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<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 03:01:37 -0300</pubDate>
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<title>Fundación y control mitológico del paraíso prohibido: Fuga y descontrol de la unidad del lugar-red</title>
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<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 13:07:37 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Gino Bailey Bergamin</dc:creator>
<description><![CDATA[<p align="right"><img src="http://bligoo.com/media/users/2/102516/images/public/12876/dibujo_flor_22.jpg?v=1266762638828" style="margin: 4px; border: 0px;" width="493" height="384" />&nbsp;</p>
<h3><span style="font-size: 12pt;">Fundaci&oacute;n y control mitol&oacute;gico del para&iacute;so prohibido: Fuga y descontrol de la unidad del lugar-red</span></h3>
<p align="right">&ldquo;&hellip;<i>Al d&eacute;cimo d&iacute;a llegamos a la tierra de los comedores de loto, que tomaban por comida la flor del fruto&hellip;</i>&rdquo; (Calzecchi, 1989, canto 85)</p>
<p align="right">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Los sue&ntilde;os de Levi-Strauss constitu&iacute;an la dimensi&oacute;n m&aacute;s paciente y tranquilizadora para &eacute;ste inquietante personaje. Ah&iacute;, nuestro navegante, ten&iacute;a la posibilidad de liberarse, de encontrarse con sus compa&ntilde;eros de viajes, sus hermanos, sus maestros, todos juntos, concientes del sacrificio del mundo, y por ello, del dolor sublimado.</p>
<p style="text-align: justify;">Anaximandro, Herodoto, De las Casas, Tolomeo, Ulises,&nbsp; Bonifacio VIII,&nbsp; Homero, todos, &nbsp;se confunden entre la obra y la autor&iacute;a, entre la inexistencia y existencia, al igual que la &uacute;ltima mirada desconsolada de Levi-Strauss.</p>
<p style="text-align: justify;">De un modo sigiloso hemos seguido la extra&ntilde;a desaparici&oacute;n de &eacute;ste autor y el conjunto de circunstancias que acompa&ntilde;an el eventual hecho. A una edad poco cre&iacute;ble para la existencia sin inteligencia artificial, no nos queda m&aacute;s que renunciar a la construcci&oacute;n de la realidad como realidad, para romper las diferencias y diferenciaciones temibles, acompa&ntilde;ando el dolor descifrado s&oacute;lo en los sue&ntilde;os. &iquest;No era suficiente tanta agon&iacute;a? &iquest;en qu&eacute; dimensi&oacute;n o desde qu&eacute; lugar escrib&iacute;an tu historia y tus propios relatos?</p>
<p style="text-align: justify;">Porque si, del mismo modo en que el fundante Rousseau declaraba con sus Confesiones, Levi-Strauss previ&oacute; su muerte a partir de la agon&iacute;a y la renuncia al secreto. </p>
<p style="text-align: justify;">Que en realidad todo era una farsa, &nbsp;siendo parte del proyecto pol&iacute;tico de la expulsi&oacute;n del para&iacute;so de la tierra, desalojados y desalojado fuera del mundo, visto solamente en el cambio del modelo ontol&oacute;gico y de vida, &nbsp;a uno regido por la abstracci&oacute;n del espacio. La complejidad celada en la realidad, y la realidad como una narraci&oacute;n ineludible, cuando el creador de Levi-Strauss, es el mismo que cre&oacute; Ulises bajo la mistificaci&oacute;n de la imagen de Homero. Lo inquietante, retomando el inicio del relato, est&aacute; en que la construcci&oacute;n de la mejor novela es aquella que logra disfrazar la misma ciencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Aqu&iacute; no hablamos de ciencia ficci&oacute;n ni de g&eacute;nero literario, sino de realidad y constituci&oacute;n de modelos del mundo. Sabemos mucho de Levi-Strauss, pero poco de la mano originaria que dise&ntilde;a el dise&ntilde;o de Levi-Strauss, el autor de autores, o la camarader&iacute;a u orden performativa de la existencia del mundo como lo entendemos, ya pre-existente, aunque creamos lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo el orden paisaj&iacute;stico, toda la descripci&oacute;n de Guinea, los diferentes rincones de Brasil y la esquiva &Aacute;frica, son parte de la orden creadora del Navegante que adem&aacute;s ense&ntilde;aba en la Universidad. El arte de la ciencia de Strauss consiste en dotar de lenguaje verdadero aquello que se est&aacute; ficcionando, y se constituye como un arte, porque a diferencia de las ciencias mal llamadas &ldquo;duras&rdquo;, lo que realiza el escritor de la escritura estructuralista, es versar sobre ciencia y la verdad sin renunciar o uni&eacute;ndole a &eacute;sta la tradici&oacute;n &eacute;pica y mitol&oacute;gica que la reafirma.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero reiteramos, no es Levi-Strauss el escritor, &eacute;l es el pintor de una tradici&oacute;n reconocible bajo la pintura que pinta, pero no bajo qui&eacute;n lo ha puesto a dise&ntilde;ar, o a emprender el viaje. Lo cierto es que en sus &uacute;ltimas confesiones de un Rousseau que reflejaba ante el proyecto iluminista, podemos observar el autoflagelo que le queda a Strauss, la &uacute;nica declaraci&oacute;n imposible de canalizar en sus sue&ntilde;os, pero que se deja entrever, solamente en la misma tradici&oacute;n &eacute;pica de su compa&ntilde;ero Ulises, la tradici&oacute;n que aqu&iacute; no tiene escapatoria, aunque nos est&eacute;n observando&hellip;</p>
<p style="text-align: justify;"><i>&ldquo;&hellip; &hellip; &hellip; &iquest;Estar&iacute;an a&uacute;n del otro lado, para recibirnos, todos esos prodigios que divisaron los navegantes antiguos? Recorriendo espacios v&iacute;rgenes, no se ocupaban tanto de descubrir un Nuevo Mundo como de verificar el pasado del Viejo. Ad&aacute;n, Ulises, resultaban confirmados. Cuando Col&oacute;n toc&oacute; la costa de las Antillas en su primer viaje, crey&oacute; que acaso hab&iacute;a alcanzado el Jap&oacute;n, pero, m&aacute;s a&uacute;n, el Para&iacute;so Terrenal&hellip; &hellip; &hellip; &ldquo;(</i>Strauss, 1985, cit. p.76)</p>
<p style="text-align: justify;">&hellip; &hellip; &hellip; <i>Todo iba a replantearse por este segundo pecado: Dios, la moral, las leyes. De manera simult&aacute;nea y a la vez contradictoria, todo ser&iacute;a de hecho verificado, de derecho revocado. Verificados: el Ed&eacute;n de la Biblia, la Edad de Oro de los antiguos, la Fuente de Juvencia, la Atl&aacute;ntida, las Hesp&eacute;rides, las Arcadias y las islas Afortunadas</i>&hellip; &ldquo;(Strauss, 1985, cit. p.76)</p>
<p style="text-align: justify;">No todo puede ser tan libertino, una explicitud le valdr&iacute;a el fin de toda una historia al personaje creado como antrop&oacute;logo. Aqu&iacute; no puede hacer m&aacute;s que llorar sobre todo lo elaborado, reconocer a sus amigos de infancia, citar aquello que la escritura de su escritura no puede dar cita porque ser&iacute;a negar una l&oacute;gica, un lenguaje del espacio, la verdad de la construcci&oacute;n mitol&oacute;gica vertida como mitolog&iacute;a en lenguaje cient&iacute;fico. Una necesidad que s&oacute;lo la modernidad tendr&iacute;a como urgencia de establecer.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>&ldquo;&hellip;&iexcl;Desde hoy te rehusamos, oh an&eacute;mica diosa, maestra de una civilizaci&oacute;n emparedada! Por encima de esos h&eacute;roes &mdash;navegantes, exploradores y conquistadores del Nuevo Mundo&mdash; que (hasta tanto llegue el viaje a la Luna) corrieron la &uacute;nica aventura total que se haya propuesto la humanidad, mi pensamiento se dirige hacia vosotros, sobrevivientes de una rezaga que tan cruelmente pag&oacute; el honor de mantener las puertas abiertas: &iexcl;oh indios, cuyo ejemplo enriqueci&oacute; la sustancia de que se alimentara la escuela, a trav&eacute;s de Montaigne, Rousseau, Voltaire, Diderot! &iexcl;Oh hurones, iroqueses, caribes, tup&iacute;es: heme aqu&iacute;</i>!&rdquo; ( Strauss, 1985 cit. p.79)</p>
<p style="text-align: justify;">Luego la muerte&hellip;y una muerte que cobra sentido como l&iacute;mite del propio saber pol&iacute;tico que es el mismo artefacto cient&iacute;fico. Foucault nos dio las primeras letras, nosotros vemos sobre el abecedario, y en realidad esta cruda y fuerte historia, no es la ciencia como saber-poder, sino el poder como cristalizaci&oacute;n del poder en lenguaje cient&iacute;fico, o dicho de otro modo, cristalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n del mundo reducido como lo entendemos. De consecuencia, relaciones ya reducidas, esperanzas ya reducidas, conocimientos basados en la certeza creyendo que se alcanza la verdad con pesadillas diluentes. </p>
<p style="text-align: justify;">La muerte de Levi-Strauss, y la manera que confiesa haber vivido de la manera que vivi&oacute;, en estos pasajes aqu&iacute; expuestos, nos hacen rememorar, remontarnos a un artefacto originario y end&eacute;mico de occidente, como es la Odisea de Ulises o de Homero, que es Levi-Strauss, o Colon dise&ntilde;ado por el dise&ntilde;o de Toscanelli &ndash; el traductor del espacio tolemaico- , un mapa, el espacio del mundo ya producido en el hilo del lenguaje.</p>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Ulises y el mito constitutivo: La negaci&oacute;n del fruto o la expulsi&oacute;n del lugar-para&iacute;so</span></h3>
<p style="text-align: justify;"><img src="http://bligoo.com/media/users/2/102516/images/public/12876/dibujo_flor.jpg?v=1266762743250" style="margin: 4px; border: 0px;" width="432" height="276" /></p>
<p style="text-align: justify;">La centralidad de Ulises no tiene l&iacute;mites, tampoco entra en cuestionamiento. El problema est&aacute; en c&oacute;mo entendemos dicha centralidad. Redundando en el pasaje que da inicio a nuestro trabajo, nos remitiremos a aquel relato estremecedor de la Odisea, que tiene que ver con una de las islas donde arriba Ulises y sus compa&ntilde;eros de viaje. Isla, que al igual que los pasajes de muerte en la Odisea, evocan aquella idea del olvido, un olvido armado de estrategia y lleno de pragmatismo para la formaci&oacute;n del mundo en occidente, sobre todo para una era pensada en t&eacute;rminos espaciales.</p>
<p style="text-align: justify;">&ldquo;&hellip;<i>Al d&eacute;cimo d&iacute;a llegamos a la tierra de los comedores de loto, que tomaban por comida la flor del fruto&hellip;</i>&rdquo; (Calzecchi, 1989, canto 85)</p>
<p style="text-align: justify;">Ulises, cuando llega a la isla de los <i>Lot&oacute;fagos</i>, o que en muchas traducciones se les conoce como <i>&nbsp;comedores de loto</i>, ya prev&eacute; lo que podr&iacute;a suceder y&nbsp; env&iacute;a a parte de sus navegantes a averiguar lo que suced&iacute;a en dicha isla&hellip;&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&ldquo;&hellip;scelsi due uomini, e terzo aggiunsi l&rsquo;arado &rdquo; (Calzecchi, 1989, canto 85)&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Este canto es reflejo de aquella previsi&oacute;n que establece el razonable Ulises. Una exploraci&oacute;n, una mirada ya pre-establecida, como el abrir de ojos de un primer&nbsp; Levi-Strauss en sus primeras exploraciones. Junto con esto, la descripci&oacute;n de lo que suced&iacute;a con estos personajes un tanto pre-l&oacute;gicos enfrentados por Ulises.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&ldquo;&hellip; e i mangiatori di loto non meditarono la morte ai compagni nostri, anzi, diedero loro del loto a mangiare&rdquo; (Calzecchi, 1989, canto 90)&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">La primera reflexi&oacute;n da cuenta de esto. Si el enfrentamiento directo resuelve el conflicto &eacute;pico &iquest;por qu&eacute; los lot&oacute;fagos no enfrentaron a los compa&ntilde;eros de Ulises? No existe enfrentamiento precisamente porque no se enfrentan dos l&oacute;gicas opuestas, sino dos l&oacute;gicas que no obedecen al enfrentamiento, sino a la distinci&oacute;n de lo irreducible. Vale decir, que una no puede ser la otra bajo ninguna circunstancia, porque ser la otra, ya implicar&iacute;a una renuncia de algo. Ser lot&oacute;fagos es ser lot&oacute;fago, no existe un no ser lot&oacute;fagos, porque ya no se llevar&iacute;a ese nombre. </p>
<p style="text-align: justify;">Y esto que pareciera solamente ret&oacute;rico, es algo m&aacute;s profundo de lo que creemos. Porque el ser lot&oacute;fago implica una relaci&oacute;n existencial. Comer del loto, es una identidad a la cual no se puede escapar, porque implica con ello una praxis ante todo existencial.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero si continuamos la lectura, los lot&oacute;fagos le ense&ntilde;an su modo de vida, invit&aacute;ndolos a comer del fruto, de la flor del loto.&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&ldquo;&hellip;ma chi di loro mangio del loto il dolcissimo frutto, non voleva portar notiie indiestro e tornare, ma volevano l&aacute;, tra i mangiatori di loto, a pascer loto restare e scordare il retorno&rdquo; (Calzecchi, 1989, canto 95)&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&iquest;Qu&eacute; significa comer del loto? Quienes comen del loto permanecen en el lugar, junto a los lot&oacute;fagos, son y se convierten en lot&oacute;fagos. Los compa&ntilde;eros de Ulises no se muestran temerosos, no se muestran infelices, no se muestran combatientes, todo lo contrario, se quedan desconociendo el prop&oacute;sito del viaje, desconociendo lo que los trajo ah&iacute;, perdiendo la memoria, y perdiendo a su vez el universo razonable por aquel de la existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero Ulises no comi&oacute; del fruto&hellip;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;<i>&ldquo;&hellip;E io sulla nave li trascinai per forza, piangenti, e nelle concave navi sotto i banchi dovetti cacciarli e legarli&rdquo; (Calzecchi, 1989, canto 100)</i><i>&nbsp;</i></p>
<p style="text-align: justify;"><i>&ldquo;&hellip; Allora agli altri fidi compagni ordinavo di salire in gran fretta sulle concave navi, perch&eacute; nessuno, mangiando il loto, scordasse il ritorno, &hellip; subito salivano quellie sui banchi sedevano, e in fila seduti battevano il mare schiumoso coi remi&hellip;.&rdquo;(Calzecchi, 1989, canto 100)</i>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Y Finalmente, Ulises es qui&eacute;n vence, aunque casi fuera de control, logra volver al prop&oacute;sito originario de su viaje, cuan proyecci&oacute;n que siglos m&aacute;s adelante portar&iacute;a el mismo Levi- Strauss</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas explicaciones existen a partir de este estremecedor pasaje. Vinculando como principal idea aquella del olvido.&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&ldquo;<i>&hellip; &hellip; El otro motivo presente en las distintas aventuras de Odiseo y sus compa&ntilde;eros rumbo a Itaca es el del olvido Pueden olvidarse de su destino, de su deseo de volver a casa, de las esposas e hijos que les aguardan despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os &nbsp;Pero el tiempo transcurre...Y el olvido puede ser peligroso. O incluso fatal. El primer episodio en el que aparece este tema es el de los Lot&oacute;fagos&hellip; All&iacute;, el olvido es producido artificialmente por comer esa extra&ntilde;a flor de loto que s&oacute;lo prueban algunos de los compa&ntilde;eros de Odiseo sufriendo sus efectos</i>&hellip;&rdquo;<a href="http://www.eltopo.cl/bligoo/ajax/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm#_ftn1">[1]</a></p>
<p style="text-align: justify;">&ldquo;<i>&hellip;La flor de loto despierta en ellos un deseo, es decir, un acto voluntario, de quedarse all&iacute; disfrutando de ese olvido&hellip; &hellip; &hellip; Pero Odiseo, que se libra del pernicioso efecto de la planta pues no llega a probarla, les hace volver a las naves a la fuerza procurando que no coman m&aacute;s. &hellip; &hellip; &hellip; Y de nuevo se insiste en los efectos de la planta&hellip; &hellip; &hellip; Aparentemente no es un olvido peligroso&hellip; &hellip; &hellip; El entorno de la gruta donde habita Calipso tiene un car&aacute;cter en cierto modo &laquo;m&aacute;gico&raquo;: es un jard&iacute;n paradis&iacute;aco que contribuye a esa sensaci&oacute;n de estar fuera del mundo real&hellip; &hellip; &hellip;&rdquo;<a href="http://www.eltopo.cl/bligoo/ajax/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm#_ftn2"><b>[2]</b></a></i></p>
<p style="text-align: justify;">El enfrentamiento que tiene Ulises con los lot&oacute;fagos es un enfrentamiento fundacional del modelo de mundo y espacio del mundo ontol&oacute;gico de occidente. En parte la cita anterior acerta cuando se refiere al olvido como caracter&iacute;stica central, pero no es del todo convincente. El olvido no es el centro, ni tampoco la peligrosidad. El olvido es la disposici&oacute;n de mundo que lleva Ulises, la misma que sin querer queriendo el personaje Levi-Strauss llevaba en su bit&aacute;cora y en su abultada etnograf&iacute;a.</p>
<p style="text-align: justify;">La centralidad se encuentra en el fruto, la flor de loto. Esta flor es el centro de una relaci&oacute;n porque encarna algo m&aacute;s profundo que el olvido. No es una droga, tampoco una delicia que ofrece el descanso despu&eacute;s de tantos combates, menos la fatiga. La flor de loto encarna un modelo del mundo hecho a partir del vinculo con el lugar, que contiene en si mismo la misma temporalidad, no en el abstracto.</p>
<p style="text-align: justify;">Ser lot&oacute;fagos, es ser en el territorio-lugar, vitalizado por aquella participaci&oacute;n con el mismo lugar. Dicha participaci&oacute;n ontol&oacute;gica con el lugar es comer precisamente del fruto. Comer de la flor, significa por lo tanto participar de otro modelo del mundo, otro modelo del espacio hecho a partir de la contingencia, y de ser con el mundo, no fuera de &eacute;l, menos en un espacio donde reine lo objetivo y subjetivo.</p>
<p style="text-align: justify;">&iquest;Pero qu&eacute; sucede? Es Ulises quien interviene, y es el interventor pensado desde un espacio al cual no podemos penetrar. Ulises lleva consigo la raz&oacute;n estrat&eacute;gica de occidente, el dominio de las reglas y fines weberianos, y la tradici&oacute;n del historicismo alem&aacute;n. Ulises, los trae de vuelta, contra la voluntad de los suyos, los sube a la nave, y emprende la misi&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">Ulises encarna otro modelo del mundo, aquel del cual a&uacute;n no cambiamos, aunque pareciera que el mundo ya se mueve por otras l&oacute;gicas. Es Levi-Strauss que lamenta la herencia de Ulises y de Homero, y de aquel que est&aacute; detr&aacute;s de Homero.</p>
<p style="text-align: justify;">Ulises, es el proyecto del Estado-Naci&oacute;n, el lenguaje por acomodaci&oacute;n. Aquellos que participan de otro modelo del mundo, y que han comido del fruto, est&aacute;n condenados a la risa eterna, a participar del retorno del barco, a ser exiliados de la isla, aunque as&iacute; no fuera su destino.</p>
<p style="text-align: justify;">Los exiliados son Latinoam&eacute;rica y sus rincones, el &Aacute;frica colonial, y las islas extraviadas por otros colonos. Los exiliados corresponden a la forma de las urbes latinoamericanas, que no se encuentran en la forma sino en su contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">Al igual que con Ad&aacute;n, existe un control m&aacute;s all&aacute; del mismo Ad&aacute;n respecto al fruto.</p>
<p style="text-align: justify;">El para&iacute;so entonces, es todo el universo&nbsp; que singularmente, de modo bien limitado, sea como peque&ntilde;o patio en una casa de campo, o vasto bosque frondoso en el paisaje, es vivido, teniendo su propia virtualidad. La prohibici&oacute;n pasa por esto, porque la m&iacute;nima aceptaci&oacute;n ser&iacute;a negar de un modo absoluto el proyecto moderno. La m&iacute;nima aceptaci&oacute;n de comer del fruto, es convertirse desde luego en un lot&oacute;fago donde no importa ya la historia, ni el retorno, ni el pasado, ni el proyecto, solo el lugar.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos reportes nos entregan informaciones de lot&oacute;fagos, verdaderos lot&oacute;fagos que&nbsp; habitar&iacute;an y habr&iacute;an habitado en la Etiop&iacute;a occidental (Millan, 1999, p. 210)</p>
<p style="text-align: justify;">Fuera de lugar el ciclo en vez de cerrarse de modo recursivo, es interrumpido Los lot&oacute;fagos de hoy son abiertos para comunicar, y es cuando Leibniz&nbsp; en cada monada parece encontrar cada v&iacute;nculo de un lot&oacute;fago entre lugares tan distantes, pero contingentes por la comunicaci&oacute;n; aquella del lugar-red.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bibliograf&iacute;a:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aguirre, M (1999) `Los peligros del mar: muerte y olvido en la Odisea p.14 (Versi&oacute;n electr&oacute;nica) <a href="http://revistas.ucm.es/fll/11319070/articulos/CFCG9999110009A.PDF">http://revistas.ucm.es/fll/11319070/articulos/CFCG9999110009A.PDF</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Levi-Strauss, C (1985) <i>Los tristes tr&oacute;picos</i>, Buenos Aires, Paidos </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Millan, J (1999)&nbsp; <i>La antig&uuml;edad Gadir y el descubrimiento de Am&eacute;rica</i>, Sevilla, (versi&oacute;n electr&oacute;nica) Revista Habis 30, pp. 205-215, <a href="http://www.dialnet.unirioja.es/">www.dialnet.unirioja.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Omero (1989): <i>Odissea</i>, Versione di Rosa Calzecchi Onesti, Torino, Einaudi editore testo originale a fronte </p>
<p>&nbsp;</p>
<p><br clear="all" /></p>
<hr width="33%" align="left" size="1" />
<p><a href="http://www.eltopo.cl/bligoo/ajax/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm#_ftnref1">[1]</a> Aguirre, M (1999)`<i>Los peligros del mar: muerte y olvido en la Odisea</i> p.14 (Versi&oacute;n electr&oacute;nica) http://revistas.ucm.es/fll/11319070/articulos/CFCG9999110009A.PDF</p>
<p><a href="http://www.eltopo.cl/bligoo/ajax/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm#_ftnref2">[2]</a> Ib&iacute;d., cit. p.14</p>]]></description>
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