensión –como ya indicaba- para abrirle paso al capitalismo liberal santiaguino para apropiarse de las “condiciones favorables” del puerto para el negocio internacional.
Es pertinente cuestionarse sobre el crecimiento y auge de una ciudad con la experiencia y significación de su territorio. ¿Dónde están las fuerzas creativas y proactivas de la ciudad que han plantado el tema en la boca del país y que han puesto nuevamente a este territorio en el concierto nacional? No hay que olvidar la historia de abandonos y acomodaciones que hizo el país desde principios del siglo XX para desestructurar la plataforma porteña de productividad nacional. ¿Es el Mall Barón una instancia de reconquista capitalina sobre el puerto?
Ya hemos visto, en la historia social y de la pobreza porteña, a lo que se ha convertido este espacio de malas prácticas. ¿Es el Puerto de Ideas una conquista capitalina de la discursividad original porteña? La relación de los agentes que figuran entorno al puerto, que se alimentan de la costa y se penetran de la vulnerabilidad granvalparaisina, es fundamental en tiempos de transformación territorial. ¿Es el patrimonio una condición parasitaria para el condimento santiaguino?
Hoy más que nunca parece importante la compenetración de las fuerzas sociales, económicas y culturales del territorio extendido de Valparaíso, para reformularse, coordinarse y trabajar en conjunto. La crítica porteña ha carecido de iniciativas constituyentes. Parece la hora de esa reivindicación territorial que permitan evitar las catástrofes que fundaron al Valparaíso del siglo XIX que culminaron en una depredación del capital y tercerización obrera durante el siglo XX. La apropiación creativa y productiva del territorio, no puede significar en esta Era un relato disperso, que no incluya las expresividades de los cerros y las quebradas, de los intersticios y laberintos del puerto, territorios deslegitimados en la concreción de una sociedad porteña. Es necesario que la discusión del relato porteño se convierta también en una racionalidad productiva que impida la acumulación depredadora capitalina.
Fotografia: www.artematriz.com






