
Por los años 60, el urbanista griego Constantino Doxiadis, emprendería un viaje en el barco llamado Simposios, por las antiguas rutas navegables del mediterráneo en la época clásica. El objetivo consistía en congregar una cantidad suficiente de intelectuales de diferentes procedencias y disciplinas, para pensar la ciudad del futuro, aquella que Doxiadis llamó Ecumenopolis.
Lo interesante es que años antes (1933) la CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) habría emprendido un mismo viaje, en ese entonces para reconstruir los argumentos y la teoría de la urbanística, que fuera apta para los nuevos proceso que ya se estaban experimentado, más
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