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<atom:link href="http://www.eltopo.cl/rss/node" rel="self" type="application/rss+xml" /><title>Revista El Topo - Sociología Cultural y Urbana</title>
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<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 05:35:13 -0300</pubDate>
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<title>El discurso porteño de la ciudad irreal: a propósito de la imagen-portuaria, imagen-patrimonio, imag</title>
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<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 00:38:20 -0300</pubDate>
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<dc:creator>Gino Bailey Bergamin</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><span style="color: #888888; font-size: 10pt;"><strong>El discurso <i>porte&ntilde;o</i> de la ciudad irreal: a prop&oacute;sito de la imagen-portuaria, imagen-patrimonio, imagen-retail</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Entender la emisi&oacute;n y car&aacute;cter discursivo de Valpara&iacute;so, es ciertamente problem&aacute;tico. Una porque nos conduce al cuestionamiento acerca las distintas im&aacute;genes de ciudad que se han concretizado, para poder entender y reinterpretar a la ciudad a trav&eacute;s de la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, aceptar la ciudad-puerto o la ciudad-portuaria significar&iacute;a hoy, &nbsp;por un lado , creer en la imagen del retrato vivida en Valparaiso entre 1850-1930, la cual podemos pensar como constitutiva del sello identitario de esta ciudad, si apelamos a la memoria social e hist&oacute;rica del territorio. Pero por otra parte eso seria falsear un tanto la realidad d&aacute;ndole sentido al argumento que es propio de la planificaci&oacute;n patrimonial. Esto es, hacer presente el pasado, olvid&aacute;ndose de las fuerzas originarias de ese pasado. El sentido del pasado y la fuerza del pasado, en realidad no deben existir m&aacute;s que como actualizaci&oacute;n de un sentido contingente, presente. Un presente que utiliza al pasado para la efectividad del presente.</p>
<p style="text-align: justify;">Tambi&eacute;n, se podr&iacute;a aceptar el sello de ciudad-puerto concibiendo la actual re-estructuraci&oacute;n de ciudad portuaria de cara a la globalizaci&oacute;n. Pero eso es un ejercicio dificultoso, cuando observamos que los elementos constituyentes est&aacute;n en estos momentos a&uacute;n defini&eacute;ndose. Salvo que, para dicha identidad, para dicha formaci&oacute;n de la imagen, se origine antes una narrativa global, que permita concebir una ciudad portuaria deseada y global.</p>
<p style="text-align: justify;">La regeneraci&oacute;n del <i>waterfront </i>&nbsp;&ldquo;Puerto Bar&oacute;n&rdquo; es un aporte en esta direcci&oacute;n, en definir antes de su producci&oacute;n, la narrativa escenogr&aacute;fica de la nueva ciudad portuaria de Valpara&iacute;so. Aunque ello no contenga en su centralidad nada de lo que determina la actividad de un puerto: su actividad mar&iacute;tima-portuaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvemos al problema de la ciudad deseada como un recurso narrativo, econ&oacute;micamente vendible que antecede a la ciudad misma, y que la co-produce. La ciudad patrimonial, es interesante bajo este punto de vista, porque aun cuando coloca en el centro un intento de venta, su propia gesti&oacute;n hace aguas y termina socav&aacute;ndose a si misma.</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="border: 0; margin: 4px;" alt="Puertobaron_032.jpg" src="/media/users/2/102516/images/public/12876/Puertobaron_032.jpg?v=1326425321212" width="521" height="346" /></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En estricto rigor, la <i>ciudad deseada</i> a partir de la ciudad patrimonial, coloca al centro un aspecto con arraigo de imagen-ciudad, como es la idea de ciudad-puerto fundacional. Justo al lado, el criterio tur&iacute;stico cultural, y tur&iacute;stico ciudadano sostenible, que produce la econom&iacute;a de dicha imagen. Aunque no se note, la ciudad-patrimonio es una construcci&oacute;n de ciudad deseada porque supera a la ciudad misma, para construirla y reproducirla. El hecho de que parte de la valoraci&oacute;n ciudadana en Valpara&iacute;so pase por habilitar m&aacute;s espacios urbanos, m&aacute;s lugares abiertos al p&uacute;blico, es en parte el poder que ejerci&oacute; la imagen-patrimonio intensivamente desde el 2003. El convencimiento de sustituir parte de lo que es &ldquo;puerto&rdquo; por espacios &ldquo;habilitados&rdquo; para el ciudadano y el turismo cultural tipo &ldquo;mediterr&aacute;neo&rdquo;, <i>Barcelona</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queramos o no,&nbsp; la imagen-patrimonio ha surtido efecto. No es un demonio voraz si pensamos que como idea la sujetan ciertos criterios de sostenibilidad dentro del territorio. La defensa de la vista, la apertura de espacios, la no vulnerabilidad de los asentamientos, la posibilidad de un borde costero sin Mall pero abierto al turista-ciudadano, es una victoria del poder que ejerce la narrativa patrimonial. La l&oacute;gica de regeneraci&oacute;n que emp&iacute;ricamente la vemos como coincidentes en el &ldquo;<i>Plan Valpara&iacute;so 2001</i>&rdquo; y con el &ldquo;<i>Valpara&iacute;so Patrimonial 2003</i>&rdquo; Todos los programas posteriores, son un mejoramiento en esta direcci&oacute;n. Como la reproductividad en la &eacute;poca t&eacute;cnica lo era para la obra de arte<a href="#_ftn1" title="">[1]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A esta imagen-patrimonio, la alterna la imagen-retail que f&aacute;cilmente puede ser amiga de la nueva imagen-ciudad portuaria global.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La imagen-retail posiciona su poder en generar la narrativa perfecta justo al lado de un contexto imperfecto. En ciudades latinoamericanas como las nuestras, la imagen-mall opera de un modo eficiente, porque logra superar las insuficiencias de una ciudad real que puede volverse muy oscura. Valpara&iacute;so no ha podido resolver a trav&eacute;s de la ciudad-imagen patrimonial lo residual de la ciudad real, de la profundidad de su territorio, por lo tanto la alternativa de una ciudad retail, o una ciudad portuaria global, apoyada por un <i>waterfront</i> que promueva la ficci&oacute;n del Shopping center, bienvenido sea.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad deseada opera de un modo eficiente, vendible, atrayente y totalmente evocadora, en sociedades donde los problemas de integraci&oacute;n social, de empleabilidad, de educaci&oacute;n y de cultura b&aacute;sica insatisfecha, han sido resueltos. En nuestro caso, potenciar la narrativa que ofrece&nbsp; y proyecta la ciudad-retail, garantiza la promoci&oacute;n segura, no violenta, participativa, bella de ciudadanos que abandonan su cotidianidad, para posicionarla en el com&uacute;n denominador de interacci&oacute;n tur&iacute;stica.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad consistente, ten&iacute;a cuenta la planificaci&oacute;n por la necesidad, en base a la idea de producci&oacute;n social del espacio, o producci&oacute;n espacial de la sociedad<a href="#_ftn2" title="">[2]</a>, y su imagen ciudad era construida a partir de la ciudad, no antes de eso. La consistencia la daban valores y formas de agrupaci&oacute;n concebidas como el sindicato, un ejemplo de necesidad la higiene y el habitar, y un ejemplo de imagen-ciudad de anta&ntilde;o, la cl&aacute;sica imagen-ciudad portuaria. Estos fundamentos son los que cambian, por aquel del modelo evanescente.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En este modelo de la ciudad nueva, aunque no sea igual ni homog&eacute;nea en todo el globo, un habitante X se siente incluido, por m&aacute;s desavenencias laborales que tenga, por m&aacute;s precario que est&eacute;, y por m&aacute;s violentado que se encuentre a diario. Basta aproximarse a estos fragmentos de ciudad del deseo, para sumergirse en el ensue&ntilde;o. De ah&iacute; que la proyecci&oacute;n de esta ciudad, al ser m&aacute;s real que la ciudad, se constituye como la ciudad verdadera, la significativa, la real.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dejando a un lado las emisiones de juicios y diversas valoraciones que podamos hacer, proyectarse bajo esta l&oacute;gica, desde a hiper-realidad salda cuentas con un presente oscuro, pero pierde una brecha sustantiva de la cultura del territorio.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si Valpara&iacute;so tiene una discursividad, es justamente producto de su totalidad narrada y no de la parcialidad conveniente. La totalidad narrada tambi&eacute;n puede ser vendible, pero bajo otros criterios y conceptos. Antes de ser vendible, se tendr&aacute;n que resolver los puntos y enclaves que obstaculizan un m&iacute;nimo de bienestar social.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El problema est&aacute; en que la narrativa cultural de Valpara&iacute;so, tiene todo su relucir en cuanto a obst&aacute;culos y&nbsp; divergencias propios de nuestra extensi&oacute;n como Latinoam&eacute;rica. La inseguridad, la violencia, la fuga de poblaci&oacute;n, la baja instrucci&oacute;n y los a&ntilde;os de estudios en la mayor&iacute;a de sus distritos. El desempleo y la desocupaci&oacute;n estructural, la terciarizaci&oacute;n no calificada, y la ca&iacute;da libre de los bajos porcentajes de industria, son entre otras variables problem&aacute;ticas, parte de la totalidad compleja de una ciudad que fue real.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para nadie hacer este ejercicio es gratuito, es mejor trabajar desde el patrimonio o mejorar la ciudad-retail que se puede estar proyectando desde el puerto de Valpara&iacute;so. Aunque estos modelos se ven como los predominantes y quiz&aacute;s complementarios con alg&uacute;n otro como el Universitario y de producci&oacute;n cultural, la narrativa del deseo corre serios riesgos futuros porque supedita la diferencia por homogeneidad, el pensamiento por la homologaci&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fiarse de la ciudad del deseo, es un camino eventualmente eficiente si somos capaces de solventar la inclusi&oacute;n econ&oacute;mica sobre problemas heredados, t&iacute;picos de nuestra regi&oacute;n latinoamericana. El peligro inminente est&aacute; en que la co-producci&oacute;n de la ciudad a partir de la narrativa retail o patrimonial, introduce una l&oacute;gica de participaci&oacute;n donde la pr&aacute;ctica es reemplazada por la experiencia, y la experiencia es homog&eacute;nea entre todos porque tiene la funci&oacute;n de superar a la ciudad misma, ejerciendo una influencia residual y marginal de la ciudad real.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La generaci&oacute;n de experiencias en interfaz de la ciudad, anula la complejidad del territorio. Y un territorio sin complejidad, es una superficie ya no planim&eacute;trica sino, tridimensional , afectiva y atrayente, pero que apabulla el proceso cultural de pensamiento. La capacidad cognitiva y creativa de los territorios se ven anulados, por vivir en la idea bien precisa de ciudad creada, y no en la capacidad de emitir informaci&oacute;n y/o una forma de comunicaci&oacute;n. En definitiva, anula al pol&iacute;tico, al cient&iacute;fico y la capacidad de pensamiento territorial.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El <i>discurso porte&ntilde;o</i>, probablemente sea aquel residual, del cual no debiera ameritar directamente la descripci&oacute;n de una imagen-ciudad portuaria del 1800, pero la herencia de ello, constituye la escena de la ciudad real, que habr&iacute;a que considerar, aunque fuese engorroso y problem&aacute;tico en un principio. La ventaja, es que con ello se promueve el trasfondo identitario que resuena no aplacando la creatividad, ni ejerciendo un control bajo una sola l&oacute;gica determinada de auto-representaci&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div><br clear="all" /><hr width="33%" align="left" size="1" />
<div>
<p><a href="#_ftnref1" title="">[1]</a> Benjam&iacute;n, W&nbsp; 1989 <i>La obra de arte en la &eacute;poca de su reproductibilidad t&eacute;cnica</i>&nbsp; Discursos Interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires,. en http://diegolevis.com.ar/secciones/Infoteca/benjamin.pdf</p>
</div>
<div>
<p><a href="#_ftnref2" title="">[2]</a> Invirtiendo a Henri Lefebvre, no es la producci&oacute;n social del espacio lo que demarca el presente de las ciudades en la modernidad. La planificaci&oacute;n moderna, el urbanista ejercita un poder que pasa por producir la sociedad seg&uacute;n la planimetr&iacute;a espacial, seg&uacute;n la eficiencia del capital y su circulaci&oacute;n econ&oacute;mica.</p>
</div>
</div>]]></description>
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<title>Crítica a la Apropiación Capitalina de Significación del Territorio ¿Cuál es el Discurso Porteño?</title>
<link>http://www.eltopo.cl/critica-a-la-apropiacion-capitalina-de-significacion-del-territorio-cual-es-el-discurso-porteno</link>
<pubDate>Sun, 08 Jan 2012 05:48:19 -0300</pubDate>
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<dc:creator>Felipe Espinosa P.</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><img style="margin: 4px auto; border: 0pt none; display: block;" alt="valparaiso.jpg" src="/media/users/1/80748/images/public/12876/valparaiso.jpg?v=1326012356937" /></p>
<p style="text-align: justify;">La autenticidad del territorio Valpara&iacute;so y su amplitud discursiva da para todo tipo de interpretaciones. En este espacio de virtualidad comunicativa hemos ensayado varios de ellos: ciudad universitaria, ciudad creativa, ciudad cultural, ciudad portuaria, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Aun as&iacute; se presentan las preguntas acerca de la racionalidad de las concepciones e interpretaciones cognitivas sobre la ciudad. &iquest;Podemos hablar de Valpara&iacute;so como una ciudad constituida? &iquest;Podemos hablar de un paradigma porte&ntilde;o para la planificaci&oacute;n urbana y relato social? No s&oacute;lo en la historia social y pol&iacute;tica de Valpara&iacute;so se esconden las premisas y claves para la conceptualizaci&oacute;n de un territorio que est&aacute; saturado de interpretaciones. No s&oacute;lo en las significaciones globales de ciudad patrimonial ni en las clasificaciones arbitrarias nacionales de ciudad cultural, ciudad universitaria, se producen las sinergias.</p>
<p style="text-align: justify;">La necesidad de un relato porte&ntilde;o coherente, que implique las complejidades conceptuales e hist&oacute;ricas de un territorio extendido en la regi&oacute;n, debe emerger desde la profundidad de la percepci&oacute;n cotidiana. La concreci&oacute;n de un discurso sobre Valpara&iacute;so es un proceso inminente de las m&uacute;ltiples reflexividades que se realizan actualmente en la ciudad. Pero no solamente desde la convergencia simb&oacute;lica e hist&oacute;rica del puerto de finales del siglo XIX. Sino, en la concreci&oacute;n de procesos de interpretaci&oacute;n actuales y articulaciones significativas desde la actualidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La conquista del territorio porte&ntilde;o, desde la interpretaci&oacute;n y ocupaci&oacute;n simb&oacute;lica santiaguina, &iquest;es un logro o un fracaso? Hemos dado las instancias de conceptualizaci&oacute;n para que el "capital capitalino" se apropie nuevamente de este territorio &iquest;o es el triunfo de la demanda porte&ntilde;a?</p>
<p style="text-align: justify;">La construcci&oacute;n de una ciudad, en sus din&aacute;micas metropolitanas que no pueden dejar de lado las influencias del capital social quilpue&iacute;no, villalemanino, vi&ntilde;amarino y conconino, &iquest;han dado paso y han trabajado en la cementaci&oacute;n de una carretera favorable para que el capital santiaguino se apropie de esta construcci&oacute;n discursiva? Es importante hacerse la pregunta de cu&aacute;nto capital ha invertido la sociedad porte&ntilde;a en su extensi&oacute;n &ndash;como ya indicaba- para abrirle paso al capitalismo liberal santiaguino para apropiarse de las &ldquo;condiciones favorables&rdquo; del puerto para el negocio internacional.</p>
<p style="text-align: justify;">Es pertinente cuestionarse sobre el crecimiento y auge de una ciudad con la experiencia y significaci&oacute;n de su territorio. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las fuerzas creativas y proactivas de la ciudad que han plantado el tema en la boca del pa&iacute;s y que han puesto nuevamente a este territorio en el concierto nacional? No hay que olvidar la historia de abandonos y acomodaciones que hizo el pa&iacute;s desde principios del siglo XX para desestructurar la plataforma porte&ntilde;a de productividad nacional. &iquest;Es el Mall Bar&oacute;n una instancia de reconquista capitalina sobre el puerto?</p>
<p style="text-align: justify;">Ya hemos visto, en la historia social y de la pobreza porte&ntilde;a, a lo que se ha convertido este espacio de malas pr&aacute;cticas. &iquest;Es el Puerto de Ideas una conquista capitalina de la discursividad original porte&ntilde;a? La relaci&oacute;n de los agentes que figuran entorno al puerto, que se alimentan de la costa y se penetran de la vulnerabilidad granvalparaisina, es fundamental en tiempos de transformaci&oacute;n territorial. &iquest;Es el patrimonio una condici&oacute;n parasitaria para el condimento santiaguino?</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy m&aacute;s que nunca parece importante la compenetraci&oacute;n de las fuerzas sociales, econ&oacute;micas y culturales del territorio extendido de Valpara&iacute;so, para reformularse, coordinarse y trabajar en conjunto. La cr&iacute;tica porte&ntilde;a ha carecido de iniciativas constituyentes. Parece la hora de esa reivindicaci&oacute;n territorial que permitan evitar las cat&aacute;strofes que fundaron al Valpara&iacute;so del siglo XIX que culminaron en una depredaci&oacute;n del capital y tercerizaci&oacute;n obrera durante el siglo XX. La apropiaci&oacute;n creativa y productiva del territorio, no puede significar en esta Era un relato disperso, que no incluya las expresividades de los cerros y las quebradas, de los intersticios y laberintos del puerto, territorios deslegitimados en la concreci&oacute;n de una sociedad porte&ntilde;a. Es necesario que la discusi&oacute;n del relato porte&ntilde;o se convierta tambi&eacute;n en una racionalidad productiva que impida la acumulaci&oacute;n depredadora capitalina.</p>
<p style="text-align: justify;"></p>
<p style="text-align: justify;">Fotografia: www.artematriz.com</p>]]></description>
<wfw:commentRss>http://www.eltopo.cl/rss/comments/view/3541977</wfw:commentRss>
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<title>Valparaíso y la necesidad de una imagen - Shopping Center- de ciudad</title>
<link>http://www.eltopo.cl/valparaiso-y-la-necesidad-de-una-imagen-shopping-center-de-ciudad</link>
<pubDate>Sun, 08 Jan 2012 21:12:20 -0300</pubDate>
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<dc:creator>Gino Bailey Bergamin</dc:creator>
<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img style="border: 0; vertical-align: middle; margin: 4px;" alt="Puertobaron_040.jpg" src="/media/users/2/102516/images/public/12876/Puertobaron_040.jpg?v=1325997071272" /></p>
<p style="text-align: justify;">Es acucioso, no exento de pol&eacute;micas el t&eacute;rmino de <i>Valpara&iacute;so global,</i> as&iacute; como tambi&eacute;n un Valpara&iacute;so de cara a la globalizaci&oacute;n. Para muchos entrar en la din&aacute;mica global es internarse en los circuitos centrales de cambio por nodos o redes econ&oacute;micas globales. Sin lugar a dudas, aunque acept&aacute;ramos esta precondici&oacute;n, la globalizaci&oacute;n no la podr&iacute;amos entender como por aquello que es, sino m&aacute;s bien por una transformaci&oacute;n parcial, acotada a ciertas ciudades de comando y espec&iacute;ficas ciudades de inserci&oacute;n econ&oacute;mica. Y bien sabemos que la globalizaci&oacute;n es un acontecer contrario a algo acotado.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dejando a un lado el aspecto de &iacute;ndole cultural dado por la comunicaci&oacute;n, la globalizaci&oacute;n entendida como globalidad, no es ajena a Valpara&iacute;so porque trata de un cambio donde se ve implicado el globo, el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese sentido esta ciudad se caracteriza por llevar adelante todas las problem&aacute;ticas que no resuelven las ciudades globales, como por ejemplo: la definici&oacute;n de los asentamientos, espacios urbanos, gobernabilidad y sostenibilidad; la actividad econ&oacute;mica predominante, demandas de los actores urbanos y sociales por la conducci&oacute;n de su territorio; la prevalencia de un modelo de inserci&oacute;n global como el de regeneraci&oacute;n urbana patrimonial por la UNESCO; el car&aacute;cter de la reconversi&oacute;n del mercado de trabajo, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Valpara&iacute;so encabez&oacute; desde luego una primera globalizaci&oacute;n que dio cabida a su nacimiento como tal, y ahora asume las consecuencias de encarar una segunda donde los modelos son m&aacute;s complejos, y por sobre todo, donde la idea de ciudad cambia.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es ah&iacute; donde la <i>imagen-ciudad</i> entra en juego como co-producci&oacute;n de si misma. La imagen que la ciudad ha hecho de si, es un aspecto cultural que tiene ra&iacute;ces bien profundas. Una ciudad sin una imagen, es como un territorio sin existencia o s&iacute;ntesis narrativa para explorar. Tradicionalmente la s&iacute;ntesis de una <i>imagen-ciudad</i> ha servido como relato para extranjeros, aventureros y escritores, turistas y viajadores &uacute;til para resolver el problema identitario de relaci&oacute;n con la ciudad. Esta s&iacute;ntesis, como producto de una &ldquo;<i>representaci&oacute;n colectiva</i>&rdquo; del discurso de ciudad, no s&oacute;lo ha servido para el for&aacute;neo, sino tambi&eacute;n para el ciudadano local. Ejercita el control por medio la identificaci&oacute;n y pertenencia.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ciertamente, la primera noci&oacute;n que se nos viene a la cabeza para Valpara&iacute;so es aquella de ciudad &ldquo;puerto&rdquo;, o la imagen de ciudad portuaria. La producci&oacute;n de esta imagen, no se debi&oacute; necesariamente a una s&iacute;ntesis productiva de lo que ocurr&iacute;a en el territorio de Valpara&iacute;so en un periodo determinado. Fue m&aacute;s bien la constituci&oacute;n de elementos significativos que acontec&iacute;an en la ciudad, que fueron delimitando y delineando la imagen de ciudad-puerto.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La actividad mar&iacute;tima portuaria, el cosmopolitismo, la bohemia, el dinamismo econ&oacute;mico, la atracci&oacute;n de poblaci&oacute;n, el epicentro en el contexto del comercio nacional, son elementos constitutivos imposibles de soslayar para la producci&oacute;n de una imagen-ciudad. El debido arraigo, la magnitud que concede el imaginario colectivo a esta imagen-ciudad, es en parte porque los argumentos esgrimidos y que se sintetizan como significativos, no tienen un realce parcial, ni contingente-evanescente, sino m&aacute;s bien omnipotente, omnipresente para dicha &eacute;poca. Esta imagen-ciudad, el &ldquo;reino de la imagen mundo&rdquo;, homogeniza los discursos, el sujeto &ldquo;porte&ntilde;o&rdquo; se vuelve un fehaciente pero potencial ensamblaje de postal, que luego retomar&iacute;a la escena patrimonial para hacer significativa nuevamente a la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin entrar en detalles, y como bien se&ntilde;ala Giandomenico Amendola, el pasaje fundamental de la imagen-ciudad de la modernidad, de la ciudad moderna respecto a la actual de cara a la globalizaci&oacute;n, es un detalle sustantivo: la ciudad produce una imagen de si que genera un control y una homogeneizaci&oacute;n, todo debido a una s&iacute;ntesis de representaci&oacute;n colectiva. En la construcci&oacute;n de la nueva ciudad, y de la planificaci&oacute;n posmoderna, no es la ciudad la que ofrece elementos para una posterior s&iacute;ntesis de su propia imagen. La planificaci&oacute;n posmoderna, da vuelta a la ciudad real sustituy&eacute;ndola por una imagen para luego producirla. En otras palabras, antes de la ciudad existe la narrativa de ciudad, el capital-imagen de la ciudad creada, que luego crear&iacute;a a la ciudad. Es la imagen que antecede a la ciudad, y no la ciudad que produce una imagen.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De eso trata el Marketing urbano, parte de la planificaci&oacute;n &ldquo;participativa&rdquo;, la decisi&oacute;n del rumbo que delimita la ciudad de si misma, y los urbanistas de la actualidad que trabajan bajo la idea fundacional de Barcelona 1992: el &ldquo;Proyecto urbano&rdquo; (Calabi, 2008)&nbsp; Como todo se concentra en la narrativa para que sea eficiente, vendible y sustentable, el proceso de s&iacute;ntesis hist&oacute;rica es reemplazado por el de contingencia. Una vez creado el <i>capital-imagen</i> de envergadura, lo que sucede es un eventual reemplazo de la ciudad real, por la ciudad deseada.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta ciudad del deseo, no tiene una connotaci&oacute;n figurativa, sino m&aacute;s bien generadora. Como el relato deseado de la ciudad supera a la ciudad misma, la ciudad real, compleja, sucia, desocupada, informal, insegura, violenta, despoblada, de quebradas y pobre, queda reducida a una ciudad marginal que se vuelve innecesaria y problem&aacute;tica.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Por qu&eacute; Valpara&iacute;so debiera sacrificar hoy por hoy su imagen-ciudad patrimonial de cara a la globalizaci&oacute;n?, &iquest;Por qu&eacute; arriesgar&iacute;a tanto sacrific&aacute;ndola por una imagen-ciudad de otra escala comercial como pudiera ser el Shopping-mall? Entendiendo la expansi&oacute;n con el Mall en el polo Bar&oacute;n La polar y ahora parte del waterfront "Puerto Bar&oacute;n"</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M&aacute;s que discutir sobre lo est&eacute;tico, lo perjudicial para el sector comercial, &nbsp;o el dilema de lo p&uacute;blico y lo privado del espacio, ser&iacute;a oportuno preguntarse <i>&iquest;Por qu&eacute; se da este tipo de incongruencia desde el punto de vista de la gobernabilidad y planificaci&oacute;n de la ciudad</i>?</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La respuesta puede tener distintas vertientes, pero si seguimos aquella de la imagen-ciudad, ciertamente el fondo de la ciudad-puerto del 1800, como aquella imagen-ciudad que domin&oacute; el rumbo del territorio hasta hoy se vuelve caduca, y es superada por la apuesta l&oacute;gica de la producci&oacute;n imagen-ciudad en la globalizaci&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La m&aacute;s reconocida de esta imagen-ciudad ha sido aquella patrimonial, pero en el fondo poco importa cual asignaci&oacute;n tenga si se cumplen los requerimientos de que sea efectiva, eficiente y mantenga un criterio de circulaci&oacute;n econ&oacute;mica, como lo es el consumo.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Debido a que en esta ciudad no pudieron ser resuelta las problem&aacute;ticas de una ciudad real, es decir, los problemas de integraci&oacute;n social y socio-territorial como la: sostenibilidad, desocupaci&oacute;n, desempleo estructural, industria debilitada, comercio informal y comercio debilitado, violencia y todo el gran etc&eacute;tera que compone la &ldquo;ciudad real&rdquo;, es necesario amortiguar y garantizar el funcionamiento de Valpara&iacute;so sin que pierda toda su estabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para ello, la ciudad-retail, o la ciudad del Shopping- Mall se vuelve efectiva y eficiente, ya que discursivamente supera a la ciudad real, y convierte la trama y red de la ciudad de Valpara&iacute;so en lo deseado, es decir, limpio, atractivo, seguro y evocador. Vivir sobre la superaci&oacute;n de la ciudad en si y no bajo de esta, en su imagen producto de una narrativa aduladora, mantiene a Valpara&iacute;so m&aacute;s en la luz que en la sombra que no hab&iacute;a podido despistar la imagen-ciudad patrimonial.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En este Valpara&iacute;so, el ciudadano &ndash; por cierto- tiene el deber de interactuar como turista, o al menos sentirse turista en su propia ciudad, lo que no es como suele ser pensado, mal evaluado. El amortiguador de la flexibilidad del empleo terciario, la desocupaci&oacute;n o un empleo mal remunerado, lo garantiza la implementaci&oacute;n de espacios urbanos bien pensados, complejos y organizados, para suplir y sacar del imaginario colectivo a esa ciudad real, que m&aacute;s que ser satisfactoria se vuelve un oscuro rinc&oacute;n quien nadie quiere habitar.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esto no hace otra cosa que darle la raz&oacute;n, una vez m&aacute;s, a Luhmann cuando enfatiza en la sustituci&oacute;n de la integraci&oacute;n por la inclusi&oacute;n. En esta imagen-ciudad co-producida de Valpara&iacute;so, el habitante medio vive una inclusi&oacute;n econ&oacute;mica y cultural de expectativas garantizadas, de un sue&ntilde;o hiper-real, que sin embargo son interrumpidas cuando ese mismo territorio no puede garantizar el goce eterno, o cuando las luces de dicha ciudad como escenario se han apagado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #888888;"><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Amendola, G 2008 <i>La citt&agrave; posmoderna, magie e paura della metropoli contemporanea </i>, Roma-Bari, Laterza</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Calabi, D. 2008 <i>Storia dell&rsquo;urbanistica europea</i>, Milano, Bruno Mondadori pp. 313 &ndash; 321.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>]]></description>
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<title>El Espacio de la Cultura o la Cultura Como Espacio: Elementos para el Estudio de las Ciudades</title>
<link>http://www.eltopo.cl/el-espacio-de-la-cultura-o-la-cultura-como-espacio-elementos-para-el-estudio-de-las-ciudades</link>
<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 05:33:42 -0300</pubDate>
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<dc:creator>Felipe Espinosa P.</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><img style="margin: 4px auto; border: 0pt none; display: block;" alt="felipeespinosa_ascensor.jpg" src="/media/users/1/80748/images/public/12876/felipeespinosa_ascensor.jpg?v=1325751713347" /></p>
<p style="text-align: justify;">El presente art&iacute;culo tiene por objetivo situar el debate en torno a la cultura a partir de los significados particulares que adquiere el concepto desde una perspectiva espacial y territorial. Los cambios en la estructura de las ciudades, la significaci&oacute;n de los espacios y la comprensi&oacute;n local de la institucionalidad del arte es un elemento necesario para comprender los desaf&iacute;os que plantea el desarrollo cultural en la actualidad. En este sentido, es posible hacerse la pregunta de si &iquest;es posible entender a la cultura fuera de los par&aacute;metros de un espacio social/territorial espec&iacute;fico? Para responder esto, es necesario remitirse a las discusiones sobre el concepto mismo de cultura y a las condiciones que podr&iacute;an explicar su definici&oacute;n desde lo territorial. <br /><br />En la tradici&oacute;n sociol&oacute;gica de Raymond Williams (1981), la cultura tiene dos posibles formas de comprenderse: la primera como un &ldquo;esp&iacute;ritu conformador&rdquo; y la segunda como un &ldquo;orden social global&rdquo;. Estas definiciones de la cultura, responden a la cl&aacute;sica discusi&oacute;n acerca del &ldquo;idealismo&rdquo; y el &ldquo;materialismo&rdquo; o en t&eacute;rminos simples, a la causa o el efecto. En la primera acepci&oacute;n, la definici&oacute;n a partir de un &ldquo;esp&iacute;ritu conformador&rdquo;, se refiere a la cultura como aquel elemento capaz de organizar cognitivamente una realidad dispersa y ambigua que es &ldquo;conformada&rdquo; en un modo de vida global. En la segunda definici&oacute;n, la cultura es percibida como un producto de otras pr&aacute;cticas sociales &ndash;como el trabajo-, que se ven reflejados en un tipo determinado de cultura y expresividad. En este sentido, la pregunta tiene que ver,&nbsp; si la cultura es un elemento esencial que permite que otras pr&aacute;cticas sociales se generen, o si la cultura es el producto mismo de esas pr&aacute;cticas sociales. En una convergencia contempor&aacute;nea de estas definiciones, como bien lo explica Williams, la cultura puede ser entendida como elemento de un orden social global, m&aacute;s similar al segundo modelo, pero no como producto o determinaci&oacute;n de este orden constituido, sino como elemento de su propia constituci&oacute;n.<br /><br /><em>&ldquo;Pero, en lugar del &ldquo;esp&iacute;ritu conformador&rdquo; que se consideraba constituyente de todas las dem&aacute;s actividades, considera la cultura como el sistema significante a trav&eacute;s del cual necesariamente (aunque entre otros medios) un orden social se comunica, se reproduce, se experimenta y se investiga.&rdquo;</em> (Williams, R., 1981, p. 13).<br /><br />En este sentido, la definici&oacute;n de cultura se abre a nuevos espacios de interpretaci&oacute;n que son visibles en distintos aspectos de la realidad social. Es posible reconocer en esta convergencia sobre la definici&oacute;n de la cultura, elementos autopoi&eacute;ticos a la manera de Maturana y Varela, que sit&uacute;an a la cultura como constitutiva y constituyente, porque comunica y permite la reproducci&oacute;n del sistema de orden social global. Es decir, la cultura, estar&iacute;a no s&oacute;lo en la producci&oacute;n cultural o la pr&aacute;ctica cultural, sino que envolver&iacute;a a todo el sistema, modific&aacute;ndolo, comunic&aacute;ndolo, reproduci&eacute;ndolo. Las definiciones de Williams sin embargo, no se introducen en el debate esencial que est&aacute; detr&aacute;s de esta aceptaci&oacute;n de la convergencia, y es que los sistemas sociales desde esta perspectiva, ser&iacute;an eminentemente sistemas comunicativos. Desde este campo &ndash;de la comunicaci&oacute;n-, Pi&ntilde;uel va a ser muy ilustrativo para entender lo que estar&iacute;a en juego, si es que aceptamos una definici&oacute;n de lo cultural a partir de la intermediaci&oacute;n como rol esencial de la cultura.<br /><br /><em>&ldquo;Si acept&aacute;ramos la hip&oacute;tesis de que los sistemas sociales fuesen sistemas de comunicaci&oacute;n, el n&uacute;cleo de lo social no podr&iacute;a ser entones un tipo especial de acci&oacute;n, pues las operaciones de comunicaci&oacute;n particulares tales como la conversaci&oacute;n, a partir de las cuales se postulase la autopoiesis elemental de la sociedad, implica que ya existan al menos dos procesadores de informaci&oacute;n (ambos interlocutores) que puedan referirse el uno al otro y tambi&eacute;n a s&iacute; mismos, antes de que pueda ejecutarse cualquiera de estas operaciones comunicativas.&rdquo;</em> (Pi&ntilde;uel, 2006, p.269).<br /><br />Lo esencial de la cultura a partir de estas definiciones, estar&iacute;a dado entonces por su capacidad de actuar de manera extendida en la pr&aacute;ctica social y en la vida cotidiana de las personas, al mismo tiempo que constitutiva de un campo particular de la acci&oacute;n social que toma forma en las pr&aacute;cticas de producci&oacute;n y expresi&oacute;n cultural. La complejidad que esto significa para el estudio de la cultura es enorme. La cultura ya no solo se hace presencia en la pr&aacute;ctica y producci&oacute;n art&iacute;stica e intelectual como elementos m&aacute;s tradicionales del sistema cultural, sino tambi&eacute;n en una amplitud de &ldquo;pr&aacute;cticas significantes&rdquo; desde &ldquo;el lenguaje, pasando por las artes y la filosof&iacute;a, hasta el periodismo, la moda y la publicidad- que ahora constituyen este campo complejo y necesariamente extendido&rdquo; (Williams, 1981, p. 13). Entonces, cabr&iacute;a preguntarse, &iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a posible estudiar el campo de la cultura sin eliminar las condiciones de amplitud comunicativa que son constitutivas de si mismo? <br /><br />Es en este punto, en que la perspectiva social y territorial aparece como un punto de referencia necesario para tomar en cuenta al momento de ejercer el estudio sobre la cultura. En el sistema comunicativo descrito por Pi&ntilde;uel, que es posible reconocer en las definiciones sobre &ldquo;lo cultural&rdquo; de Williams, existen al menos dos &ldquo;procesadores de informaci&oacute;n&rdquo; que se refieren a s&iacute; mismo. En este sentido, la cultura como pr&aacute;ctica, expresi&oacute;n, pero tambi&eacute;n como agentes o sujetos de la cultura, encarnar&iacute;an un primer elemento constitutivo del proceso de comunicaci&oacute;n. El otro elemento, estar&iacute;a dado por su territorio o espacio social, las pr&aacute;cticas que ah&iacute; se ejercen y los agentes que ah&iacute; interact&uacute;an. No digo con esto, que la &uacute;nica posibilidad de estudiar la cultura sea a partir de las condiciones espaciales del campo en que se desarrolla, sino que esta relaci&oacute;n -principalmente comunicativa- de lo cultural a lo territorial, permitir&iacute;a una apertura del campo de estudio e investigaci&oacute;n sobre estos fen&oacute;menos particulares. <br /><br />Este ejercicio de relaciones, que podr&iacute;a parecer &ldquo;evidente&rdquo; para aquellos m&aacute;s relacionados al campo de la sociolog&iacute;a urbana o territorial, no es tan simple ni menos, es un campo de estudios que se haya extendido. Para Waldenfels, esto se produce por el predominio que ha tenido el tiempo en el pensamiento moderno, que se ha constituido &ldquo;bajo una influencia decisivamente filos&oacute;fica as&iacute; como tambi&eacute;n teol&oacute;gica&rdquo;, lo que &ldquo;parece haberle quitado la prioridad al espacio&rdquo; (Waldenfels, B., 2001, p. 157). Las razones para que este predominio de lo temporal sobre lo espacial en el pensamiento moderno suceda, se encuentran enumeradas acuciosamente en el art&iacute;culo de Waldenfels y recorre desde las perspectivas filos&oacute;ficas de Agust&iacute;n, las pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas en la f&iacute;sica as&iacute; como en el desarrollo hist&oacute;rico, que da un predominio al tiempo sobre el espacio. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, esta dominancia significativa estar&iacute;a cambiando en los diversos campos de estudio e investigaci&oacute;n. Sin embargo, el autor es claro en responder que el &ldquo;regreso del espacio no significa que volvemos al espacio como una patria reencontrada en la cual todo, incluso nosotros mismos, tendr&iacute;amos un lugar seguro. Como ya se ha sugerido reiteradamente, este espacio rencontrado no sali&oacute; de un molde, como tampoco nuestro cuerpo&rdquo; (Waldenfels, B., 2001, p. 167). Y junto a eso especifica, que &ldquo;no s&oacute;lo hay diferencias entre un espacio y otro, sino tambi&eacute;n desplazamientos, fisuras y grietas dentro de la espacialidad misma, de modo tal que jam&aacute;s algo o alguien est&aacute;n absolutamente en su lugar&rdquo; (Waldenfels, B., 2001, p. 167).&nbsp; El estudio sobre la cultura desde la perspectiva del espacio, va a necesitar de la pregunta acerca del lugar y los desplazamientos, las fisuras y grietas que la constituyen como pr&aacute;ctica significativa de un espacio social determinado. <br /><br />Esta vuelta a lo espacial y lo territorial desde las ciencias sociales tiene distintos impulsos. Uno de los m&aacute;s claros, se puede observar en la transformaci&oacute;n que sufren las ciudades a partir de la segunda mitad del siglo XX. Esta transformaci&oacute;n, toma como argumento una ampliaci&oacute;n de los modelos de organizaci&oacute;n y producci&oacute;n capitalista. Adem&aacute;s, el crecimiento de las ciudades genera determinados tipos de ser social o individuo social como lo explica Simmel en su revisi&oacute;n de la metr&oacute;polis, que generan un cambio en la perspectiva cultural. Esta expansi&oacute;n y crecimiento de las ciudades bajo modelos globales tiene un impacto directo en la percepci&oacute;n de lo espacial dentro del an&aacute;lisis social y cient&iacute;fico, lo que prontamente va a ir conformando un determinado tipo de &ldquo;cultural global&rdquo;. Sombart explica que este fen&oacute;meno se debe a que &ldquo;el consumo es, en realidad, la que ha creado las primeras urbes, de modo bastante uniforme, sin tener en cuenta las particularidades del pa&iacute;s, bajo la presi&oacute;n de la evoluci&oacute;n general capitalista&rdquo; (Sombart, 1988, p. 78). La preocupaci&oacute;n entonces para el estudio de la cultura, va a estar dada por esta ampliaci&oacute;n del concepto y definici&oacute;n de lo cultural que ya evidencia Williams en sus escritos, asociado al cambio en la estructura de los significantes sociales de un modo de vida global. <br /><br />La ciudad va a transformarse poco a poco en el eje de la pregunta sobre la cultura y lo cultural, pero no s&oacute;lo como se explicaba antes, a partir de la pr&aacute;ctica cultural y la experiencia intelectual y art&iacute;stica, sino tambi&eacute;n en su amplitud significante. Frampton dir&aacute; frente a esto que &ldquo;el t&iacute;pico centro de la ciudad que, hasta hace veinte a&ntilde;os, todav&iacute;a presentaba una mezcla de barrios residenciales con industria terciaria y secundaria se ha convertido ahora en poco m&aacute;s que en paisaje urbano burolandschaft: la victoria de la civilizaci&oacute;n universal sobre la cultura modulada localmente&rdquo; (Frampton, K., 1983, p. 39). En este sentido, la ciudad es el espacio, el lugar de rupturas y fracturas, de fragmentaci&oacute;n y discontinuidad de procesos de significaci&oacute;n colectiva y orden social global. Estas interrupciones, se producen sobre todo en la forma arquitect&oacute;nica que toman las ciudades. El predominio de la t&eacute;cnica y la estructura por sobre la realidad contingente, territorial y local. En este sentido, la arquitectura predispone el terreno, barre con el terreno y lo elimina para establecerse como una tabula rasa, para dar una forma limpia sobre la que estructurar el edificio, la estructura concreta que se levanta eliminando cualquier vestigio de construcci&oacute;n significativa local. Son dos los elementos fundamentales que permiten la restructuraci&oacute;n capitalista de los modelos locales: el edificio y la calle. El primero, permite el uso y habitar del espacio con la mirada puesta en la plusval&iacute;a del terreno sobre el que son construidos los habit&aacute;culos. El segundo permite la circulaci&oacute;n y el tr&aacute;nsito por el cual el terreno consigue el valor necesario para sustentar esa transformaci&oacute;n del espacio que adquiere valor. Los espacios circundantes, los antepatios, las galer&iacute;as y los laberintos que aparecen como intersticios de la ciudad capitalista &ldquo;se han convertido, en muchos casos, en los veh&iacute;culos para acomodar &aacute;mbitos pseudop&uacute;blicos&rdquo; (Frampton, K., 1983, p. 51). <br /><br />La cultura como espacio comunicativo del orden social global constituyente de la vida social en las ciudades, aparece bajo el esquema de ciudad global capitalista como un espacio fragmentado. Esta fragmentaci&oacute;n que tiene un origen en la forma arquitect&oacute;nica, es sin embargo una ilusi&oacute;n del paisaje urbano, que interrumpe los flujos comunicativos que se hacen presentes en la cultura como campo extendido. La cultura, operar&iacute;a como intermediador de la significaci&oacute;n colectiva, pero su &ldquo;desaparici&oacute;n&rdquo; no estar&iacute;a dado por la fragmentaci&oacute;n espacial solamente, sino &ndash;y m&aacute;s importante a&uacute;n- por la fragmentaci&oacute;n comunicativa, es decir la articulaci&oacute;n de las redes y expresividades propias de la significaci&oacute;n social y espacial. En este sentido, ser&iacute;a coherente preguntarse &iquest;cu&aacute;les son las expresividades sociales de una ciudad y de qu&eacute; manera estas expresividades representan un significante acerca de lo social?, &iquest;Cu&aacute;les son las formas, lenguajes y formatos que adopta la producci&oacute;n cultural y por qu&eacute; estas&nbsp; no se establecen en la gen&eacute;tica de la ciudad?, &iquest;Cu&aacute;les son los sistemas de resguardo patrimonial y de recuperaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica colectiva? O tambi&eacute;n &iquest;qu&eacute; tipo de institucionalidad cultural opera al interior de una ciudad y cu&aacute;les son las dificultades para que &eacute;sta proporcione un campo favorable para la generaci&oacute;n de una cultura rica en interpretaciones y representaciones acerca de la realidad local?<br /><br />A partir de estos cambios de la ciudad, la cultura emerge como un campo de estudio capaz de organizar la cr&iacute;tica y la resistencia. No s&oacute;lo a partir del orden social de la arquitectura es posible caracterizar las transformaciones significativas sobre las cuales se produce la comunicaci&oacute;n entre cultura y territorio. Tambi&eacute;n en la transformaci&oacute;n de la luz, del clima, del color y la forma natural se van a producir los quiebres y discontinuidades. El edificio o la edificaci&oacute;n moderna capitalista, interrumpe estos procesos que conectan e interrelacionan los componentes, agente, persona, artista, producci&oacute;n cultural, expresividad, entorno y mediaci&oacute;n. En las nuevas condiciones de la ciudad aparece el arte y la cultura, la percepci&oacute;n y significaci&oacute;n del entorno, los fragmentos cognitivos que articulan la vida social. Pero al mismo tiempo es en la ciudad donde aparece un nuevo tipo de cultura, una cultura cr&iacute;tica y pol&iacute;tica, de percepciones nuevas que pueden ser exploradas e interpretadas. Los lugares de encuentro, las instalaciones de la cultura institucional, los espacios urbanos y la vida social de las ciudades aparecen como elemento articulador de la investigaci&oacute;n y estudio de la cultura en la actualidad. El estudio sobre las condiciones sociales en que son producidas las significaciones sobre la realidad, la expresi&oacute;n art&iacute;stica y la producci&oacute;n cultural, son elementos que requieren de la perspectiva territorial para entender los nuevos elementos. Espacios modernos colindantes a expresiones tradicionales, intervenciones de expresi&oacute;n que intervienen la circulaci&oacute;n y significan el espacio. Las condiciones institucionales del arte y la cultura, desde una perspectiva espacial y territorial, requieren de la mirada cient&iacute;fica que comprenda los fen&oacute;menos m&aacute;s all&aacute; de la parcelaci&oacute;n de los eventos y los fragmentos de expresividad. La necesidad de una visi&oacute;n territorial se convierte de esta manera en fundamento y objeto del estudio cultural.</p>
<p style="text-align: justify;"></p>
<p style="text-align: justify;">Fotograf&iacute;a: Felipe Espinosa &ndash; Ascensor en Salvador (Brasil, 2006)</p>
<p style="text-align: justify;"><br />Bibliograf&iacute;a sugerida:</p>
<ul>
<li>Jos&eacute; Luis Pi&ntilde;uel, (2006), &ldquo;Ensayo General de la Comunicaci&oacute;n&rdquo;</li>
<li>Raymond Williams, (1981), &ldquo;Sociolog&iacute;a de la Cultura&rdquo;</li>
<li>Bernhard Waldenfels, (2001), &ldquo;El Habitar F&iacute;sico en el Espacio&rdquo; en &ldquo;Teor&iacute;a de la Cultura Un mapa de la cuesti&oacute;n&rdquo; (Schr&ouml;der, Breuninger, comp.)</li>
<li>Werner Sombart, (1988), &ldquo;La Gran ciudad&rdquo; en &ldquo;Antolog&iacute;a de Sociolog&iacute;a Urbana&rdquo; (Bassols, Donoso, Massolo, M&eacute;ndez, comp.)</li>
<li>Kenneth Frampton, (1983), &ldquo;Hacia un regionalismo cr&iacute;tico: Seis puntos para una arquitectura de resistencia&rdquo; en &ldquo;La Posmodernidad&rdquo; (Habermas, Baudrillard, Said, Jameson y otros comp.)</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"></p>]]></description>
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