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<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 15:42:25 -0300</pubDate>
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<language>es</language>
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<title>Sucesiones simétricas de una era imaginaria topista: El complejo del  modelo laberíntico</title>
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<pubDate>Fri, 10 Sep 2010 05:41:30 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Gino Bailey Bergamin</dc:creator>
<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #888888;"><b>Sucesiones
sim&eacute;tricas de una era imaginaria topista</b>: <b>El complejo del&nbsp; modelo
laber&iacute;ntico<i>&nbsp;</i></b></span></span></p>
<p align="right"><i><br /></i></p>
<p align="right"><img style="border: 0pt none; margin: 4px; float: left;" title="topotauro.jpg" src="http://bligoo.com/media/users/2/102516/images/public/12876/topotauro.jpg?v=1264111533538" width="406" height="388" />&nbsp;</p>
<p align="right">&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><i>Seg&uacute;n una narraci&oacute;n diferente, en el palacio
de Knossos existe un laberinto, donde Minos, el rey m&aacute;s poderoso de la regi&oacute;n,
esconde al Minotauro. Estas y otras im&aacute;genes-narraciones no menos</i></p>
<p style="text-align: right;"><i>asombrosas [4] han dado a Creta la fama de
ser tierra f&eacute;rtil para la mitoman&iacute;a. [5]<a href="#_ftn1"><b>[1]</b></a></i></p>
<p><b>&nbsp;</b></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Transmutaci&oacute;n del mito</b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>&nbsp;</b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Primera escena: Minos, el reino,
y el gran toro blanco</b></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Minos
quiere el control de su reino <la>, para lo cual ofrece a
Poseid&oacute;n algo a cambio como una se&ntilde;al. Poseid&oacute;n, le entrega el reino, como el
m&aacute;s poderoso, pero para eso tendr&iacute;a que sacrificar a un gran toro blanco <lo>, de sublime forma, en sublime ser.</lo></la></p>
<p style="text-align: justify;">Poseid&oacute;n,
le ofrece una totalidad de control, a cambio de renunciar a la totalidad
existencial, contingente y de la alternancia: el toro blanco. Minos se niega al
sacrificio, porque aquel misterioso toro blanco, &nbsp;es el aspecto de totalidad espiritual de todo
orden existencial, que escapa al control; y no s&oacute;lo eso, sino tambi&eacute;n su
aspecto evocativo y seductor, de ah&iacute; su negaci&oacute;n al sacrificio.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Segunda escena:
El enga&ntilde;o y&nbsp; Pasifae como dispositivo
unificador</b></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Minos
no aceptando, y no pudiendo renunciar de manera consensuada, act&uacute;a por el
enga&ntilde;o. Hace parecer que el toro sacrificado era aquel hermoso toro blanco,
cuando en realidad, era uno cualquiera de su establo;&nbsp; Minos se da cuenta que una parte de la
humanidad es constitutiva al cautivo de la vida, del toro blanco.</p>
<p style="text-align: justify;">Poseid&oacute;n,
al ser un Dios, nada escapa a su vista y se percata del enga&ntilde;o. He aqu&iacute; cuando
comienza la fundaci&oacute;n de un modelo, o el sacrificio de la totalidad finita, por
la in-totalidad infinita, o la apariencia infinita de una totalidad que vendr&iacute;a
particionada.</p>
<p style="text-align: justify;">Es
as&iacute; como por medio de Pasifae &ndash; mujer de Minos &ndash; &nbsp;introduce la obsesi&oacute;n ciega de la mujer de
Minos, por el toro blanco. Pasifae no puede contenerse, y act&uacute;a en
consecuencia, interviene al toro, y el toro a ella, dando a luz al ser
multiforme, topistico, extra&ntilde;o e hiperreal del <b>minotauro.</b></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&iquest;Qu&eacute;
es lo que vendr&iacute;a a personificar esta extra&ntilde;eza del toro humano?</p>
<p style="text-align: justify;">Por
un lado, una prueba m&aacute;s de los dioses a la humanidad, en donde Pasifae act&uacute;a
como conciliador del cautivo existencial en el mundo - el toro blanco - &nbsp;y el temor a su vez con la alucinaci&oacute;n que
generaba aquel espacio ontol&oacute;gico producido por la vinculaci&oacute;n con el toro, lo
m&aacute;s salvaje, lo m&aacute;s terreno, lo m&aacute;s aparentemente inhumano. Una parte de la
humanidad-toro, y una parte del toro-humanidad. Nada dividido, todo unitario en
lo que significa nuestro origen, el instinto y la totalidad vinculada: la
complejidad.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Poseid&oacute;n
no act&uacute;a por castigo, sino rebelando el mayor secreto de la humanidad. Poseid&oacute;n
tambi&eacute;n es Minos, Minos es tambi&eacute;n Poseid&oacute;n, y lo que quiere poner a prueba es
aquel secreto unitario, enfrentado este nacimiento al control de todas las
part&iacute;culas del reino, que en el fondo es su propio reino. El reino de Minos y
el reino del mar para Poseid&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; o qui&eacute;n vencer&aacute;?</p>
<p style="text-align: justify;"><b>&nbsp;</b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>&nbsp;</b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>&nbsp;</b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Tercera escena:
El despojo del minotauro y la construcci&oacute;n del Laberinto.</b></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><i>&ldquo;&hellip; &hellip; &hellip; De esa manera el sabio
e inventor dise&ntilde;a y construye un laberinto [17], para esconder en su interior
al Minotauro. Este monstruo, para no perecer en su obligado confinamiento
laber&iacute;ntico, peri&oacute;dicamente deb&iacute;a ser alimentado con carne humana, suministrada
por la ciudad de Atenas, como parte de un oneroso y humillante tributo al
todopoderoso Minos. [18]<a href="#_ftn2"><b>[2]</b></a>&hellip;
&hellip; &hellip; &ldquo;</i></p>
<p style="text-align: justify;"><i>&nbsp;</i></p>
<p style="text-align: justify;">El
minotauro es despojado hacia un espacio o lugar que es real como irreal,
imaginario como ver&iacute;dico, construido y por momentos espont&aacute;neo: el
laberinto.&nbsp; El &uacute;nico lugar donde podr&iacute;a
pertenecer alguien como el minotauro, es el laberinto. No podr&iacute;a ser otro. La
expulsi&oacute;n del minotauro y su condena o existencia mutua con el espacio
laber&iacute;ntico, es el reflejo sustitutivo del modelo moderno de la imagen-mundo.
No podemos liquidar inmediatamente al minotauro, as&iacute; como tampoco podemos
sobreponer una realidad extensiva de la nada. </p>
<p style="text-align: justify;">La
expulsi&oacute;n del minotauro es la renuncia a la extra&ntilde;a totalidad, que reside en el
lugar, en aquella infinitud que no necesita de la abstracci&oacute;n total, porque es
el signo, la trama, la tierra lo que evoca la infinitud, la teognosciencia, o
nuestro encuentro con Dios. El mensaje de Poseid&oacute;n, que es tambi&eacute;n nuestro
espejo.</p>
<p style="text-align: justify;">Poco
importa qui&eacute;n ha vencido o quien ha sido el derrotado. </p>
<p style="text-align: justify;">La
construcci&oacute;n del laberinto, es la transmutaci&oacute;n del minotauro en aquel lugar
confuso, que puede ser dise&ntilde;ado, construido, matrizado, pero que no se acaba
nunca, porque reside al mismo tiempo en el imaginario laber&iacute;ntico, su origen
adulador. &nbsp;Es f&iacute;sico, pero al mismo
tiempo no f&iacute;sico, es un espacio de despojo existente, no representable.</p>
<p style="text-align: justify;">El
laberinto &ndash; conexi&oacute;n transmutadota y contingente del pasado, presente y
futuro-&nbsp; &uacute;nico que puede conectar de modo
atemporal, nuestro instante con el instante del Toro.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero
finalmente, el laberinto es el lugar de existencia del minotauro, el inicio de
la reducci&oacute;n de la totalidad, para pasar a un espacio invisible, y llegar a ser
visible, pero ya de otra manera.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><i>&nbsp;</i></b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Cuarta escena:
Teseo entra al laberinto, reconoce al minotauro, reconoce a la humanidad.</b></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><i>&ldquo;&hellip; &hellip; &hellip;Una vez en el umbral del
laberinto, Teseo anuda all&iacute; un extremo del ovillo de Ariadna, e inicia su
penetraci&oacute;n en el recinto desconocido [24]. A pesar del temor que sent&iacute;a,
alentaba al grupo de victimas para no desfallecer en el prop&oacute;sito de culminar
su misi&oacute;n con &eacute;xito. Despu&eacute;s de un arduo, angustioso camino en medio de la
oscuridad y un confuso olor penetrante a desechos, Teseo se encuentra, de
pronto, con los ojos de la bestia. Paralizado de terror siente en su rostro la
respiraci&oacute;n profunda del Minotauro, pero cree <b>leer en sus ojos todo el dolor de su existencia monstruosa e intuye el
mensaje silencioso de la bestia pidi&eacute;ndole la liberaci&oacute;n</b>. De inmediato toma
una hoja de bronce que hab&iacute;a ocultado al entrar y la introduce certeramente en
el coraz&oacute;n del monstruo [25]. Los bramidos de dolor hacen estremecer a Minos en
su trono. Para regresar, Teseo enrolla el hilo de Ariadna, mientras camina,
hasta salir triunfalmente del laberinto. Afuera, se encuentra una multitud que
lo ovaciona y celebra el fin del reinado de Minos&hellip; &hellip; &hellip;.&rdquo;<a href="#_ftn3"><b>[3]</b></a></i></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Teseo,
lleva la tarea de reconocer al minotauro, pero con la l&oacute;gica de Minos. Teseo es
el equivalente de Salom&eacute;<a href="#_ftn4">[4]</a>,
y el prop&oacute;sito, el lugar invisible, el equivalente a <i>Erodiade</i>, la raz&oacute;n instrumental de su viaje hacia el laberinto. </p>
<p style="text-align: justify;"><i>Erodiade</i>, el m&iacute;tico personaje, esposa de Herodes, quien
intercede con la voz para que su hija ordene la cabeza de Juan Bautista, es la
l&oacute;gica del reino, el dominio donde no entra la extra&ntilde;eza del mundo y si la
procedencia de la raz&oacute;n abstracta. Entonces, el viaje de Teseo, porta consigo
las fuerzas de <i>Erodiade</i>, como a su
vez las fuerzas de Minos, quien fue puesto a prueba y no pudo, no supo&hellip; &hellip; &hellip; no
pudimos, no supimos, reconocer a este Minotauro, reconocernos , minotauro, &iexcl;
Minotauro! <i>Battista</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">La
entrada de Teseo al laberinto no es dejado al azar, lleva consigo aquel hilado,
cuan fuera br&uacute;jula de todos los tiempos &iquest;por qu&eacute; temer al extrav&iacute;o de la
conciencia, al aparecer, al advenimiento, si el laberinto es eso? Probablemente
no sea el miedo, sino la sustituci&oacute;n, hacer como si la memoria no existiera, y
el olvido permaneciera. He aqu&iacute; el pasaje fundamental, el encuentro con el
Minotauro&hellip; &iquest;Con qui&eacute;n se encuentra?, &iquest;Qu&eacute; evoca la idea de muerte del
minotauro?</p>
<p style="text-align: justify;"><i>Leer en sus ojos el dolor de
una existencia monstruosa</i>,
no es m&aacute;s que la codificaci&oacute;n de la extra&ntilde;eza del ser humano hacia el ser
humano. El no reconocimiento que triunfa sobre nuestro espacio ontol&oacute;gico de
totalidad con Dios.&nbsp; La extra&ntilde;eza y el
reconocimiento del dolor, es sublimar la presencia del Minotauro en occidente,
pero dando vuelta su presencia. No podemos hablar de su dolor, ni de su
ceguera, nos est&aacute; prohibido hacerlo, menos de su origen, pero si podemos
asumirlo como bestia, limitada, que hace coincidir todas las fuerzas del cosmos
en un solo rinc&oacute;n de afon&iacute;a entre pieles y oscuras carnes.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">La
muerte, es el segundo paso, el convencimiento de la humanidad haciendo aparecer
al Minotauro, pero invisibilizando su originaria fundaci&oacute;n. La misma que hace
aparecer a Salom&eacute; con la cabeza de Juan Bautista sobre un plato. La fundaci&oacute;n
de la realidad para la modernidad, la operaci&oacute;n l&oacute;gica de que esa es la
realidad, aquella que triunfa con un modelo reductivo, que es totalmente vasto,
haciendo inclusive aparecer, lo que no se puede expresar, como si realmente
fuese expresable. Finalmente, Teseo logra salir, por las leyes f&iacute;sicas que
gu&iacute;an la rectil&iacute;nearidad del hilado, olvidando un detalle, el mismo olvido que
los sistemas modernos inducieron con la reducci&oacute;n de la complejidad, quedando
como peque&ntilde;os hoyos negros: hacer desaparecer el laberinto.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b><i>&nbsp;</i></b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Quinta escena:
La transmutaci&oacute;n del minotauro en topo, y el secreto laber&iacute;ntico</b></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><i>&ldquo;&hellip; &hellip; &hellip;&nbsp; </i><i>Aqu&iacute; est&aacute; el
Laberinto -dijo indic&aacute;ndome un alto escritorio laqueado.</i></p>
<p style="text-align: justify;"><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &mdash;&iexcl;Un laberinto de marfil! -exclam&eacute;-.
Un laberinto m&iacute;nimo...</i></p>
<p style="text-align: justify;"><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &mdash;Un laberinto de s&iacute;mbolos -corrigi&oacute;-.
Un invisible laberinto de tiempo. A m&iacute;, b&aacute;rbaro ingl&eacute;s, me ha sido deparado
revelar ese misterio di&aacute;fano. Al cabo de m&aacute;s de cien a&ntilde;os, los pormenores son
irrecuperables, pero no es dif&iacute;cil conjeturar lo que sucedi&oacute;. Ts'ui P&ecirc;n dir&iacute;a
una vez: Me retiro a escribir un libro. Y otra: Me retiro a construir un
laberinto. Todos imaginaron dos obras; nadie pens&oacute; que libro y laberinto eran
un solo objeto. El Pabell&oacute;n de la L&iacute;mpida Soledad se ergu&iacute;a en el centro de un
jard&iacute;n tal vez intrincado; el hecho puede haber sugerido a los hombres un
laberinto f&iacute;sico. Ts'ui P&ecirc;n muri&oacute;; nadie, en las dilatadas tierras que fueron
suyas, dio con el laberinto. Dos circunstancias me dieron la recta soluci&oacute;n del
problema. Una: la curiosa leyenda de que Ts'ui P&ecirc;n se hab&iacute;a propuesto un
laberinto que fuera estrictamente infinito. Otra: un fragmento de una carta que
descubr&iacute;</i>&rdquo;<a href="#_ftn5">[5]</a>&hellip;
&hellip; &hellip; &ldquo;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;
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</p>
<p style="text-align: justify;">A
Teseo se le olvid&oacute; el misterioso laberinto, que de ninguna manera es aquel
laberinto usualmente visto, donde tiene un centro, una entrada o una salida. El
laberinto &ndash; al ser lugar de la morada del Minotauro- es un espacio imaginario,
extra&ntilde;o, sin l&oacute;gica, donde reina la confusi&oacute;n y la contingencia, el aparecer de
lo fenom&eacute;nico, y el acontecer como punta de flecha. Pero tambi&eacute;n es realidad,
es espacio o lugar existente, y es ah&iacute; donde se genera la confusi&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">Teseo
entra y sale de un laberinto que nadie sabe muy bien de su materialidad. El
laberinto al cual entra Teseo, se distingue del que com&uacute;nmente conocemos porque
luego de su salida, el laberinto pas&oacute; a ser parte de la correcci&oacute;n ontol&oacute;gica
del espacio, el ajustamiento de <i>Erodiade</i>,
del juego de <i>Minos</i>, que trajo la
permutaci&oacute;n del Minotauro, en desaparici&oacute;n y muerte del mismo, pero en un
espacio de lo prohibido, algo que bajo ninguna circunstancia significa
desaparici&oacute;n, sino permutaci&oacute;n. La muerte como permutaci&oacute;n, al igual que Salom&eacute;
sosteniendo la cabeza de Juan Bautista: la reducci&oacute;n de la totalidad del
Bautista a ser entendido como la cabeza sobre un plato <i>piatto</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">Vale
decir, existe una contradicci&oacute;n originaria en el mito al momento que no logra ser
reducido el modelo del espacio o de lugar <locus>, aunque si conciliamos que se reduce el minotauro. Es ah&iacute; cuando
la conversi&oacute;n entra en el juego de sus propios errores, donde no hay
temporalidad, y en ese espacio infinito que se forma de laberinto en laberinto,
el Minotauro viene transmutado en topo, as&iacute; como Poseid&oacute;n puso a prueba el
manejo en Minos, como su espejo o su sombra, la cara y contracara, el secreto mejor guardado.&nbsp;
</locus></p>
<p style="text-align: justify;">El
laberinto, lugar donde ocurre esto, a diferencia de la imagen laber&iacute;ntica que
usualmente recreamos, no tiene que ver directamente con la imagen, o bien si.
La supervivencia transtemporal, hace que la representaci&oacute;n laber&iacute;ntica de la
realidad &ndash; la articulaci&oacute;n de un modelo espacial- entre en una circularidad
donde jam&aacute;s pueda ser representado. El laberinto Minotauresco, topista, es el
lugar de la extra&ntilde;eza, de la confusi&oacute;n donde habita la vinculaci&oacute;n c&oacute;smica de
la incerteza, lugar donde no existe salida, y donde se encuentra el constante
limitado, la <i>Zoe</i> griega.</p>
<p style="text-align: justify;">Por
lo tanto, el laberinto, por esa transmutaci&oacute;n atemporal, es el modelo espacial
por excelencia, que no puede ser representado, o que, si es representado,
pierde su nominalidad laber&iacute;ntica, pierde sentido y deja de ser laberinto. El
laberinto que estamos acostumbrados a observar, es la reducci&oacute;n originaria, que
trata de ser representado visualmente, pero que no logra representar la idea laber&iacute;ntica,
porque la representaci&oacute;n a la cual estamos acostumbrados, es una representaci&oacute;n
de la imagen-mundo de la modernidad, no la top&iacute;stica. Representar al laberinto,
ser&iacute;a como no representarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es
por esa raz&oacute;n, que el modelo del laberinto, nos sirve para encontrar la especie
y el territorio, el lugar que supera la l&oacute;gica espacial, para ser lugar-red.
Existe la tierra, las dimensiones extra&ntilde;as o no dimensiones, la confusi&oacute;n, el
olor y aroma en la defensa de un terreno o el arraigo, los incendios y el
fulgor de un clima voraz, pero tambi&eacute;n la connotaci&oacute;n <i>non spatium</i> que expresa, la idea laber&iacute;ntica del lugar contingente:
la red.</p>
<p style="text-align: justify;">La
esperanza, en t&eacute;rminos borgeanos, se encuentra en&nbsp; el cambio vinculativo con la
representaci&oacute;n a una expresi&oacute;n del lugar-red... Un laberinto experiencial m&aacute;s
que visual, como aquel previo a la entrada de Teseo, y aunque no reducido,
posterior a su salida.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;As&iacute; ocurre con el sentido de localidad, y el
sentido de red. Como aquella entrada laber&iacute;ntica pero <b>que a&uacute;n hacemos en pies</b> de Teseo, vale decir, como diferentes a
este nuevo minotauro, que ahora es topo. El desafi&oacute; esperanzador, radica en
soltar la diana que nos entrega <i>Ariadna </i>&nbsp;para entrar, porque la entrada no puede ser en
la l&oacute;gica de la representaci&oacute;n moderna, no puede ser con la misma fe del
hilado.</p>
<p style="text-align: justify;">Y
el encuentro con el extra&ntilde;o topo, no ser&aacute; extra&ntilde;o, no necesitaremos ni de la
br&uacute;jula, ni de la escuadra. No necesitaremos ni de la certeza, ni de
instrumentos para medir su composici&oacute;n anat&oacute;mica, porque aquel humano-mundo,
que ha sobrevivido en su antigua versi&oacute;n de humano-toro, es en parte, el
misterio de reencontrar el sentido originario del l&iacute;mite como infinito.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese
sentido originario, donde todo es considerado en su singularidad, aunque
sepamos que el topo como nosotros, no siendo equivalentes, somos en el fondo la
misma cosa, y no elementos de extra&ntilde;eza, sino de reciprocidad, como el
computador parlante.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">P&aacute;ez,
Y , <i>El Minotauro en su Laberinto</i>, Revista
Aposta, ISSN 1696-7348 No. 3, Diciembre 2003 <a href="http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/yidy1.pdf">http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/yidy1.pdf</a></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Borges,
J.L (2002) <i>Ficciones</i> , Madrid,
Alianza Editorial Cit. pp. 43-45</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Flusser,
D, <i>Salome</i>, original de
<tratto>
<i>Jesus</i>, &egrave; stato tradotto da
Argentino Quintavalle&gt;, publicado en: <a href="http://www.messiev.altervista.org/Salome.pdf">http://www.messiev.altervista.org/Salome.pdf</a>
</tratto>
</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><i>&nbsp;</i></p>
<p style="text-align: justify;">
<br clear="all" /></p>
<hr style="text-align: justify;" width="33%" size="1" />
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1">[1]</a> P&aacute;ez, Y
, <i>El Minotauro en su Laberinto</i>,
Revista Aposta, ISSN 1696-7348 No. 3, Diciembre 2003
http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/yidy1.pdf</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2">[2]</a> Ib&iacute;d.
Cit, pp. 1 - 6</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3">[3]</a> Ib&iacute;d. </p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4">[4]</a> Flusser, D, <i>Salome</i>, original de 
<tratto>
<i>Jesus</i>, &egrave; stato
tradotto da Argentino Quintavalle&gt;, publicado en:
http://www.messiev.altervista.org/Salome.pdf
</tratto>
</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref5">[5]</a> Borges,
J.L (2002) <i>Ficciones</i> , Madrid,
Alianza Editorial Cit. pp. 43-45 </p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">
<br /><i>&nbsp;</i></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
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